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Irán, EEUU e Israel: la disputa que ha moldeado Medio Oriente por 70 años

Última actualización: 28 de febrero de 2026 3:20 pm
30 minutos de lectura
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Irán
Mapa geográfico de Irán.
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Del golpe de 1953 al choque híbrido actual: un conflicto marcado por petróleo, revoluciones, guerras por poder y una carrera nuclear que mantiene a la región al borde del error fatal, y con ataques militares de Israel y EEUU contra Irán.

Por ElPensador.io.- El conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel constituye uno de los ejes más complejos y persistentes de la geopolítica contemporánea. Desde el golpe de Estado de 1953, pasando por la Revolución Islámica de 1979, la guerra Irán-Irak, el desarrollo del programa nuclear iraní y las sucesivas crisis diplomáticas y militares, la relación triangular entre estos actores ha moldeado el equilibrio de poder en Oriente Medio y ha tenido profundas repercusiones globales. Este informe ofrece un análisis exhaustivo de los antecedentes históricos, la evolución de las tensiones, los intereses estratégicos, las alianzas, los actores no estatales, el impacto económico y social, así como los eventos más recientes hasta febrero de 2026. Se incluyen cronologías, tablas comparativas y análisis temáticos para proporcionar una visión integral y fundamentada del conflicto.

  1. Antecedentes históricos: del nacionalismo iraní al golpe de Estado de 1953

1.1. Contexto geopolítico y económico de Irán en el siglo XX

Durante el siglo XIX y principios del XX, Irán fue objeto de rivalidades entre Rusia y el Reino Unido, principalmente por su ubicación estratégica y sus vastos recursos petroleros. En 1901, la concesión petrolera a William Knox D’Arcy marcó el inicio de la explotación sistemática del crudo iraní por intereses británicos, consolidándose con la creación de la Anglo-Iranian Oil Company (AIOC). La Primera Guerra Mundial y la posterior ocupación aliada en 1941 reforzaron la percepción de injerencia extranjera en la política y economía iraní.

En 1921, el golpe de Estado liderado por Reza Shah Pahlavi instauró una monarquía autoritaria que impulsó la modernización, pero también la represión política y la marginación de sectores tradicionales, especialmente el clero chiita. La nacionalización del petróleo en 1951, bajo el liderazgo del primer ministro Mohammad Mosaddegh, representó el clímax del nacionalismo iraní y el desafío directo a los intereses británicos y estadounidenses.

1.2. El golpe de Estado de 1953: Operación Ajax

El golpe de Estado de 1953, conocido como Operación Ajax, fue orquestado por la CIA y el MI6 británico para derrocar a Mosaddegh y restaurar el poder absoluto del shah Mohammad Reza Pahlavi. Los motivos principales fueron el control del petróleo y la contención del comunismo en el contexto de la Guerra Fría. El golpe combinó propaganda, sobornos, disturbios organizados y la movilización de sectores militares y religiosos conservadores.

Las consecuencias fueron profundas: el shah instauró una dictadura respaldada por Estados Unidos, se reprimió brutalmente a la oposición y se creó la temida policía secreta SAVAK. El resentimiento popular por la injerencia extranjera y la represión sentó las bases para la Revolución Islámica de 1979.

La restauración del shah consolidó a Irán como un estado cliente de EEUU, pero también dejó una huella de desconfianza y resentimiento que perdura hasta hoy.

  1. La Revolución Islámica de 1979 y el cambio de paradigma regional

2.1. Factores internos y externos de la revolución

La Revolución Islámica fue el resultado de décadas de descontento social, represión política, desigualdad económica y rechazo a la occidentalización forzada. El shah, pese a sus reformas modernizadoras y la “Revolución Blanca”, alienó tanto a sectores religiosos como a la clase media y baja, exacerbando la brecha entre el Estado y la sociedad.

El liderazgo carismático del ayatolá Ruhollah Jomeini, exiliado y convertido en símbolo de la resistencia, articuló una coalición de clérigos, bazaríes, estudiantes y grupos de izquierda. La represión de las protestas, especialmente el “viernes negro” de septiembre de 1978, radicalizó el movimiento y precipitó la caída del régimen.

