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Howie Hawkins: “Tenemos que levantarnos y Trump tiene que irse”

Por Alvaro Medina J.- Uno está acostumbrado a políticos que han vivido de la actividad pública y no tienen contacto con la realidad. Pero el recién nominado candidato del Partido Verde de los Estados Unidos, Howie Hawkins (ya cerca de cumplir 70 años), trabajó como cargador en camiones de la UPS por más de 15 años hasta que se jubiló en 2018, mientras continuaba construyendo sueños y presentándose insistentemente en elecciones estatales y nacionales. De hecho, iba a intentar obtener la nominación para la candidatura en 2012, pero su trabajo en UPS le obligó a mantener sus aspiraciones electorales dentro del Estado de Nueva York.

Así, fue candidato a senador en 2006 y a gobernador de Nueva York en 2010, 2014 y 2018, y fue el primero en plantear la necesidad de un “Green New Deal” (Nuevo Pacto Verde), reflotando la antigua estrategia de recuperación de Franklin D. Roosevelt tras la Segunda Guerra Mundial, sobre la base de un Estado poderoso que levanta (y sostiene) la economía.

Ahora, en su primera entrevista -ya como candidato a la Casa Blanca- a un medio hispano, se abrió a conversar con ElPensador.io sobre sus proyectos y sobre la visión que tiene en torno a la gestión de Donald Trump, la crisis pandémica, económica y planetaria, y al giro que espera dar a la política estadounidense.

– ¿Qué pueden hacer los pueblos, las personas, los ciudadanos, frente a presidentes y gobiernos aislados, que parecen incapaces de gobernar, de proteger las vidas de las personas no sólo por sus malas decisiones?… No me refiero solo al tema de la pandemia, sino también a la situación general de presidentes como Donald Trump, como Jair Bolsonaro, e incluso como Sebastián Piñera en Chile, que están aislados y que toman malas decisiones en términos de protección de las personas y de protección social.

Bueno, pienso que depende de las personas y de estos países el presionar al gobierno para que responda. En este país por ejemplo, la respuesta a la pandemia del COVID-19 ha sido desastrosa. Y no solamente es Donald Trump, también los demócratas. Los dos partidos presiden un estado fallido. Ahora tenemos seis meses de pandemia y mucha gente está muriendo. Tendremos 250 mil muertes para cuando sean las elecciones, lo contrario a lo que están haciendo sociedades organizadas como los países europeos, Corea del Sur y países del Pacífico, que están haciendo la cuarentena simplemente para proteger a la gente y que puedan regresar los niños a la escuela de una manera segura. Y aquí estamos haciendo lo contrario. Yo digo que ambos partidos de este país son responsables de un estado fallido. Donald Trump es el peor ejemplo de esto. Él está renunciado, ya ganó el COVID, él es un perdedor. Pero también hay que preguntar dónde estaba Joe Biden. Vive muy cerca de la Casa Blanca, podría reunirse con él (con Trump), para hacer conferencias, para ver qué pueden hacer para tener el equipo de protección que se necesita, junto con ver las cuestiones médicas que se necesitan para hacer las pruebas y también tratar a las personas que están enfermas. En lugar de eso, han estado por sí mismos, y los hospitales están desastrosamente compitiendo. La gente tiene que entender la demanda, que necesitamos un verdadero programa para enfrentar esta crisis.

Señor Hawkins, en Chile en octubre pasado tuvimos la experiencia de lo que se ha denominado un estallido social. Lo hubo en Bolivia, en Ecuador, y recientemente en Estados Unidos se vivió una situación que podría denominarse un estallido social luego del asesinato de George Floyd. ¿Usted cree en los estallidos sociales como una herramienta para el cambio social?

Si, me anima mucho que al revés de las represiones de los 60, cuando era también la gente de color la que se levantaba como comunidades oprimidas, este ha sido un movimiento multirracial que ha entendido la opresión racista que lleva siglos aquí, oprimiendo a la gente de color. Pero en este momento, están viendo todo esto en la televisión, en sus pantallas y están exigiendo cambios porque esto está mal, y esto es lo que más me anima en este momento. Quieren justicia. Y son los jóvenes en particular, es el futuro de los jóvenes.

