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117 años del nacimiento de Jaime Galté Carré

Por Sergio Salinas.- Este 24 de mayo se cumplen 117 años desde el nacimiento en Santiago de un hombre que sería muy importante en las vidas y un referente ético, filosófico e iniciático para muchos chilenos: Jaime Galté Carré. La combinación 1-7 en numerología indica una senda correcta, se han elegido bien los pensamientos y de esta manera se han enfocado objetivos claros, en este caso una vida dedicada al amor al prójimo, al humanismo y a la espiritualidad elevada.

En 1925 Jaime Galté ingresó a estudiar Derecho a la Universidad de Chile recibiendo el título de abogado cinco años después. Para la obtención de su título, su memoria versó sobre la formación de un nuevo proyecto de Ley sobre Sociedades de Responsabilidad Limitada, que posteriormente llegó a ser Ley de la República.

En agosto de 1932, fue nombrado profesor de la Cátedra de Derecho Procesal de la Escuela de Ciencias Jurídicas y Sociales de Valparaíso, dependiente de la Universidad de Chile y el 20 de octubre del año 1933 fue nombrado Director de la citada escuela universitaria. Al año siguiente asumió la misma cátedra en la Escuela de Derecho de Santiago, donde obtuvo el título de profesor extraordinario de la Cátedra de Derecho Procesal entre los años 1942 y 1958. La suya es una de las materias más áridas del derecho, según refieren los alumnos de esa clase y los juristas de esta tradicional escuela. Como abogado formó parte de la comisión redactora del Código Orgánico de Tribunales y a la vez publicó un texto para su enseñanza en la Escuela de Leyes titulado Manual de Organización y Atribuciones de los Tribunales.

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Jaime Galté Carré: un hombre ético y al servicio de la humanidad

Pero además de su exitosa vida profesional, Jaime Galté también participó de grupos que reforzaron su espiritualidad y una moral a toda prueba. Luego de ser invitado por León Tournier Perron, y junto a su amigo Horacio Hevia Mujica, ingresó al Antiguo y Primitivo Rito de Memphis Misraim. Posteriormente fue miembro iniciador de un Grupo Martinista en Santiago de Chile, orden fundada en 1891 por el Doctor Gerard Encausse, conocido como Papus, en París, Francia. El 25 de agosto de 1937 es iniciado en la Masonería en la Logia Deber y Constancia N°7, de Santiago, de la que fue Venerable Maestro en 1942 y 1943.
En la Gran Logia de Chile fue miembro del Tribunal de Honor, entre 1955 y 1962, siendo elegido Gran Orador en 1962.

Jaime Galté además fue conocido por sus facultades parapsicológicas en casi toda la sociedad chilena. Como médium, en sesiones realizadas al alero del Grupo Martinista y en la Contraloría General de la República, se encarnaron en él dos espíritus que sintetizan lo mejor de la ciencia (Dr. Halfanne) y lo mejor de la espiritualidad (Mr. Lowe).

Mr. Lowe se hizo presente por primera vez en 1927 y desde ese momento siguió entregando mensajes espirituales que quedaron escritos a mano, máquina de escribir y posteriormente grabaciones magnetofónicas hasta el fallecimiento de Jaime Galté. Mr. Lowe dijo en repetidas ocasiones que no le estaba permitido revelar su verdadera personalidad espiritual, ni siquiera la personalidad que tuvo en su última encarnación terrena, por el cumplimiento de una ley del “más allá”, como algunas personas denominan al mundo espiritual.

En una reunión, Mr. Lowe, a través de Jaime Galté, señaló: “Cuando encontréis a sus respectivos Maestros y busquéis la Verdad sin apasionamiento por una idea o creencia, se abrirá la puerta y traspasaréis el Umbral con plena conciencia”. En la obra también se señala que la primera lección que le dio Mr. Lowe al Grupo Martinista fue una frase de Eliphas Levy, destacado ocultista francés: “Contad una fábula a un sabio y verá en ella una verdad. Decid una verdad a un razonador y la revocará como duda; decid una verdad a un loco y la tomará como una fábula”.

En Jaime Galté, siempre primó su conducta ética y el servicio público, por eso nunca buscó reconocimiento social ni de sus pares sino, al contrario, lo evitó. Lo anterior porque la humildad era su guía sobre todo al estar dotado de facultades extraordinarias, como la mediumnidad, la precognición y el desdoblamiento lo que fue estudiado en la Sociedad Chilena de Parapsicología, entidad que funcionó al alero de la Universidad de Chile, Escuela de Psiquiatría, en la década del sesenta del Siglo XX.

En 1962, Jaime Galté señaló: “Si bien es cierto que la tolerancia nos exige el respeto para toda creencia sincera, no podemos olvidar que nuestra razón debe rechazar todo dogmatismo, todo fanatismo y toda superstición, porque en otra forma, faltaríamos a nuestro juramento de luchar sin descanso contra el error y la maldad”.

Luego de una vida de crecimiento espiritual y al servicio de los demás en la sociedad chilena, Jaime Galté partió hacia otro plano de existencia un 1° de noviembre de 1965. En su homenaje fúnebre, el Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Aristóteles Berlendis se refirió al Gran Orador diciendo: “En el desempeño de este cargo, puso en evidencia sus relevantes cualidades de hombre sereno, estudioso y ponderado. Sus pensamientos y sus sentencias, fueron siempre rayos de luz, valiosas lecciones, pues el cumplimiento de la justa y sana doctrina era para él el triunfo de la verdad y la fraternidad que se imponía al oscurantismo y al odio”.

Sergio Salinas es Doctor en Estudios Latinoamericanos, investigador y biógrafo de la vida de Jaime Galté.

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