2.2. Ruptura con Occidente y establecimiento de la República Islámica

El 16 de enero de 1979, el shah huyó de Irán. El 1 de febrero, Jomeini regresó triunfalmente y, tras un referéndum, se proclamó la República Islámica el 1 de abril de 1979. Se instauró un régimen teocrático basado en la “tutela de los juristas islámicos” (wilayat faqih), con Jomeini como líder supremo vitalicio.

La revolución supuso una ruptura total con Estados Unidos e Israel, la nacionalización de la industria petrolera y el inicio de una política exterior antioccidental y panislámica. La toma de la embajada estadounidense en noviembre de 1979 y la crisis de los rehenes marcaron el inicio de una hostilidad estructural con Washington.

2.3. Consecuencias regionales e internacionales

La Revolución Islámica inspiró movimientos islamistas en la región, alarmó a las monarquías del Golfo y alteró el equilibrio de poder. El nuevo régimen promovió la exportación de la revolución y el apoyo a grupos chiitas y antiisraelíes, sentando las bases del “Eje de la Resistencia” que se consolidaría en décadas posteriores.

III. La guerra Irán-Irak (1980-1988): conflicto regional y realineamientos internacionales

3.1. Orígenes y desarrollo del conflicto

La guerra Irán-Irak fue desencadenada por la invasión iraquí en septiembre de 1980, motivada por disputas territoriales sobre el Shatt al-Arab y el temor de Saddam Hussein a la expansión de la revolución islámica chiita en un Irak mayoritariamente chiita pero gobernado por un régimen laico sunita. La inestabilidad interna de Irán tras la revolución y la percepción de debilidad fueron factores clave en la decisión iraquí.

El conflicto se convirtió rápidamente en una guerra de desgaste, con enormes pérdidas humanas y materiales. Ambos bandos recurrieron a tácticas brutales, incluyendo el uso de armas químicas por parte de Irak y ataques a infraestructuras petroleras.

3.2. Papel de Estados Unidos y las potencias internacionales

Estados Unidos, que había perdido a Irán como aliado tras la revolución, apoyó a Irak como parte de su estrategia de contención del islamismo revolucionario y para evitar que Irán dominara el Golfo Pérsico. Washington proporcionó inteligencia, apoyo logístico y facilitó la venta de armas a Bagdad, a pesar de las violaciones de derechos humanos cometidas por Saddam Hussein.

La Unión Soviética, Francia y otros países europeos también suministraron armas a Irak. Irán, por su parte, recurrió a la movilización popular y a la “guerra de las ciudades”, pero sufrió aislamiento internacional y sanciones.

3.3. Consecuencias y legado

La guerra terminó en 1988 con un alto el fuego y sin cambios territoriales significativos. Se estima que murieron más de 500.000 personas y más de un millón resultaron heridas. El conflicto consolidó el poder del régimen islámico en Irán, legitimó la represión interna y exacerbó el resentimiento hacia Occidente.

La guerra también marcó el inicio de la militarización de la política iraní y el fortalecimiento de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), que se convertirían en actores clave en la proyección regional de Irán.

  1. Política exterior de Estados Unidos en Medio Oriente: contención, alianzas y cambio de prioridades

4.1. De la contención del comunismo al control energético

Tras la Segunda Guerra Mundial, la política estadounidense en Oriente Medio se centró en la contención de la Unión Soviética y el acceso seguro al petróleo. Irán, por su ubicación y recursos, fue considerado un estado pivote. El golpe de 1953 y el apoyo al shah respondieron a estos objetivos.

Durante la Guerra Fría, EEUU respaldó a regímenes anticomunistas y a Israel como enclave estratégico. Tras la revolución iraní, la prioridad pasó a contener la expansión del islamismo revolucionario y garantizar la seguridad de los aliados árabes y de Israel.

4.2. Alianzas y rivalidades regionales

Estados Unidos consolidó alianzas con Israel, Arabia Saudita, Turquía y, en menor medida, Egipto. La política de “statu quo” buscó evitar la emergencia de potencias regionales hegemónicas que pudieran desafiar el orden establecido o amenazar el flujo de petróleo.

La relación con Irak fue pragmática: apoyo durante la guerra contra Irán, pero enfrentamiento tras la invasión de Kuwait en 1990. La política hacia Irán osciló entre la presión máxima (sanciones, aislamiento) y episodios de diálogo, especialmente en torno al programa nuclear.

