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El hastío del campeón con pies de barro

ElPensador.io.- En estos últimos días hemos sido testigos de un despertar ciudadano: Todo inició un viernes 18 de octubre en los vagones de Metro del Gran Santiago, en el que estudiantes secundarios protagonizaron lo que inició como evasión de pasajes, terminó por desencadenar una de las mas grandes movilizaciones ciudadanas del país de la última década: pocos presagiaron que aquellos estudiantes secundarios evasores, terminarían por desencadenar desencanto y acción ciudadana en redes sociales, en las calles y sus propios espacios familiares y vecinales.

Lo que estalló aquel viernes, una olla a presión que no aguantó: Los abusos, la exclusión y la violencia de un modelo neoliberal que ha venido golpeando nuestras familias, diseñado en aquellos días del autoritarismo castrense, luego legitimado y profundizado en los gobiernos de la Concertación, fue socavando cimientos de la dignidad humana: la educación pasó a convertirse en un bien de consumo, nuestro sistema de salud intensificó las diferencias de atención médica, y por último: nos disciplinó a tal punto, de monetarizar nuestras relaciones sociales y personales.

La explosión social ha sido resultado de una crisis de larga data, marcado por la exclusión, la violencia y las injusticias que por tanto tiempo fueron invisibilizados por el discurso de la excepcionalidad chilena, un país que según variados intelectuales habían sido superadas por el exitoso modelo económico: que la salud, la educación, el trabajo y el medio ambiente serían proveídas por el libre mercado. Analistas como Alberto Mayol habían denominado el derrumbe del modelo, o bien lo que Tomás Moulian sostuvo en su libro: Chile Anatomía de un mito, era claro: el Chile edificado desde la dictadura militar, los gobiernos de la concertación y luego del actual periodo del presidente Sebastián Piñera. El proyecto de la Concertación de Partidos de la Democracia, “la alegría ya viene”, ha terminado por significar una promesa inconclusa e insulsa de una sociedad de libre Mercado fortificado en una democracia protegida frágil, representados en el Chile de los años noventa, primeramente por un sistema electoral binominal, diseñado y amparado en una constitución ilegítima en su origen, fortaleció un proyecto político que intensificó una sociedad marcadamente individualista, competitiva, pero también autoritaria en su naturaleza humana. Paralelamente la acción abusiva de nuestras élites políticos- económicas ha ido in crescendo: gobiernos en “la justicia en la medida de lo posible”, “El crecimiento con igualdad”. Luego, en la década de los 2000 se puso en duda la legitimidad del establecimiento de un Gobierno Ciudadano de la presidenta Michele Bachelet. Para luego levantar la bandera de los “tiempos mejores” la que resultó decepcionando hasta los más optimistas: el abuso continuó, y nuestra élite se sirvió de nuestro país. Los Gabinetes presidenciales que han sucedido en los periodos de la Concertación de Partidos de la Democracia- Alianza por Chile, Nueva Mayoría- Chile Vamos, han representado el sector guardián del amarre neoliberal: una tecnocracia alejada de las dificultades y contradicciones del cotidiano del Chile post transición.

Las fisuras del modelo chileno, han hecho ascuas a partir de las demandas ciudadanas que padecen las faltas de garantías del modelo económico: El modelo de las AFP: Administradores de Fondos de Pensiones, el modelo de educación de mercado y el sistema de crediticio ha mostrado sus fisuras en los escándalos: Johnson, La Polar, y también aquellos referidos a los fraudes Euro latina, Estafas piramidales desde el mundo privado, y los casos de colusión del papel Tissue, el intento de Fusión D&S Falabella, los cuales denotan el comportamiento de grandes grupos económicos en búsqueda rentando a costa de los consumidores. Las élites políticas, por su parte, han participado en el irregular financiamiento de Partidos Políticos: Casos Penta-Soquimich, desprestigiando a la ya alicaída clase política chilena. Y como si fuera poco los casos que ya han sido formalizados miembros de altos mandos del ejército y carabineros por casos de corrupción.

Dicha distancia ha sido evidente, luego de las últimas declaraciones de los ministros: “El que madruga será ayudado con una tarifa más baja”1, “Rezar para que se acabe la guerra comercial 2”, “Comprar flores 3”, agregándose los cuestionamientos y dichos de congresales al proyecto de ley que reducía a las 40 horas laborales: “Es un debate transversal, sobre todo en un país donde la gran mayoría son o somos propietarios, no tenemos mucho más, porque es nuestro patrimonio… La casita, dos departamentos”4. Asimismo el reflejo de la clase gobernante denota la cual no sólo ha profitado de los beneficios que ha conllevado el modelo, sino que también han bloqueado y promovido una alta concentración de la riqueza. Dicha concentración, cuestionada y resistida por la ciudadanía ha sido respondida con mayores grados de represión por parte del Gobierno, lo cual ha denotado aún mas una falta de empatía con las demandas ciudadanas desde las autoridades, por último, las declaraciones del presidente de la República al mencionar “Estamos en Guerra contra un Enemigo Interno”, terminaron por encolerizar una hastiada ciudadanía cansada de ver pisoteada su dignidad, y como la torpe frase del mandatario deslizó desdén a las legítimas expresiones ciudadanas El resultado ha sido más que evidente: Las movilizaciones no se han detenido, sino lo contrario: se ha agudizado aún más el conflicto y la escalada parece ser una constante de no acabar.

En estos momentos nos encontramos como país en un trance histórico: El pluralismo político se ha manifestado en las calles, en los barrios, en los cabildos autoconvocados y en ese espacio público sostenido por la discusión pública.

Es la hora de recuperar lo político en rescate de conflictuar nuestros puntos comunes, pero también nuestras diferencias. Sólo de esta manera, podremos fortalecer nuestra soberanía que tan dañada se ha visto después de los años de autoritarismo, y de la democracia de baja intensidad de los años noventa. Porque después de todo, el gigante con pies de barro ha tropezado con el malestar ciudadano.

1 “El que madrugue será ayudado, de manera que alguien que sale más temprano y toma el metro a las 7 de la mañana tiene la posibilidad de una tarifa más baja que la de hoy. Ahí se ha abierto un espacio para que quien madrugue pueda ser ayudado con una tarifa más baja”.

2 “Si se solucionara la guerra comercial, tendríamos muy probablemente un aumento en el precio del cobre y una caída en el tipo de cambio. Eso sería esperable, así que yo también le voy a pedir aquí a las madres que nos ayuden, a que recen para que se solucione la guerra comercial”.

3 “Para los románticos (…) que las flores han tenido un descenso en su precio: “Así que los que quieran regalar flores en este mes, las flores han caído un 3,6%”.

4 Frase de Ministro de Trabajo Cristián Monckeberg, a propósito de la discusión del proyecto de ley que reducía las 45 horas a 40 semanales. 

Piñera: “Estamos en guerra contra un enemigo poderoso” https://www.cnnchile.com/pais/pinera- estamos-en-guerra-contra-un-enemigo-poderoso_20191021/

Las incendiarias frases del gabinete de Piñera que detonaron la crisis social, https://www.eldesconcierto.cl/2019/10/19/las-incendiarias-frases-del-gabinete-de-pinera-que- detonaron-la-crisis-social/

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