Desde ese punto de vista, cuando usted habla en su plataforma de la destitución inmediata de Donald Trump como una necesidad inminente, ¿está pensando en un impeachment, en un estallido social o simplemente que se evite su reelección?

Bueno, todas  esas cosas. Los demócratas podrían haberlo destituido, movilizar a la gente detrás de ellos, por todo lo que ha hecho Trump a los trabajadores, a los consumidores, para la paz y para el medio ambiente, en lugar de enfocarse solamente en la extorsión de Ucrania. Pudieron enfocarse en el abuso de poder, en la extorsión al Congreso, y hacerlo un asunto nacional. Lo hicieron un asunto de seguridad nacional de Ucrania. Eso puede importarle a los ucranianos, pero no es lo que más le interesa a los americanos. No lo van a poder hacer de esa forma. En cuanto a la gente, sí, tenemos que levantarnos y Trump tiene que irse. Ha sido un desastre completo. Él dice que sabe todo de todo, y presume de todo, y en realidad no sabe nada de nada y es una vergüenza, empezando con esta pandemia del coronavirus. Pero también la otra cuestión es con quién lo vamos a reemplazar. Y cuando uno piensa en Joe Biden… ¿Qué tipo de asuntos ha estado promoviendo? Han dicho que quiere ser un líder y levantar liderazgo, pero tiene que comenzar levantando liderazgo en lo relativo al virus… y se está perdiendo ese liderazgo con lo del virus. Entonces le estamos pidiendo a la gente que vote por nosotros porque tenemos un programa completo para enfrentar estos problemas que son de vida o muerte, incluyendo la cuestión del calentamiento global, de la carrera armamentista, del problema de la desigualdad económica. Ninguno de los presidenciables está hablando de esto. Nosotros tenemos soluciones reales a estos asuntos. Queremos que la gente escuche y vote por estos asuntos. Ese es el poder que la gente tiene. Si uno quiere Medicare para todos, es un programa muy popular con la gente. Bernie Sanders lo promovió mucho pero… si usted quiere votar por Joe Biden para sacar simplemente a Trump, va a perder su poder porque todos sabemos que él no va a promover eso. Por eso pedimos a la gente que vote por lo que quieran en realidad, y no por lo que temen.

Ver también: Howie Hawkins, candidato Verde de EEUU: “Debemos ser socios con los países de América Latina”

– Dicho eso, usted dice que ¿usted podría quitar votos a la izquierda del partido demócrata, concretamente a Bernie Sanders que tiene plataformas parecidas a la suya?

Bueno, el Partido Demócrata no es la izquierda. En la mayoría de los países de Europa estarían muy cómodos en los partidos de centro. La opinión popular en este país está en este momento más hacia la izquierda que esos dos partidos mayores. Por ejemplo, en el Medicaid para todos, Joe Biden está en contra de eso. Joe Biden está sirviendo en realidad a la energía nuclear y a las industrias petroleras. En todos los asuntos, nuestro partido y nuestra campaña está con los valores de la gente y nuestro reto es que la gente pueda verlo y pueda votar por eso.

– Señor Hawkins, usted ha hablado de un Nuevo Pacto Verde ante la urgencia de enfrentar lo que ha llamado un holocausto climático. ¿Por qué es importante en este escenario pensar más que como país, como planeta?