4.3. El papel de Israel en la estrategia estadounidense

Israel, desde su creación, ha sido el principal aliado de EEUU en la región. Washington ha garantizado su superioridad militar cualitativa, apoyo financiero y respaldo diplomático. La cooperación en inteligencia y defensa ha sido clave para contrarrestar la influencia iraní y de sus aliados.

  1. El desarrollo del programa nuclear iraní: historia, negociaciones y crisis

5.1. Orígenes y evolución del programa nuclear

El programa nuclear iraní se inició en la década de 1950 bajo el shah, con apoyo estadounidense en el marco del programa “Átomos para la Paz”. Irán firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) en 1968 y lo ratificó en 1970. El objetivo era desarrollar una industria nuclear civil, pero tras la revolución de 1979, el programa fue suspendido y luego reactivado con ayuda de Rusia y China.

En los años 2000, la revelación de instalaciones secretas en Natanz y Arak, y el descubrimiento de actividades de enriquecimiento de uranio, desataron la alarma internacional. El OIEA y la ONU impusieron sanciones progresivas, mientras Irán insistía en el carácter pacífico de su programa.

5.2. El acuerdo nuclear (JCPOA) y su colapso

En 2015, tras años de negociaciones, Irán y el P5+1 (EEUU, Reino Unido, Francia, Rusia, China y Alemania) firmaron el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), que limitaba el enriquecimiento de uranio y permitía inspecciones a cambio del levantamiento de sanciones. Sin embargo, en 2018, la administración Trump se retiró unilateralmente del acuerdo y reimpuso sanciones, lo que llevó a Irán a reanudar y acelerar sus actividades nucleares.

En 2025, tras ataques israelíes y estadounidenses a instalaciones nucleares, el programa sufrió daños, pero Irán mantuvo capacidades avanzadas de enriquecimiento y restringió el acceso de los inspectores del OIEA, generando máxima incertidumbre sobre su potencial armamentístico.

5.3. Capacidad nuclear y percepciones de amenaza

Irán ha alcanzado niveles de enriquecimiento de uranio del 60%, muy cerca del umbral armamentístico del 90%. Aunque no posee armas nucleares, la acumulación de material fisible y la opacidad del programa han incrementado la percepción de amenaza en Israel y EEUU. La doctrina oficial iraní, basada en una fatwa del líder supremo, prohíbe las armas nucleares, pero altos funcionarios han advertido que esta posición podría cambiar si la supervivencia del régimen se ve amenazada.

  1. Tensiones diplomáticas y militares entre Irán e Israel: del conflicto encubierto a la guerra abierta

6.1. De la cooperación tácita a la enemistad existencial

Durante la época del shah, Irán e Israel mantuvieron una cooperación tácita como contrapeso a los estados árabes. Tras la revolución, Irán rompió relaciones y adoptó una postura abiertamente antiisraelí, apoyando a grupos como Hezbolá y Hamás.

Israel, por su parte, ha considerado a Irán como una amenaza existencial, especialmente por su programa nuclear y su red de milicias aliadas. La doctrina israelí se basa en la prevención de la proliferación nuclear y la superioridad militar regional.

6.2. El “Eje de la Resistencia” y la guerra por poderes

Irán ha tejido una red de alianzas con actores estatales y no estatales, conocida como el “Eje de la Resistencia”, que incluye a Hezbolá en Líbano, Hamás y la Yihad Islámica en Palestina, los hutíes en Yemen y milicias chiitas en Irak y Siria. Esta red ha permitido a Teherán proyectar poder y hostigar a Israel de forma indirecta.

Israel ha respondido con campañas de asesinatos selectivos, sabotajes, ciberataques y bombardeos a posiciones iraníes y de sus aliados en Siria, Líbano e incluso en territorio iraní.

6.3. Escalada reciente: de la guerra encubierta a la confrontación directa (2024-2026)

Desde 2024, el conflicto ha escalado a enfrentamientos directos. El bombardeo israelí a la embajada iraní en Damasco en abril de 2024, la muerte de altos mandos iraníes y la respuesta con ataques masivos de drones y misiles marcaron un punto de no retorno. La guerra de los Doce Días en junio de 2025, con ataques israelíes y estadounidenses a instalaciones nucleares y la respuesta iraní contra ciudades israelíes y bases estadounidenses, inauguró una nueva fase de guerra abierta.

