
Señor director:
El proyecto de ley de 40 horas en lo esencial se traduce en una modificación del Código del Trabajo que reduce la jornada de trabajo 45 a 40 horas, considerando cierta gradualidad anual. Sin embargo, parece no considerar que existen funcionarios públicos que se regulan por dicho cuerpo legal por remisión de normas estatutarias, a los cuales se les debería aplicar esta reducción de jornada.
Según DIPRES, en el gobierno central hay cerca de 35.000 funcionarios en esta situación (8%) y en el mundo municipal, si bien son menos (cerca de 1.600), el tema se complica por cantidad de trabajadores de las corporaciones de salud y educación.
Lo cuestionable es que en áreas sensibles como salud y educación, la administración central municipal de esos servicios tendrá una jornada distinta (40 horas) a la que tengan docentes, asistentes de la educación o profesionales de la salud (44 horas), sin que dicha diferencia de jornada tenga algún sustento que impida calificarla como arbitraria e incluso, inconstitucional.
Christopher Gotschlich
Abogado y académico UCEN
La democracia se sostiene en el respeto como cemento invisible: cuando se erosiona mediante posverdad,…
La Masonería enfrenta una disonancia sistémica: proclama valores humanistas y fraternales, pero su desconexión con…
La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito educativo exige redefinir la integridad…
La corrección de los precios GES marca un giro en la regulación del sistema privado…
El liderazgo del Capitán John H. Miller en Rescatando al soldado Ryan muestra cómo la…
El eventual nombramiento de Rodolfo Carter como ministro de Seguridad Pública abre un debate sobre…