Chile se convirtió en el primer país de América Latina en contar con una Estrategia de Ciudades Verdes con horizonte al 2050. La iniciativa busca integrar la naturaleza en la planificación urbana, fortalecer la resiliencia frente al cambio climático y promover ciudades más sostenibles, biodiversas y habitables para las futuras generaciones.
Por Juan Medina Torres.- La aprobación de la Estrategia de Ciudades Verdes como política pública convirtió a Chile en el primer país de América Latina en contar con una hoja de ruta, con horizonte al año 2050, para integrar la naturaleza y la infraestructura verde en las áreas urbanas, comentó Paulina Terra Rosas, geógrafa y doctora en Estudios Urbanos por la Pontificia Universidad Católica de Chile, máster en Planificación Territorial y Gestión Ambiental por la Universidad de Barcelona y coordinadora nacional de la Estrategia de Ciudades Verdes, durante su participación en el programa Parques para Todos de la Radio Universidad Central.
La Estrategia de Ciudades Verdes, impulsada por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), con apoyo del Ministerio del Medio Ambiente, asistencia técnica de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y financiamiento del Fondo Verde para el Clima, es una política pública cuyo objetivo es fomentar el desarrollo sostenible y aumentar la resiliencia urbana mediante la integración de redes de infraestructura verde y de soluciones basadas en la naturaleza, indicó la profesional.
Este enfoque, agregó, prioriza una planificación urbana que reconoce y potencia los ecosistemas naturales, promoviendo beneficios ambientales, sociales y económicos. Entre sus objetivos se encuentran el aumento de la biodiversidad, la mejora de la calidad de vida y la mitigación de los efectos del cambio climático en las zonas urbanas y sus entornos.
Otro de los objetivos de la Estrategia de Ciudades Verdes es promover proyectos como la restauración de zonas de valor ecológico —humedales o cerros isla—, el diseño de sistemas de drenaje urbano sostenible y la puesta en valor de corredores ecológicos, alineándose con los compromisos globales de la Agenda 2030 y el Acuerdo de París.
¿Cómo se elaboró esta política pública?
La estrategia para elaborar esta política pública fue altamente colaborativa, destacó Paulina Terra Rosas.
«Desde su inicio trabajamos con un comité asesor nacional compuesto por cerca de 55 personas, representantes de universidades, sociedad civil, sector público, sector privado, la Cámara Chilena de la Construcción y diversos gremios. Este proceso lo realizamos entre 2024 y 2025 mediante talleres muy intensos y, en julio de ese año, sometimos la iniciativa a consulta pública. Finalmente, el proyecto pasó a consideración del comité de ministros para la sustentabilidad y el cambio climático, donde fue aprobado».
Paralelamente, se trabajó con comités regionales integrados por representantes de los Consejos Regionales para el Cambio Climático (CORECC), organismos creados al alero de la Ley Marco de Cambio Climático y conformados por representantes del sector público, sector privado y universidades.
Hoja de ruta
La estrategia cuenta con una hoja de ruta con horizontes de corto plazo (hasta 2030), mediano plazo (2030-2040) y largo plazo (2040-2050).
A corto plazo se contempla la implementación de acciones habilitantes, como capacitar a funcionarios municipales y regionales, generar una cultura de valoración de la infraestructura verde, diseñar carteras de proyectos, involucrar al sector privado y definir zonas de valor natural y áreas donde desarrollar infraestructura verde. También se identifican prioridades frente a los impactos del cambio climático en distintas áreas de las ciudades.
Otro producto que actualmente se está desarrollando, informó Paulina Terra, es un visor territorial de infraestructura verde que estará disponible para todo público.
«Se trata de un sistema de información geográfica con datos territoriales de distintas ciudades del país. Allí se podrá visualizar, por ejemplo, cómo está conformada la red de infraestructura verde, las plazas y los parques de Chile».
La implementación
Ahora comienza el desafío de la implementación, etapa en la que se espera continuar trabajando con todos los sectores.
«Esta es una política con una fuerte impronta territorial y, ahora que empieza la fase de implementación, esperamos trabajar estrechamente con los gobiernos regionales y con los municipios, que son quienes están más cerca de las organizaciones comunitarias», indicó Terra.