En febrero de 2026, tras el fracaso de las negociaciones nucleares y la represión de protestas masivas en Irán, EEUU e Israel lanzaron una ofensiva coordinada contra objetivos políticos, militares y nucleares iraníes, buscando debilitar o incluso derrocar al régimen de los ayatolás.

VII. Análisis:

  • Irán busca garantizar la supervivencia del régimen islámico, proyectar liderazgo regional, disuadir amenazas externas y mantener el orgullo nacional. Su red de alianzas con actores estatales y no estatales le permite ejercer presión asimétrica y compensar su inferioridad militar convencional frente a EE.UU. e Israel.
  • Israel considera la capacidad nuclear iraní y la red de milicias aliadas como amenazas existenciales. Su prioridad es mantener la superioridad militar y evitar que Irán cruce el umbral nuclear. La alianza con EE.UU. es central, pero también ha buscado acercamientos tácticos con países árabes del Golfo.
  • Estados Unidos prioriza la contención de Irán, la protección de Israel y la no proliferación nuclear. La estabilidad de los mercados energéticos y la prevención de conflictos regionales mayores son objetivos clave. La política oscila entre la presión máxima y la búsqueda de acuerdos limitados que ganen tiempo y eviten guerras prolongadas.

VIII. Alianzas regionales e internacionales: el “Eje de la Resistencia” y el bloque occidental

8.1. El “Eje de la Resistencia” y la proyección iraní

Irán ha consolidado una red de alianzas conocida como el “Eje de la Resistencia”, que incluye:

  • Hezbolá (Líbano): principal brazo armado y político de Irán en la frontera norte de Israel, con capacidad militar significativa y experiencia en guerra asimétrica.
  • Hamás y la Yihad Islámica (Palestina): actores clave en la confrontación con Israel, apoyados logística y financieramente por Teherán.
  • Hutíes (Yemen): controlan Saná y han expandido el conflicto al mar Rojo, atacando embarcaciones vinculadas a Israel y Occidente.
  • Milicias chiitas en Irak y Siria: operan bajo supervisión de la Guardia Revolucionaria, atacan intereses estadounidenses e israelíes y aseguran el corredor terrestre Irán-Irak-Siria-Líbano.
  • Siria: aliado estatal indispensable para mantener la conexión territorial con Hezbolá y proyectar poder hacia el Mediterráneo.

Estas alianzas permiten a Irán ejercer presión asimétrica, hostigar a Israel y a EEUU, y mantener capacidad de represalia regional.

8.2. El bloque occidental y las alianzas antiiraníes

Estados Unidos lidera un bloque que incluye a:

  • Israel: aliado estratégico, con cooperación en inteligencia, defensa y operaciones conjuntas.
  • Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Jordania: aliados árabes preocupados por la expansión iraní, aunque con matices y rivalidades internas.
  • OTAN y la UE: apoyo diplomático y, en ocasiones, militar, especialmente en la contención de la proliferación nuclear y la protección de rutas energéticas.

La coordinación entre EEUU e Israel es estrecha, pero existen diferencias tácticas sobre la mejor forma de abordar la amenaza iraní, como se evidenció en las negociaciones nucleares y en la respuesta a las protestas internas en Irán.

  1. Actores no estatales y milicias aliadas de Irán

9.1. Hezbolá

Hezbolá, fundado en 1982 con apoyo de la Guardia Revolucionaria iraní, es el principal aliado no estatal de Irán. Opera como partido político y milicia en Líbano, con capacidad de lanzar miles de cohetes contra Israel y de intervenir en conflictos regionales, como la guerra civil siria. Su ideología combina el chiismo jomeinista, el nacionalismo islámico y el antioccidentalismo.

9.2. Hamás y la Yihad Islámica

En Gaza, Hamás y la Yihad Islámica reciben apoyo financiero, logístico y militar de Irán. Han protagonizado ataques masivos contra Israel, como el del 7 de octubre de 2023, y mantienen una estrategia de resistencia armada y guerra de desgaste.

9.3. Hutíes y milicias en Irak y Siria

Los hutíes en Yemen, las milicias chiitas en Irak (como las Fuerzas de Movilización Popular) y las Brigadas Fatemiyún y Zainebiyún en Siria forman parte del entramado de proxies iraníes. Estas fuerzas han atacado intereses estadounidenses, israelíes y saudíes, y han contribuido a la desestabilización regional.

