Opinión

Fugas de agua potable y la crisis hídrica en la Región de Coquimbo

“Las fugas de agua potable representan una pérdida económica significativa para las empresas sanitarias y los usuarios, pero también agravan la crisis hídrica al desaprovechar un recurso escaso”, afirma el académico Patricio Rojas.

Por Patricio Rojas.- El 22 de marzo pasado, el mundo conmemoró el Día Mundial del Agua, una fecha que nos invita a reflexionar sobre la importancia de este recurso vital y los desafíos que enfrenta su gestión.

En la Región de Coquimbo, la crisis hídrica es una realidad innegable, con sequías prolongadas y una disponibilidad de agua cada vez más reducida. Frente a este escenario, el manejo eficiente del recurso no sólo es una necesidad, sino una obligación.

Uno de los problemas más graves dentro de la gestión del agua potable en las ciudades es la pérdida del recurso debido a fugas en la red de distribución. De acuerdo con el Informe de Gestión del Sector Sanitario de la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), las pérdidas de agua potable en Chile alcanzan hasta un 33% en algunas regiones, lo que representa una preocupante ineficiencia en el sistema.

Ver también:
La OCDE, las aguas y Chile: graves interrogantes
Derecho de aguas: El deber constitucional de agilizar los trámites en la DGA

En la Región de Coquimbo, estas fugas tienen un impacto particularmente crítico, considerando la escasez de agua y la alta demanda de los sectores agrícola y urbano.

Las fugas de agua potable representan una pérdida económica significativa para las empresas sanitarias y los usuarios, pero también agravan la crisis hídrica al desaprovechar un recurso escaso. En ciudades como La Serena y Coquimbo, las redes de distribución envejecidas y la falta de monitoreo continuo dificultan la detección temprana de estos problemas, generando una pérdida silenciosa y persistente de agua.

Ante este panorama, la aplicación de tecnologías avanzadas en la gestión del agua potable se vuelve fundamental.

Experiencias internacionales han demostrado que la implementación de estos mecanismos reduce considerablemente las pérdidas hídricas. En ciudades como Singapur, por ejemplo, la gestión inteligente del agua ha logrado minimizar las fugas al 5%, un estándar que podría servir de referencia para la modernización de las redes en Chile. Adoptar estrategias similares en la Región de Coquimbo podría significar una mejora sustancial en la eficiencia del uso del recurso.

La crisis hídrica no es un problema del futuro, sino de hoy, que debe ser resuelta mediante tecnológicas del presente que permiten un uso eficiente.

Patricio Rojas es investigador y académico de la U.Central

Alvaro Medina

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Alvaro Medina
Etiquetas: aguasequía

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