Ha sido el ejercicio que por varios meses motivó a la economista Mariana Schkolnik a llevar sus recuerdos, impresiones y registros de su estadía de cerca de dos años en Haití tras el terremoto de 2010. La profesional estuvo en la isla como parte de una misión internacional, y entre sus funciones estuvo la preparación de un censo que pudiera levantar información sobre la población haitiana y sus necesidades, de manera que las autoridades pudieran tomar decisiones.
Pero la realidad que presenció, tanto de parte de haitianos como de los equipos internacionales presentes, fue abrumadora. Y, a la vez, inspiradora. Y fue la fuente de la que brotaron los relatos que fueron conformando las Crónicas Haitianas, que partieron como publicaciones aisladas y ahora se constituyen en la primera publicación literaria de Mariana Schkolnik.
El libro, editado por ElPensador.io, será lanzado oficialmente el 3 de junio próximo, pero ya está disponible en Amazon y se puede comprar online, con despacho dentro de la Región Metropolitana.
Las crónicas literarias de Mariana Schkolnik bordean el cuento (y algunos de ellos bien pueden serlo) si no recordáramos a cada instante que no solo están inspirados en la realidad, sino que se basan en ella, y por lo tanto cuentan historias verdaderas, con otros nombres, con otros rostros, pero con escenarios y vivencias esencialmente reales, con lo que cumplen a cabalidad con la idea de crónica histórica, pero en estilo literario.
Su prosa es pulcra, amena, ágil, y nos recuerda esa forma de escribir tan directa y sin florituras ni excesos, pero al mismo tiempo envolvente y maravillosa, de los cuentos de Ray Bradbury. Y, de alguna manera, recuerda (incluso en el título) a las Crónicas Marcianas, en el sentido del visitante internacional que llega a un país cuya realidad es tan disímil, tan cognitivamente disonante, que muchas veces parece otro planeta. Y sus habitantes, como los marcianos de Bradbury, tienen el recuerdo de las sucesivas llegadas de humanos, tienen la noción de un mundo distinto fuera de la isla, destellos de realidades mejores, mientras cultivan su humanidad y su dignidad en un ambiente injusto.
Schkolnik rescata esa dignidad de manera magistral y eleva al pueblo haitiano a un pedestal que debería servir de modelo en muchos sentidos.
Es un libro que vale la pena leer y reflexionar.
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