El Pensador
  • Inicio
  • Opinión
  • Actualidad
  • Cultura(s)
  • Mundo Académico
  • Línea Editorial
    • Suscríbete a ElPensador.io
    • Comunícate con nosotros
  • LEX | Avisos Legales de ElPensador.io
  • Librería ElPensador.io
Lectura: Acoso Escolar: cuando el colegio duele
Compartir
Cambiar tamaño de fuenteAa
El PensadorEl Pensador
  • Inicio
  • Opinión
  • Actualidad
  • Cultura(s)
  • Mundo Académico
  • Línea Editorial
  • LEX | Avisos Legales de ElPensador.io
  • Librería ElPensador.io
  • Inicio
  • Opinión
  • Actualidad
  • Cultura(s)
  • Mundo Académico
  • Línea Editorial
    • Suscríbete a ElPensador.io
    • Comunícate con nosotros
  • LEX | Avisos Legales de ElPensador.io
  • Librería ElPensador.io
Síganos
Mundo Académico

Acoso Escolar: cuando el colegio duele

Última actualización: 1 de octubre de 2026 2:27 pm
3 minutos de lectura
Compartir
bullying psicopata acoso escolar
Compartir

El acoso escolar no siempre se ve ni se denuncia. Detectar sus señales a tiempo y construir redes de apoyo puede marcar una diferencia decisiva en la vida de niños y jóvenes.

Por Maritza Escobar.- Hay niños y jóvenes que cada mañana llegan al colegio con un nudo en el estómago. No por una prueba, sino por lo que puede ocurrir en el recreo, en la sala de clases o a través del celular. El acoso escolar rara vez hace ruido. Se instala de a poco, se forma gradual, se repite en el tiempo y, muchas veces, se vive en silencio.

Contamos con protocolos de convivencia escolar para enfrentarlo, y son herramientas necesarias. Sin embargo, lo que realmente puede marcar la diferencia suele ser algo mucho más cotidiano: un adulto que observa, pregunta y acompaña.

Para las familias, algunas señales pueden aparecer antes que las palabras. Un hijo que se vuelve más callado, que pierde el interés por asistir al colegio o que se distancia de sus amistades puede estar pidiendo ayuda. No siempre es necesario tener todas las respuestas. A veces basta con decir: “Aquí estoy, cuando quieras hablamos”. Y si existe alguna preocupación, conversar con el profesor jefe o con el equipo de convivencia escolar puede ser el primer paso.

También están los compañeros. Acercarse, incluir, sentarse al lado o avisar a un adulto puede cambiar profundamente la experiencia de quien se siente solo. No les corresponde resolver el problema, pero sí pueden contribuir a que nadie permanezca invisible.

Los colegios tienen, por supuesto, una responsabilidad fundamental: no solo reaccionar cuando ocurre una situación de acoso, sino también generar espacios donde hablar sea posible y donde cada alerta reciba una respuesta oportuna.

Porque el acoso escolar no se resuelve únicamente mediante reglamentos. Se enfrenta cuando una comunidad aprende a mirar, escuchar y actuar. Cuando nadie tiene que vivir el colegio con un nudo en el estómago y, sobre todo, cuando nadie tiene que enfrentarlo solo.

Maritza Escobar Montero es académica de la Facultad de Educación, U. Central

 

ETIQUETADO:acosocolegiosescolares
Comparte este artículo
Facebook Whatsapp Whatsapp LinkedIn Reddit Telegram Threads Correo electrónico Copiar link
Compartir
Artículo anterior paz amistad moral política perdon pascua espiritualidad Arrodillados frente al misterio: el retorno de la espiritualidad
Artículo siguiente videocracia ignorancia pantalla Infancias y pantallas

CLAUDENIR DOS SANTOS: «Tengo mucha fe en la juventud chilena»

https://youtu.be/98MVOMROhZ0?si=wG8miGb8PnWG0ZP5

También podría gustarte

Mundo Académico

Ventanas, una bomba que lleva mucho tiempo

4 minutos de lectura
Mundo AcadémicoOpinión

Los peligros de la corrupción para Chile

7 minutos de lectura
educación sexual integral sistema educativo
Mundo Académico

La recuperación del aprendizaje perdido

3 minutos de lectura
sueño
Mundo Académico

La relevancia del sueño para la salud humana

5 minutos de lectura
El Pensador
© El pensador io. Todos los derechos reservados, sitio web desarrollado por: Omninexo.
Welcome Back!

Sign in to your account

Username or Email Address
Password

¿Perdiste tu contraseña?