Podemos implementar un Nuevo Pacto Verde, como ha hablado el Partido Verde, en los Estados Unidos, y todavía tendríamos una catástrofe climática. Tenemos que ser un buen ejemplo y luego buscar a los demás países del mundo, y decirles que estamos aquí para ayudarles. Ayudemos al sur global a salir del siglo XIX con los combustibles fósiles y entrar con las tecnologías de energía solar, y ser el súper poder del mundo en cuestiones humanitarias en vez de en cuestiones de guerra, y ayudar a los países en vez de ser enemigos. Eso va a ayudar a construir la paz mundial, va a enfrentar la crisis climática y será un uso de nuestros recursos más eficaz. Tenemos un presupuesto militar que está ejerciendo guerras en el mundo, que no está contribuyendo a la paz mundial sino que lo está destruyendo. Entonces, necesitamos cambiar de rumbo y la crisis climática es un lugar donde podemos empezar a construir estas relaciones positivas. Y voy a añadir que tenemos esta pandemia de coronavirus particularmente en EEUU y el Nuevo Pacto Verde es un programa para la recuperación económica tanto como del clima, porque se trata de reinvertir en nuestras infraestructuras y dar empleo a la gente desempleada. Este es un problema presente con la gente tanto como con el cambio climático.

– Frente a ese escenario que usted ha planteado, ¿qué piensa del conflicto entre multilateralismo y nacionalismos que existe hoy sobre todo en el contexto de pandemia a nivel mundial? Esto, pensando en que Washington, por ejemplo, ha amenazado con retirar el financiamiento de la OMS y de la OTAN. Es decir, parece que todos los pactos multilaterales se están echando por la borda cuando lo que se necesita es lo contrario…

Si, eso es totalmente incorrecto. El nacionalismo que estamos construyendo está destruyendo una respuesta efectiva a la pandemia de coronavirus y también nuestros asuntos nacionales. Cuando los EEUU lo hace solo, nos estamos aislando y los países que antes trabajaban con nosotros ahora están buscando otros aliados, porque nosotros no somos un aliado, y todos estos problemas, la crisis climática, los problemas económicos, la carrera de armas nucleares y todas estas guerras requieren de soluciones multilaterales. Esta idea de que América viene primero no va a resolver nuestros problemas y nuestra respuesta al coronavirus es probablemente el ejemplo más obvio de eso.

– Desde el punto del nacionalismo y de la posición que ha tenido el Presidente Donald Trump, ¿cree usted que todo el discurso de hacer un muro para frenar la inmigración y hacer que los mexicanos paguen por ello, es un discurso que ya murió? ¿Sobre todo después de la reunión entre el Presidente Trump y el Presidente de México?

Si, yo creo que se está muriendo. Trump está tratando de movilizar a la gente alrededor de la xenofobia y el racismo, pero se está cansando, porque ahora la gente está viendo tantas muertes por la pandemia de coronavirus y el colapso de la economía que se da cuenta que esa retórica no resuelve los problemas. Creo que ese discurso se va a morir, creo que Trump es pan tostado, no va a ganar esta elección. Va a tener un cuarto de millón de muertes en sus manos y le economía destrozada. Entonces la pregunta es hacia dónde vamos. El Partido Verde tiene soluciones verdaderas a estos problemas. Pero si pudiera reunirme con Donald Trump lo primero que le voy a preguntar es cuándo va a pagar México por ese muro. La gente se da cuenta de que eso fue una mentira. Fue una mentira y ahora la gente se da cuenta y entonces creo que sí, ese discurso se está muriendo.

Un programa de US$25,5 trillones

– Entrando al programa del Partido Verde y concretamente al Nuevo Pacto Verde que es el eje de este programa, usted ha dicho que destinaría un presupuesto de un trillón de dólares para su financiamiento. ¿Cómo planea financiar ese pacto?

