
Croquis y texto de Patricio Hales.- Dibujo, dando mi espalda a Notre Dame, mirando hacia su Plaza empedrada y el centenario edificio de la Policía.
Silueteo los edificios del otro lado del Sena. La gente camina en verano mientras el Presidente Macron, en irresponsable aventura política, disolvió el Parlamento, poniendo a Francia en la encrucijada de elegir, entre un Primer Ministro y diputados de la extrema derecha renovada o de la extrema izquierda que conducen los “Insumisos”.
Aunque los dos bandos no son del centro político, mientras miro mi dibujo sintiendo el peso histórico de esta Plaza, pienso que estos ciudadanos, con su madurez de 2.000 años, exigirán racionalidad a triunfadores y derrotados; y confío vigilarán al derrotado Macron, que se dio el gustito jugar a la ruleta rusa, mientras su mandato presidencial termina en 2027.
Miguel Mendoza revisa los principales casos de corrupción recientes que revelan cómo la crisis institucional…
Hugo Cox analiza cómo la polarización, la fragilidad institucional y la descomposición del tejido social…
La era del escepticismo digital redefine la comunicación: la autenticidad, la ética y la lectura…
El pituto, práctica arraigada en la cultura chilena, tensiona la meritocracia y la transparencia en…
Una ola de tensiones simbólicas recorre Europa: entre la hospitalidad que define su tradición y…
Una campaña atrapada entre la ortodoxia del PC, la sombra de Boric y un país…