
ElPensador.io.- Estamos acostumbrados a que el vidrio sea solo una pared fría que separa un exterior de un interior, una simple concha translúcida que nos permite mirar hacia afuera. Se nos ocurre que lo bello del mundo debe estar al otro lado del vidrio.
Por eso, al mirar los vitrales del cineasta Jorge López, se recuerda el arte perdido a través de las imágenes vitrificadas, como si fuera una brillante figura de hielo.
La muestra ha sido valorada por importantes artistas visuales, como Arturo Duclos, quien afirmó que “los vitrales de Jorge López crean una dimensión amigable usando la técnica del vidrio arte a pequeña escala. Abordan el espacio doméstico en micro escenas de nuestra cotidianidad. Rutilantes de transparencia y poesía cromática estas naturalezas muertas oscilan entre la abstracción y el particular expresionismo del artista”.
En efecto, es como si fueran pinceladas de hielo, pero perfectamente calzadas, con una técnica de corte perfecto y armado entre vidrios transparentes.
Una silla, una mariposa, un rostro, un macetero con flores… Todas, formas que adquieren vida a través de fulgurantes colores, como una realidad hecha de pétalos, como si se mirara el mundo a través de un caleidoscopio maravilloso.
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