En realidad el Nuevo Pacto Verde son 25,5 trillones en 10 años. El de Bernie Sanders era de 16,3 trillones y los demás demócratas tenían presupuestos aún más pequeños. Hicimos presupuestos sector por sector, porque no solamente vamos a convertir la producción de energía en energía limpia, sino que vamos a usar energía limpia en todos los sectores, en el transporte, en la construcción de edificios. Porque la producción de energía es solamente el 28% de las emisiones de carbono, entonces tenemos que convertir a todos los sectores. Vamos a pagar por eso con una combinación de estrategias: vamos a poner impuestos sobre los ricos, vamos a vender bienes públicos para ayudar a construir fábricas para el Nuevo Pacto Verde, vamos a construir con viviendas asequibles y la gente va a pagar la renta, vamos a expandir el transporte público y la gente va a pagar las tarifas, y vamos a generar luz eléctrica y la gente va a pagar por ese servicio. Entonces el programa va a pagar por sí mismo. Lo otro que vamos a hacer es reorientar y cambiar las prioridades de nuestro presupuesto federal, gastar menos en el Ejército y gastar más en el Nuevo Pacto Verde, que se trata de proteger el ambiente, pero también alcanzar las necesidades del pueblo. Pero vamos a tener que invertir y vamos a tener que prestar al principio. Pero como en cualquier empresa, prestas dinero con la expectativa de pagarlo con lo que genere el programa, y esas son las tarifas que mencionaba de los bienes públicos que este Nuevo Pacto va a producir.

– ¿Cómo planea contrarrestar lo que probablemente será una ofensiva de parte de la industria que está basada en los combustibles fósiles? La industria automotriz, la industria petrolera, el transporte… todo eso está basado en combustibles fósiles. ¿Cómo cambiar la matriz energética a ese nivel teniendo el apoyo de esta industria que es tan poderosa?

Bueno, en primer lugar, acabas de nombrar las cuatro industrias menos populares de este país. Tenemos al pueblo americano de nuestro lado. Queremos socializarlas, convertirlas en bienes públicos, que operen para el bien público en vez de la ganancia privada. Queremos socializar el sector energético, el sector transporte, los ferrocarriles, las aerolíneas, porque la producción ha perdido tanto en este país, vamos a construir fábricas públicas en la forma de cooperativas, y con la industria automotriz haremos lo que se hizo en la Segunda Guerra Mundial. En ese entonces el gobierno federal se apoderó o construyó una cuarta parte de la capacidad de producción para convertir a la industria en lo que fue un poder democrático en contra de los otros poderes del mundo, y tenemos que hacer lo mismo con el cambio climático. Si las industrias están de acuerdo con el programa o si tenemos que socializarlos, eso depende de ellos. Estaban en una demostración afuera del debate sobre cambio climático y el tema fue que la fábricas puedan estar produciendo energía solar y se puedan convertir los vehículos a vehículos eléctricos en las calles. Entonces, puede ser una oportunidad de negocios si ellos quieren jugar o vamos a apoderarnos de esas industrias para asegurar que se cumple.

– Cuando usted habla de “socialización” de esos sectores industriales, ¿está hablando de que el Estado sea el propietario de esos medios de producción, de esas industrias?

Si, será o el gobierno -a través de los servicios públicos- o de forma social en el modelo de cooperativas, con cooperativas de trabajadores. Entonces, cuando hablo de la producción tenemos que reconstruir esa industria para que las fábricas que producen los bienes de consumo, el gobierno federal puede construir esas fábricas, pero luego las puede vender a cooperativas. Así que los dueños serían las cooperativas, donde los trabajadores, los obreros, reciben el beneficio de su labor en vez de recibir un salario fijo, sino que las ganancias van a los dueños. En la energía eléctrica sería un negocio público. Tenemos más de 2 mil empresas municipales de energía en este país, y queremos expandir eso a nivel de todo EEUU. Pero hacerlo de forma descentralizada y democrática. En los distritos de energía, las juntas serían elegidas por el público y serían responsables, y esas juntas en el nivel estatal y regional coordinan de forma democrática. Estamos hablando de un socialismo democrático, de un sistema descentralizado que viene desde la base.

El capitalismo está fallando

– Señor Hawkins, lo que acaba de decir me lleva a un tema que ha sido parte del debate académico y filosófico sobre todo en los últimos meses, en medio de la pandemia. Se ha hablado de que dado que los estados han tenido que intervenir directamente en la solución a los problemas de las personas en medio de la pandemia, el capitalismo, tal como lo conocemos, habría muerto o estaría en vías de morir. ¿Cuál es su posición frente a ese planteamiento?