  1. Impacto geopolítico en el Golfo y rutas energéticas

10.1. El estrecho de Ormuz: arteria vital y punto de estrangulamiento

El estrecho de Ormuz es una de las rutas más estratégicas del mundo, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo global. Irán ha amenazado repetidamente con cerrarlo en caso de agresión, lo que tendría consecuencias catastróficas para la economía mundial, especialmente para China, India, Japón y Europa.

Tras los ataques de 2025 y 2026, Irán inició operaciones para cortar el tránsito, generando pánico en los mercados y subidas de precios del crudo de hasta el 18%. Aunque el cierre total es improbable por el daño que causaría a la propia economía iraní, la amenaza de interrupción es una poderosa herramienta de disuasión.

10.2. Vulnerabilidades de la infraestructura energética iraní

Las instalaciones petroleras y gasíferas de Irán están concentradas en las provincias de Juzestán y Bushehr. Ataques coordinados contra estas regiones podrían paralizar hasta el 90% de la capacidad exportadora iraní. Irán ha desarrollado estrategias de evasión, como el almacenamiento flotante y la transferencia de crudo en alta mar, pero sigue siendo vulnerable a bombardeos y sabotajes.

  1. Dimensión legal y diplomática: sanciones y organismos internacionales

11.1. Sanciones internacionales: evolución y efectos

Desde 1979, Irán ha sido objeto de múltiples rondas de sanciones por parte de EEUU, la UE y la ONU, motivadas por la crisis de los rehenes, el apoyo al terrorismo, el programa nuclear y la represión interna. Las sanciones han incluido embargos petroleros, restricciones financieras, congelación de activos y prohibiciones de transferencia de tecnología.

El impacto ha sido devastador para la economía iraní: caída del PIB, inflación superior al 40%, devaluación del rial y aumento de la pobreza y el desempleo. Sin embargo, las sanciones también han fortalecido a las élites cercanas al régimen y han incentivado la economía informal y el contrabando.

11.2. Organismos internacionales y diplomacia nuclear

El OIEA ha jugado un papel central en la supervisión del programa nuclear iraní, pero su acceso ha sido restringido tras los ataques de 2025 y la suspensión de la cooperación por parte de Irán. El Consejo de Seguridad de la ONU ha restablecido sanciones y la UE ha designado a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista en 2026.

Las negociaciones nucleares han oscilado entre avances parciales y rupturas abruptas, reflejando la desconfianza mutua y la presión de actores internos y externos.

XII. Estrategias militares y capacidades: análisis comparativo

12.1. Capacidades militares de Irán

Irán posee el mayor arsenal de misiles balísticos de Oriente Medio, con alcances de hasta 2.500 km, capaces de alcanzar Israel y bases estadounidenses en la región. Sus fuerzas armadas incluyen el ejército regular, la Guardia Revolucionaria, la Fuerza Quds y milicias aliadas. La doctrina militar se basa en la disuasión asimétrica, la guerra de desgaste y la capacidad de represalia múltiple.

El desarrollo de drones, misiles de crucero y sistemas de defensa aérea ha avanzado, aunque la superioridad tecnológica de EE.UU. e Israel sigue siendo abrumadora. Irán ha demostrado capacidad para lanzar ataques coordinados de misiles y drones, pero su eficacia ha sido limitada por los sistemas defensivos israelíes y aliados.

12.2. Capacidades militares de Israel y Estados Unidos

Israel mantiene una política de ambigüedad nuclear, pero se estima que posee entre 80 y 200 ojivas nucleares y vectores de lanzamiento múltiples (misiles Jericó, aviones y posiblemente submarinos). Sus sistemas de defensa incluyen la Cúpula de Hierro, Honda de David, Patriot y Arrow, capaces de interceptar misiles de corto, medio y largo alcance.

Estados Unidos despliega fuerzas navales, aéreas y terrestres en la región, con capacidad de proyección global y superioridad tecnológica. El uso de bombarderos furtivos B-2, misiles Tomahawk y sistemas de inteligencia y ciberataque ha sido decisivo en las operaciones contra Irán.

12.3. Guerra híbrida y asimétrica

El conflicto ha evolucionado hacia una guerra híbrida, que combina ataques convencionales, ciberataques, sabotajes, asesinatos selectivos y operaciones encubiertas. Irán ha utilizado proxies y milicias para hostigar a Israel y EEUU, mientras que estos han recurrido a la guerra electrónica y la inteligencia para degradar las capacidades iraníes.

