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¿Usted sabe pensar de manera compleja? 

Por Carlos Guajardo Castill.- Para quienes somos de la ‘vieja escuela’ estuvimos acostumbrados a que desde el primer día de clases nos pusieran en una sala donde terminábamos mirándonos las nucas, escribir el dictado de palabras para el vocabulario, leer el libro desde la página 5 hasta la 10, y a copiar literalmente lo que el profesor/a señalaba en la pizarra. En el fondo, un anticipo de una formación para la reproducción, donde lo que prima es la razón y escasamente un enfoque de pensamiento que sea capaz de integrar otras miradas disciplinares o simplemente de la vida. Nada ajeno a lo que curiosamente continúa haciéndose en una sociedad compleja como lo es la del siglo XXI.

Ahora dígame usted, en su vida o en el trabajo actual ¿le sirvió el tener que llenar cuadernos con información de disciplinas por separado, si al final de cuentas no le enseñaron a pensar? Pues bien, acá está el problema con la educación, que no solo recibimos en décadas pasadas, sino que, aún sigue aconteciendo en los estudiantes contemporáneos. Muchos colegas me podrán decir “sí hacemos que los estudiantes piensen”, “les permitimos que den su opinión”, sin embargo, acabamos de ver cómo hace algunos días atrás, una docente de una escuela en Argentina ‘adoctrinaba’ a sus estudiantes en una clase de historia cuestionando la gestión del expresidente Mauricio Macri a causa de la falta de políticas públicas y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Esta experiencia acontecida en el vecino país, podríamos tacharla como una suerte de coersión ideológica, independientemente de que los estudiantes estuvieran pensando por sí mismos. Es en este sentido, cuando debemos preguntarnos si la escuela y la educación en general, permite, por medio de los docentes, espacios donde el desarrollo del pensar vaya más allá de las teorías que son plasmadas por cada disciplina, es decir, donde seamos capaces de interrelacionar lo que sabemos de matemática, lenguaje, ciencias o historia con la vida diaria. Sin caer en una suerte de causa-efecto de los acontecimientos que nos suceden como seres humanos.

En consecuencia, cuando me refiero a desarrollar un pensamiento complejo en la educación y en el ser humano (concepto acuñado por el sociólogo frances Edgar Morin), es cuando somos capaces de mirar la realidad más allá de como nos la han enseñado en la escuela; que a partir de las distintas perspectivas que nos ofrece la sociedad podamos: reflexionar y analizar con otras personas, más allá de la postura ideológica, religiosa o política que cada una sostenga; estar preparados para los estados de incertidumbre sin que nos digan lo que debemos hacer (autonomía) y tener la valentía en cambiar el pensamiento simplista o reduccionista, por uno que contemple las distintas variables de la realidad. Por lo tanto ¿cree usted pensar de manera compleja? De no ser así, lo invito a ‘chasconearse’ en su manera de pensar y a no quedarse con una solo idea de las cosas, sino que aceptar e ir más allá de las que siempre le han enseñado.

Carlos Guajardo C. es académico en las áreas de currículo y evaluación con enfoque inclusivo; directivo de la Facultad de Educación UCEN.

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