Mucha gente ha predicho la caída del capitalismo. Yo voy a decir que sí está fallando el capitalismo. Los dos partidos principales tienen una fe de que las empresas solas nos pueden sacar de estos problemas, de la depresión económica, o prever lo que necesitamos para la pandemia de COVID-19. Obviamente con la pandemia eso ha fracasado. Trump no firmó el acta de producción de defensa para el programa de control para proveer el equipo de protección donde se necesitaba, dejó a las empresas privadas y lo que ha pasado es que los estados están compitiendo y los precios están aumentando, entonces los capitalistas están ganando mucho dinero pero no se está alcanzando a cumplir con las necesidades del pueblo. Yo creo que cuando hablamos de socialismo ecologista o democrático, estamos hablando de la economía democrática, y la gente va a estar a favor porque quieren tener una voz en las decisiones importantes que traten de sus vidas. Yo vivo en una zona de Estados Unidos donde están las fábricas, y la gente se molesta de que no tengamos ninguna voz ante el hecho de que estas empresas se fueron a otros mercados en otros países, países donde no hay regulaciones ambientales o laborales y las encuestas dicen que la gente quiere ser dueña de sus propias fábricas como cooperativas. En esta ciudad donde estoy, General Electric antes empleaba a 27 mil personas y ahora no emplean a nadie. La última fábrica que estaba aquí era de aire acondicionado y se mudaron a China. Aquí la gente quiere ser dueña de sus propios trabajos y ser dueños de manera colectiva. Creo que es algo de lo que podemos convencer a la gente, que el sistema capitalista nos está fallando en la crisis que tenemos por la pandemia y frente al cambio climático.

– Señor Hawkins, usted ha propuesto una declaración de derechos económicos. ¿Usted cree que estos derechos debieran ser universales, parte de la declaración de derechos humanos?

Si, muchos de estos derechos de los que estamos hablando los podemos encontrar y podemos referirlos en la que se redactó en 1948. Franklin D. Roosevelt habla de eso al Congreso y propone una Carta de Derechos Económicos y mucho de eso también estaba dentro de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que también comienza con Roosevelt. Y también se retomó con el Movimiento por los Derechos Civiles en los 60. Desafortunadamente no se ha implementado y ahora estamos en una situación en que la expectativa de vida de los trabajadores ha bajado. Estamos hablando de garantizar el trabajo. Hoy si trabaja, no gana lo suficiente, o si trabaja en el sector privado ganan muy poco, y todo el mundo debiera garantizarse un salario mínimo que esté por encima del nivel de la pobreza. Es parte de la campaña de la gente pobre que promulgó Martin Luther King. La mayoría de los países industrializados tienen un sistema universal de salud pública. Nosotros no lo tenemos, y tenemos el sistema más caro y con los peores resultados. Eso es otro de los derechos. También, obviamente, educación pública desde el preescolar y por toda la vida, incluyendo la educación postsecundaria, universitaria. Y también hablar de los beneficios del seguro social para que las personas mayores tengan una jubilación garantizada. Este es un programa para terminar con la disparidad económica y social y lleva en este país como 75 años. Los demócratas han tenido la mayoría de ambas cámaras casi con todos los presidentes y no han implementado ninguno de estos derechos. Para mí este es un muy buen argumento para decir que se le de la oportunidad ahora al Partido Verde.

– A propósito de los derechos económicos, ¿usted cree que deberían ser un requisito para condicionar las relaciones internacionales, y sobre todo las comerciales de EEUU con otros países? Es decir, ¿los países debieran cumplir con al menos una plataforma básica de derechos económicos para poder tener relaciones comerciales con EEUU?

