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Lectura: La Ciudad contra el Ser: fenomenología del desierto de granito
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Filosofía

La Ciudad contra el Ser: fenomenología del desierto de granito

Última actualización: 14 de septiembre de 2026 10:37 am
7 minutos de lectura
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Un diálogo necesario entre la frialdad del granito en las ciudades de España y las lecciones de refugio sensorial que nos ofrece la arquitectura social chilena.

Por Fabiola Monasterio Ríos.- La arquitectura contemporánea ha dejado de ser el arte de procurar cobijo para convertirse en una imposición de la forma sobre el espíritu. En la explanada de O Parrote, en A Coruña, no asistimos simplemente a un error de planificación urbana, sino a una manifestación de la escisión ontológica entre el ser humano y su entorno. Es el triunfo de la geometrización del mundo sobre la experiencia sensible del habitar.

Esta reflexión surge de una investigación desarrollada en la Facultad de Formación de Profesorado de la USC bajo el magisterio de los docentes Salvador Cidrás y Vicente Blanco. Desde la psicopedagogía y la filosofía, la pregunta es urgente: ¿Cómo afecta este vacío sensorial al desarrollo del individuo y a la cohesión social en la ciudad moderna?

El «No-Lugar» y la Esfera Pública Herida

Martin Heidegger nos advertía que solo somos capaces de construir si somos capaces de habitar. Sin embargo, el diseño tecnocrático ha proyectado desiertos de granito que aniquilan lo que Jürgen Habermas denomina la esfera pública: ese espacio intersubjetivo donde los ciudadanos se reconocen como iguales a través del encuentro.

En O Parrote, la arquitectura no es neutra; es una barrera para la acción comunicativa. Al proyectar “no-lugares” (Marc Augé) —espacios de tránsito asépticos donde el individuo es despojado de su condición de sujeto para convertirse en un accidente geométrico— se prohíbe el cuidado (Sorge).

Lo vemos en la frialdad de nuestra explanada y, de forma extrema, en las nuevas estaciones del Metro de Santiago de Chile, donde el asiento ha sido sustituido por barras metálicas de apoyo isquiático. Es la arquitectura hostil en su máxima expresión: un diseño que no solo no te acoge, sino que te expulsa.

Si el diseño dicta la velocidad pero elimina el descanso, la palabra no llega a nacer. El granito y el metal, en su mudez, son antidemocráticos.

La Háptica de la Resistencia: Madera vs. Cemento

Desde la fenomenología de Merleau-Ponty, sabemos que percibimos el mundo con todo el cuerpo. La “limpieza visual” del granito pulido es una anestesia sensorial. El cemento es un material ontológicamente mudo; es el ladrón de calor que agrede la vulnerabilidad del niño, del anciano o de la persona con neurodiversidad.

Frente a esta hostilidad, la bioconstrucción surge como un acto de resistencia. Proyectos como Vita Caeli, de Rebeca Ponte, demuestran que la madera de castaño o la porosidad de la cerámica dialogan con el sistema nervioso del ciudadano.

Reivindicar la háptica es devolverle al cuerpo su derecho a no ser agredido por el suelo que pisa.

El Espejo Global: De A Coruña a Constitución

Esta patología del granito es un síntoma de una modernidad que ha olvidado el cuerpo. Pero existen grietas de esperanza. En el Chile post-terremoto, Alejandro Aravena y su equipo de Elemental demostraron en el Parque Fluvial de Constitución que la madera —el pino local, como nuestro castaño aquí— es capaz de sanar el tejido social.

Allí donde el hormigón habría levantado un muro térmico, la madera construyó un refugio sensorial. El urbanismo, aliado con la identidad del material, deja de ser pavimentación para transformarse en terapia del espacio.

Sargadelos: Gramática Táctil y Memoria de la Materia

Zygmunt Bauman describía la modernidad líquida como un proceso que busca borrar las aristas de la identidad. En este contexto, la cerámica de Sargadelos reclama la diferencia.

Propongo una recuperación funcional de la materia: la porcelana vitrificada de alta resistencia, con su icónico azul cobalto, no debe ser solo un adorno, sino una tecnología de asistencia.

Al integrar los relieves tradicionales —como el erizo o las franjas geométricas— como señalética podotáctil, transformamos un suelo “mudo” en un lenguaje inclusivo. El alto contraste cromático del azul sobre el gris del granito permite una legibilidad urbana que hoy se le niega a las personas con baja visión o neurodiversidad.

Es la materia recuperando su capacidad de narrar y guiar frente a la homogeneización del gris universal.

Conclusión: Hacia una Rebelión Sensorial

El conflicto de O Parrote es el síntoma de una sociedad que ha confundido la modernidad con la asepsia. No necesitamos más vitrinas del vacío bajo la excusa del mantenimiento cero. Necesitamos recuperar el sentidiño como categoría de sabiduría vernácula.

Como sugeriría la ética discursiva de Habermas, una ciudad democrática requiere espacios que fomenten el encuentro, no que lo expulsen. Solo cuando el arte, la pedagogía y la naturaleza vuelvan a colonizar el cemento, podremos decir que hemos vuelto a habitar nuestra propia ciudad.

La arquitectura debe volver a ser, en palabras de Aristóteles, un escenario para la vida buena.

Manifiesto por un Urbanismo Sensorial

Hacia la recuperación del “Sentidiño” en el espacio público

  • Contra la Asepsia, el Habitar: Rechazamos la “soledad programada” de las plazas vacías. Reclamamos el derecho a la pausa.
  • La Primacía del Cuerpo: Exigimos materiales que acojan el tacto como lenguaje primordial del cuidado.
  • Memoria en el Pavimento: Frente a la modernidad líquida, reivindicamos el relieve y el color como anclajes de identidad cultural.
  • Accesibilidad Cognitiva: El diseño neuroinclusivo es una obligación ética para una ciudad legible por todos.
  • Bioconstrucción como Salud Pública: La sombra y la calidez de la madera son medicamentos esenciales contra el estrés urbano.

 

Nota de la autora: Este ensayo sintetiza la investigación realizada para la Universidad de Santiago de Compostela (2019-2020), agradeciendo profundamente la visión crítica de Salvador Cidrás y Vicente Blanco.

Fabiola Monasterio Ríos Filósofa y Psicopedagoga

ETIQUETADO:arquitecturaciudadFilosofía
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