Mundo Académico

Inclusión en la educación superior: un desafío pendiente

La inclusión en la educación superior exige más que acceso: demanda accesibilidad real, formación docente y transformación institucional para garantizar igualdad de condiciones.

Por Mauricio Córdova.- El pasado 3 de diciembre se celebró el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, una fecha que nos invita a reflexionar en un ámbito que suele quedar invisibilizado: la inclusión en la educación superior. Si bien el acceso a la universidad ha aumentado en las últimas décadas, para muchos estudiantes con discapacidad ese acceso sigue siendo limitado, desigual y, en algunos casos, meramente simbólico.

Las universidades, que se definen como espacios de pensamiento crítico y transformación social, aún enfrentan serias deudas en materias de accesibilidad, con infraestructura sin adecuaciones, plataformas digitales poco accesibles y bibliografía que no considera formatos alternativos como barreras que dificultan la trayectoria académica. No se trata solo de ingresar a la universidad, sino de permanecer, participar y egresar en igualdad de condiciones.

La inclusión universitaria no puede depender exclusivamente del esfuerzo individual de los estudiantes. Son muchas veces ellos quienes deben adaptarse a un sistema rígido, solicitando excepciones constantes o justificando sus necesidades. Esto genera desgaste, frustración y una sensación de no pertenencia que contradice el sentido mismo de la educación superior como un espacio de desarrollo integral.

Otro desafío importante es la formación docente, debiendo fomentarse aún más el conocimiento significativo sobre ajustes razonables, diseño universal de aprendizajes y metodologías inclusivas, aspectos que las universidades han comenzado a trabajar con sus equipos académicos. Debemos considerar que la falta de capacitación no es una falta menor: es una barrera estructural que reproduce desigualdades y limita las oportunidades reales de aprendizaje.

La universidad inclusiva no es solo aquella que abre sus puertas, sino la que transforma sus prácticas. El Día Internacional de las Personas con Discapacidad no debería ser solo un acto conmemorativo, sino una invitación urgente a repensar la educación superior. En Chile se están haciendo esfuerzos destacados en la implantación de políticas de inclusión, pero aún falta un gran camino por recorrer. Este cambio se está llevando a cabo en diversas universidades del país, con la implementación de acciones que permitan una mayor accesibilidad y, por ende, igualdad de condiciones.

Esto, porque no hay excelencia académica posible en un sistema que deja fuera a quienes tienen el mismo derecho a aprender, participar y soñar.

Mauricio Córdova Bozo es académico de Trabajo Social, U.Central

Alvaro Medina

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