Si, pero tiene que hacerse de una forma que no signifique sanciones para las naciones, porque eso rompe las relaciones, es un castigo, es punitivo. Lo que hay que hacer es renegociar estos tratados comerciales y hacer cumplir estas condiciones, tiene que se transparente. Muchos de estos tratados comerciales tienen tribunales secretos y las compañías vienen a establecer los estándares que van a estar imponiéndose en otros países. Entonces los países a veces no pueden ni regular sus propios estándares de medio ambiente, de seguridad o laborales. Entonces, el público en general no tiene acceso a estos tribunales, nada más las corporaciones y los Estados. Tienen que ser cuestiones transparentes para que todo el mundo vea lo que está sucediendo y que en realidad comiencen a levantar los estándares a través de las fronteras. Si, es lo que más le conviene a los EEUU tener estándares más altos y en el mundo contribuye a la seguridad y a la paz. Eso nos conviene, y no deberíamos ver nunca a la gente que trabaja en todo el mundo como competidores, sino como compañeros trabajadores. No como lo hace Donald Trump. Para que esto nos levante a todos económicamente, en el medio ambiente, en cuanto a la seguridad en el trabajo y todas estas cosas que en realidad todo el mundo quiere.

– Esa forma de ver las cosas de algún modo podría ser entendida en algunos países como una suerte de “neocolonialismo verde”, estableciendo requisitos que algunos no podrían cumplir…

Estamos hablando de tratados comerciales que ambos lados firmen, entonces si ellos lo ven como una imposición neocolonialista no lo van a firmar. Yo creo que tendríamos que tener una actitud diferente. No de que queremos tener la ventaja competitiva y que estamos compitiendo con otros países. Eso no es lo que más nos conviene. Cuando se trata de tener una economía próspera globalmente y queremos paz, entonces tenemos que empezar a buscar cooperación y usar nuestra riqueza como una forma de ayudar a otros países.

Racismo y discriminación

-Señor Hawkins, quiero llevarlo a otro tema que ha sido parte del debate tanto en EEUU como en América Latina. Quiero preguntarle por el racismo y la discriminación. ¿Cómo nota usted ese fenómeno en EEUU y en América Latina en la actualidad?

Creo que la forma de ver esta supremacía blanca es el poder negro. En otras palabras, la gente de color y otras comunidades que están oprimidas deberían tener control sobre sus propias comunidades para poder excluir a las personas racistas que los maltratan, que los excluyen de oportunidades laborales, de escuelas, de viviendas. Deben controlar sus negocios, sus escuelas, el sistema policiaco. Y queremos que los blancos que son racistas cambien, pero ese es un proceso largo. No podemos esperar a eso. Tenemos que tener programas que levanten a las comunidades que han sido oprimidas racialmente. Estamos hablando también de quitarle fondos a la policía como respuesta a los asesinatos que hemos visto en la televisión, y decimos, sí, tenemos que redirigir muchos de los recursos que van a la policía hacia los servicios sociales, para que a los indigentes en lugar de acusarlos de un delito, se les dé una vivienda; o alguna persona que tenga una crisis de salud mental o problemas de drogadicción, no saben cómo tratarlos… ¡necesitan un sicólogo, necesitan ayuda mental! Pero no hay suficiente dinero en nuestros proyectos para atender estos problemas de estas comunidades debido a generaciones de discriminación, explotación y segregación. Entonces también estamos hablando de quitar fondos del presupuesto militar para poner más recursos sociales. De ahí saldrán fondos para los programas sociales, quitando fondos tanto del presupuesto militar como de la policía.

– Desde el punto de vista del tratamiento del racismo, usted está hablando entonces de más oportunidades y menos represión, lo que es una plataforma muy interesante. Pero desde el punto de vista del tratamiento de comunidades, sobre todo étnicas en los países, ¿usted cree en la solución de los estados plurinacionales tal como lo hizo Bolivia, o de autonomías como las tiene Canadá?

Creo que lo que podemos hacer en EEUU es poner un buen ejemplo de una democracia multicultural y multinacional, y cuando hablemos en contra del racismo en otros países va a ser creíble. Entonces, mientras no hagamos eso no tenemos credibilidad y no podemos tener gran influencia. Yo creo que un buen ejemplo en el mundo le dará esperanza a aquellas personas, en naciones y estados multiétnicos, que sí se puede hacer, se puede lograr. Creo que nuestro trabajo aquí será poner un buen ejemplo en EEUU.

