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Homenaje a un joven

Por Hugo Cox.- Quisiera iniciar este artículo, haciendo referencia a Michael Foucault en su libro “Vigilar y Castigar: Nacimiento de la prisión“. Foucault intenta comprender al poder, poder que tiene una multiplicidad de técnicas de control, como registros, observaciones, exámenes, seguimientos, etc. Son mecanismos de poder que las instituciones ponen en juego y se materializan en el cuerpo, en que los métodos punitivos forman parte fundante en la constitución de un sistema disciplinario.

En síntesis, el siglo XlX inventó las libertades, pero les dio un subsuelo profundo y sólido: la sociedad disciplinaria, de la que seguimos dependiendo.

Chile tiene una elite que aún reproduce la cultura de la hacienda, en que el poder se refleja en la represión permanente al otro. La sociedad chilena es una sociedad que maneja códigos autoritarios, en la que amplios sectores (según las encuestas) apoyan códigos represivos. Se criminaliza a los jóvenes, se criminaliza lo diferente, muchos sienten que la única solución es la cárcel, sin pensar más allá de lo que se ve, es una sociedad que ve en la violencia la solución a sus conflictos.

Es una sociedad que no conversa entre sí, no conversan los distintos sectores sociales. Las elites no desarrollan diálogos reales sociales, sus diálogos son solo entre ellos.

Hay una sincronía entre el poder y la sociedad.

Todo esto lo reflexiono a raíz de la reciente muerte de un joven en la cárcel que fue condenado a 17 años de prisión por el caso bombas, llamado Kevin Garrido, víctima de un sistema que castiga y vigila y que no incorpora al otro y que no conjuga el nosotros.

Quiero terminar estas líneas con la carta que el mismo Kein dejó, en la que expresa un profundo sentimiento y reflexión y que pone el acento en cómo el sistema punitivo lleva a la autodestrucción y refleja el drama que vivió a diario.

Esta carta fue publicada por la revista Cambio XXl:

“Estoy en un módulo en el que, a diferencia del 33/34/35 y 11 (primerizos), se resiste una realidad de matar o morir, aunque desprecie demasiado mi existir humano tanto como a quienes lo reproducen. Un módulo donde hay al menos cinco presos asesinados a manos de otros presos. Un módulo que constantemente está siendo allanado por los carceleros y antimotines, un módulo que controlan los presos y no la autoridad”.

“He visto presos apuñalados, quemados con agua hirviendo, a otros que en una oscura escalera por la cual debes pasar por obligación sin saber quién es quién los han golpeado sin dejarlos subir a las celdas. He visto bajar tranquilamente la escalera por la mañana a un preso mientras otro le lanza un cuchillo al cuello. Cómo docenas de presos golpean y apuñalan a otro expulsándolo del módulo. He visto, y sin poder hacer nada, cómo carceleros golpean hasta aburrirse a otro preso, reflejándome en él por ya haber pasado por esas situaciones”.

“No es agradable ver que presos se asesinen entre sí, sabiendo que todos están en la misma situación carcelaria, que todos duermen donde mismo, que comen lo mismo y ‘comparten’ el mismo patio. Como tampoco es agradable tener que acudir a una cuchilla (porque peleas ‘a combo’ no existen) porque en el módulo hay problemas y con 200 presos en un mismo patio, no a todos les debes agradar, por más que no te lo digan”.

“Aquí no es solo estar encerrado y resistir eso, no. No estoy por un ‘chiste’ preso. Entre presos me he ganado el respeto que hoy tengo porque así lo he decidido. Nada de ‘buscar refugio’ en una iglesia aquí dentro. Ni un sometimiento ante nadie. Todo aquél párrafo espero sea una visualización más clara y directa de lo que es la cárcel o lo que a mí me ha tocado enfrentar. Y que cada prisionero, esté donde esté, vive. Un día a día de Guerra en sus diferentes ámbitos carcelarios. El ánimo no decae completamente y la guerra sigue…”.

¿Es este el Chile que hemos construido y queremos? ¿Hasta dónde vamos a seguir en una sociedad en blanco y negro? ¿Es lo que queremos para las futuras generaciones?

¿Qué culpan tienen los jóvenes, si nosotros hemos permitido que ocurran este y otros hechos, que deterioran a la sociedad en su conjunto? ¿Por qué hemos permitido la creación de una sociedad de compartimentos estancos?

Alvaro Medina

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