Mundo Académico

Día mundial del agua y la necesidad de cuestionar el modelo productivo

El agua como recurso fundamental está en peligro por el modelo económico que fomenta la privatización y la explotación intensiva, afirma la académica Karla Lara.

Por Karla Lara.- Anualmente, desde 1993, cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, recurso esencial para la vida en todas sus formas posibles.

El objetivo de esta celebración tiene dos sentidos fundamentales; por un lado, sensibilizar a la población respecto de la importancia del recurso hídrico y, por otro, promover acciones para enfrentar los actuales desafíos que se presentan: la escasez, contaminación y el acceso al agua.

El origen de esta problemática se sitúa a mediados del siglo XX, especialmente a partir de los años 70, período en que comienza un acelerado crecimiento y expansión del modelo económico capitalista y la instalación del neoliberalismo, lo que fomentó la privatización y explotación intensiva de los recursos naturales como el agua.

Ver también:
El Agua: un recurso crítico para nuestra sobrevivencia

Esta crisis profundiza las desigualdades ya existentes afectando con mayor fuerza a los grupos más vulnerables: comunidades indígenas y rurales, mujeres, niños y niñas, habitantes de sectores urbanos vulnerables y personas mayores y con discapacidad.

Dado este escenario, es necesario trascender los discursos y declaraciones para dar paso a una propuesta capaz de reemplazar el actual modelo productivo y de libre mercado, un modelo de desarrollo a escala territorial que permita considerar la identidad, la cultura y las necesidades de los territorios y la participación para la toma de decisiones, la estimación de recursos naturales disponibles con el fin de evitar la sobre explotación y la necesidad de establecer el acceso al recurso hídrico como un derecho humano. Estas medidas además permitirían y enriquecerían la gestión integrada y la equidad territorial.

Desde el Trabajo Social, entendemos el agua como un elemento esencial para la vida, pero además como un bien común que debe ser gestionado de manera equitativa y sustentable. En países como Chile, donde la propiedad del agua está en manos privadas, la discusión debe darse en términos de disponibilidad, pero también con el ejercicio de los derechos humanos y la justicia social.

Karla Lara es académica de la carrera de Trabajo Social en la U.Central

 

Alvaro Medina

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