
Por Alvaro Medina Jara.- Hacer una película no es tarea sencilla. Desde el nacimiento de la idea hasta la aparición en la pantalla hay largos procesos y años de espera y trabajo.
Es el caso del último film del director chileno Gustavo Graef Marino, que después de seis años de su última producción, retorna con una nueva obra, titulada “El Vacío”, protagonizada por Francisco Reyes y Javiera Díaz de Valdés.
Ver también:
El cine chileno después del coronavirus
Crítica de cine: «La Casa»
A diferencia de otras películas de Graef (“Johnny Cien Pesos”, 1993; “The Voice” (1989); y dos capítulos de la serie histórica “Héroes”, los dedicados a Arturo Prat y José Manuel Balmaceda), esta nueva producción es más intimista y basada en las vicisitudes de las relaciones personales en una época de la vida.
Y por eso es, quizás, un reflejo de la existencia, un espejo de algo que nos pasa, nos ha pasado o nos pasará.
Miguel Mendoza revisa los principales casos de corrupción recientes que revelan cómo la crisis institucional…
Hugo Cox analiza cómo la polarización, la fragilidad institucional y la descomposición del tejido social…
La era del escepticismo digital redefine la comunicación: la autenticidad, la ética y la lectura…
El pituto, práctica arraigada en la cultura chilena, tensiona la meritocracia y la transparencia en…
Una ola de tensiones simbólicas recorre Europa: entre la hospitalidad que define su tradición y…
Una campaña atrapada entre la ortodoxia del PC, la sombra de Boric y un país…