Venezuela, Cuba y DDHH

– Señor Hawkins, le quiero preguntar también por el sentimiento que tenemos los latinoamericanos, que crecemos con la idea de que somos el patio trasero de EEUU. Desde ese punto de vista hemos mirado con interés las intervenciones que ha tenido Washington en algunas crisis latinoamericanas, por ejemplo en la relación con Cuba y con Venezuela, que son dos polos importantes en la política exterior de EEUU. ¿Cómo ve usted que debería ser esa política, sobre todo en esos dos países que extrapolan sus propios modelos al resto de América?

Deberíamos buscar asociación con todos los países. En lugar de dictarles a los latinoamericanos quiénes deben ser sus líderes, debiéramos buscar asociarnos. A (Juan) Guaidó se lo puso este año a hablar con el Congreso, Trump reconoció a Guaidó y los demócratas y republicanos también le dieron un aplauso de pie. No es asunto de EEUU decirle a Venezuela quién debiera ser su presidente. Cuando se trata de Cuba, yo quiero levantar las sanciones. Recuerdo a Thomas Paine, un revolucionario americano y francés… no fue la persona más popular ni en Francia ni en Inglaterra, pero su idea de la política exterior es poner un buen ejemplo, con intercambios culturales. Eso será más efectivo que cualquier otra cosa. Tenemos esta bloqueo en Cuba por 60 años. ¡Eso no nos ha funcionado! Creo que deberíamos abrirnos. Cuando se trata de Venezuela ellos tienen muchos problemas también con la economía y la pandemia del COVID-19 y deberíamos ofrecerles una mano de ayuda por razones humanitarias. Si podemos ayudar a resolver diplomáticamente problemas en Venezuela como en México, Noruega, en cualquier lugar, podemos hacerlo por medio diplomático… pero ese ataque paramilitar en Venezuela que falló fue hasta chistoso. Pero ¿qué va a saber el liderazgo norteamericano de eso? Trump ha hecho otras amenazas belicosas a Venezuela. No debemos hacer eso. Roosevelt dijo que debemos tener una buena política de vecinos. No sé si lo implementó pero ese es el tipo de política que debemos tener con Latinoamérica.

– ¿Cómo ve usted el otro polo, el del liderazgo internacional que se disputan EEUU y China? Por ejemplo, ¿estaría usted dispuesto a intervenir para defender los DDHH en Hong Kong?

Yo creo que cuando nosotros tengamos derechos humanos en EEUU podemos defender los derechos humanos en Hong Kong o en cualquier lugar, o en general en China. Pero es difícil tener credibilidad cuando nosotros no tenemos derechos humanos en nuestro propio país para muchas personas. Ese es el número uno. Número dos, creo que lo que está haciendo en estos momentos EEUU con China está empeorando las cosas. Tal vez no estemos de acuerdo con lo que hace China con su país, pero tenemos que hablar de esta carrera armamentista y de la crisis climática. Esas dos cosas tenemos que tratar de resolverlas. Y de todas formas a los chinos les toca resolver qué gobierno quieren ellos. A nosotros no nos toca resolver eso, pero nos toca negociar con China y con el mundo entero cuando se trata de crisis armamentistas y del cambio climático.

La privatización del agua es una de las peores cosas que han sucedido”

– Finalmente, señor Hawkins, quería preguntarle por el eslogan de su campaña “H2O”. Usted decía que es importante el agua en este contexto de cambio climático, de calentamiento global. ¿Usted cree que el agua debe ser un servicio público o es posible pensar en la propiedad privada del agua?

Creo que la privatización del agua es una de las peores cosas que han sucedido. En Bolivia hubo una gran rebelión en contra de eso. Debe ser un servicio público que se debe proporcionar al costo. Es algo que uno tiene que comprar o se muere, no debe ser algo para hacer ganancias. Este logo al alguien se le ocurrió porque mis iniciales, porque mis iniciales son HH y es el 2020. Es una abreviación del agua, que es el símbolo de la vida.

 

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