XIII. Economía y sanciones: impacto interno y resiliencia

13.1. Crisis económica y “economía de resistencia”

La economía iraní ha sufrido recesiones recurrentes, inflación galopante y devaluación monetaria, especialmente tras la reimposición de sanciones en 2018 y el embargo petrolero. El desempleo, la pobreza y la desigualdad han aumentado, provocando oleadas de protestas sociales.

El régimen ha promovido la “economía de resistencia”, basada en la autosuficiencia, la diversificación y el fortalecimiento de sectores estratégicos. Sin embargo, la corrupción, la mala gestión y la falta de inversión han limitado los resultados. Las sanciones han fortalecido a las élites cercanas al poder y debilitado al sector privado y la clase media.

13.2. Adaptación y evasión de sanciones

Irán ha desarrollado mecanismos de evasión, como el trueque, el comercio con China y Rusia, el uso de intermediarios y el almacenamiento flotante de petróleo. Sin embargo, la dependencia del crudo y la falta de acceso al sistema financiero internacional siguen siendo obstáculos estructurales.

XIV. Percepciones públicas y movimientos internos en Irán

14.1. Protestas y represión (2022-2026)

Desde la muerte de Mahsa Amini en 2022, Irán ha experimentado olas de protestas masivas contra la represión, la crisis económica y la falta de libertades. La respuesta del régimen ha sido brutal: entre 3.000 y 30.000 muertos según diversas fuentes, decenas de miles de detenidos y ejecuciones sumarias.

La represión ha incluido el corte de internet, el uso de la fuerza letal y la persecución de periodistas, activistas y familiares de víctimas. La ONU y organizaciones de derechos humanos han denunciado violaciones sistemáticas y la falta de transparencia.

14.2. Movimientos opositores y el papel de la diáspora

El hijo del último shah, Reza Pahlavi, ha emergido como figura simbólica para sectores de la oposición, aunque su legitimidad es disputada. La diáspora iraní en EEUU y Europa ha jugado un papel activo en la denuncia internacional y el apoyo a las protestas internas.

  1. Escenarios futuros y posibles vías de resolución

15.1. Escenarios de escalada y contención

El think tank Atlantic Council identifica varios escenarios posibles:

  • Conflicto limitado con contención diplomática: ataques quirúrgicos y respuestas limitadas, con canales diplomáticos activos y mantenimiento de flujos energéticos.
  • Guerra proxy extendida: activación de la red de proxies iraníes, ataques asimétricos y disrupciones parciales en el Golfo.
  • Confrontación directa multilateral: participación de potencias globales como Rusia y China, con consecuencias transformadoras para el orden mundial.

La probabilidad de una guerra total es baja, pero el riesgo de escalada accidental o mal cálculo es alto, especialmente si las capacidades nucleares iraníes cruzan el umbral armamentístico.

15.2. Factores de desescalada y negociación

La presión internacional, el agotamiento económico y la movilización popular podrían forzar a las partes a buscar acuerdos limitados que congelen el conflicto y eviten una catástrofe regional. Sin embargo, la desconfianza mutua, la fragmentación interna y la competencia por el liderazgo regional dificultan una solución duradera.

El papel de actores externos como China, Rusia y la UE será clave para mediar y garantizar mecanismos de verificación y cumplimiento.

XVI. Conclusiones

El conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel es el resultado de décadas de rivalidades geopolíticas, intervenciones extranjeras, transformaciones ideológicas y luchas por el poder regional. La combinación de factores históricos, estratégicos, económicos y sociales ha generado un ciclo de confrontación que ha resistido todos los intentos de resolución.

La escalada reciente, marcada por ataques directos, la amenaza nuclear y la represión interna, sitúa a la región y al mundo ante un punto de inflexión. La supervivencia del régimen iraní, la seguridad existencial de Israel y la credibilidad global de Estados Unidos están en juego.

El futuro dependerá de la capacidad de las partes para gestionar la disuasión, evitar errores de cálculo y abrir espacios para la diplomacia. Sin embargo, mientras persistan las causas estructurales del conflicto —la competencia por el liderazgo regional, la desconfianza mutua y la instrumentalización de actores no estatales—, la paz seguirá siendo frágil y provisional.

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