Lo que se busca con este proyecto son ciudades más biodiversas, un desafío que comienza con un cambio cultural. Primero es necesario identificar cuáles son las especies más adecuadas para los parques y determinar cuáles pueden proporcionar sombra en el corto plazo.
En la zona central, explicó, uno de los principales problemas es el calor extremo. Por ello, resulta fundamental determinar qué especies vegetales contribuyen tanto a la conservación de la biodiversidad como a la mitigación de las altas temperaturas. Además, la zona enfrenta una persistente escasez hídrica, por lo que es indispensable seleccionar especies adaptadas a estas condiciones.
«Lo que se busca es proveer soluciones basadas en la naturaleza. De ahí la importancia de contar con diagnósticos territoriales sustentados en evidencia científica, que permitan identificar los problemas que debemos enfrentar y las herramientas para resolverlos. Sin embargo, esto también debe ir acompañado de un cambio cultural, lo que refuerza la importancia del trabajo con las organizaciones de base».
La Estrategia de Ciudades Verdes operará territorialmente en distintos niveles. Por una parte, busca incorporar las soluciones basadas en la naturaleza en los instrumentos de planificación territorial, como los planes reguladores comunales, los planes intercomunales y los planes seccionales vinculados al MINVU.
Asimismo, considera otros instrumentos orientadores, como los Planes Regionales de Ordenamiento Territorial, los Planes Regionales de Cambio Climático y los Planes de Acción Comunal de Cambio Climático, establecidos por la Ley Marco de Cambio Climático.
Además, la estrategia pone especial énfasis en la participación ciudadana durante todo el ciclo de los proyectos: diseño, gestión y mantenimiento de los espacios públicos. Este proceso supone un aprendizaje mutuo entre comunidades y profesionales, fortaleciendo lo que la coordinadora denomina una «comunidad de práctica».
Cuatro regiones piloto
La implementación inicial del proyecto se desarrollará en cuatro regiones: Antofagasta, Región Metropolitana de Santiago, Los Ríos (Valdivia) y Aysén (Coyhaique), donde se promoverá activamente la participación de las comunidades locales.
La Estrategia de Ciudades Verdes es la primera política pública de estas características en América Latina, transformando a Chile en un referente regional.
Paulina Terra relató que, en enero, la FAO recibió una delegación del gobierno de Brasil interesada en conocer la experiencia chilena. «Ellos se llevaron esta experiencia y actualmente están postulando a un proyecto internacional denominado Ciudades Verdes que Alimentan. Diría que, en términos de política pública, Chile está bastante avanzado gracias a esta estrategia. Además, las universidades están realizando una intensa labor de investigación y divulgación sobre estas materias».
El financiamiento
Uno de los principales desafíos para implementar esta política pública será el financiamiento, sostuvo la profesional.
«Estamos finalizando una estrategia de financiamiento que nos permitirá identificar dónde buscar recursos, con quién trabajar y cómo articular esfuerzos entre el sector público, el sector privado, las organizaciones sociales, fundaciones y organismos internacionales para llevar adelante las acciones que requieren inversión».
Por ello, se están impulsando mecanismos innovadores de financiamiento. La Estrategia de Ciudades Verdes fue posible gracias al apoyo del Fondo Verde para el Clima, un instrumento internacional destinado a fortalecer capacidades y promover iniciativas frente al cambio climático en distintos países.
Gracias a ese financiamiento, a la asistencia técnica de la FAO y al trabajo conjunto del Ministerio de Vivienda y Urbanismo y del Ministerio del Medio Ambiente, fue posible desarrollar esta política pública.
Actualmente, además, se está avanzando en nuevos mecanismos de financiamiento mediante postulaciones a fondos internacionales orientados a implementar proyectos piloto en el territorio. Paralelamente, en Chile existe una mesa de biodiversidad que trabaja junto a empresas e industrias para promover iniciativas de conservación y restauración ecológica con apoyo financiero privado.
De esta manera, la Estrategia de Ciudades Verdes no solo busca transformar la forma en que se planifican las ciudades chilenas, sino también consolidar un modelo de desarrollo urbano capaz de integrar naturaleza, bienestar y resiliencia frente a los desafíos climáticos del siglo XXI.
Juan Medina Torres, Periodista, Presidente de la Fundación Cerro San Cristóbal, productor y conductor del programa PARQUES PARA TODOS en la radio de la UNIVERSIDAD CENTRAL

