El Pensador
  • Inicio
  • Opinión
  • Actualidad
  • Cultura(s)
  • Mundo Académico
  • Línea Editorial
    • Suscríbete a ElPensador.io
    • Comunícate con nosotros
  • LEX | Avisos Legales de ElPensador.io
  • Librería ElPensador.io
Lectura: La Odisea de Alvar Núñez Cabeza de Vaca: de conquistador a curandero
Compartir
Cambiar tamaño de fuenteAa
El PensadorEl Pensador
  • Inicio
  • Opinión
  • Actualidad
  • Cultura(s)
  • Mundo Académico
  • Línea Editorial
  • LEX | Avisos Legales de ElPensador.io
  • Librería ElPensador.io
  • Inicio
  • Opinión
  • Actualidad
  • Cultura(s)
  • Mundo Académico
  • Línea Editorial
    • Suscríbete a ElPensador.io
    • Comunícate con nosotros
  • LEX | Avisos Legales de ElPensador.io
  • Librería ElPensador.io
Síganos
Cultura(s)

La Odisea de Alvar Núñez Cabeza de Vaca: de conquistador a curandero

Última actualización: 9 de agosto de 2026 12:19 pm
7 minutos de lectura
Compartir
núñez vaca historia odisea
Compartir

La travesía de Alvar Núñez Cabeza de Vaca es uno de los relatos más extraordinarios de la conquista: una odisea de naufragios, esclavitud, supervivencia y transformación cultural que revela el choque entre mundos y la capacidad humana de adaptarse incluso en los límites de lo imposible.

Por Juan Medina Torres.- En la conquista y colonización de América hay sucesos sorprendentes y personajes únicos, entre los cuales aparece nuestro héroe Alvar Núñez Cabeza de Vaca, quien nació en Jerez de la Frontera entre 1488 y 1495.

Con mucha arrogancia, nuestro relato puede titularse la odisea americana, porque es una historia de supervivencia que plantea preguntas extraordinarias sobre el encuentro entre mundos y comienza en 1527, cuando Pánfilo de Narváez recibió una capitulación del emperador Carlos V para conquistar y colonizar La Florida. Narváez era un conquistador veterano, con experiencia en Cuba y México.

Con tal propósito, Narváez reunió cinco naves y aproximadamente 600 hombres para la expedición. Nuestro personaje, Cabeza de Vaca, fue nombrado tesorero real y alguacil mayor, lo que lo convertía en uno de los oficiales más importantes de la empresa.

La flota partió de Sanlúcar de Barrameda en junio de 1527 y, desde el principio, la expedición enfrentó diversos problemas: tormentas en el Caribe, deserciones, enfermedades y accidentes. Cuando alcanzaron La Florida el 14 de abril de 1528, ya habían perdido 140 hombres y dos naves.

La decisión fatal

Los aproximadamente 300 sobrevivientes desembarcaron en la bahía de Tampa, donde Narváez decidió dividir la expedición: los barcos navegarían por la costa buscando un puerto adecuado, mientras él lideraría la fuerza terrestre en busca de oro y civilizaciones ricas.

En su obra Naufragios, Cabeza de Vaca relata que se opuso a esta decisión, argumentando que separar la expedición era extremadamente peligroso. Narváez rechazó sus consejos. La decisión sería catastrófica: los hombres en tierra nunca volverían a ver los barcos.

La Florida era un territorio de pantanos, mosquitos, caimanes y serpientes venenosas. Los indígenas locales atacaban constantemente y el hambre se convirtió en el mayor problema. En junio de 1528 alcanzaron los Apalaches, donde descubrieron que el supuesto oro no existía: solo había un modesto pueblo de chozas de paja y escasez de alimentos.

Perdidos, sin suministros y sin contacto con los barcos, el descontento creció y Cabeza de Vaca se convirtió en el principal opositor de Narváez.

En julio de 1528, tras semanas de ataques y agotamiento, Narváez admitió el fracaso. Decidieron intentar llegar a los asentamientos españoles en México, construyendo balsas y navegando por la costa del Golfo.

La construcción de balsas fue desesperada: fundieron armas para hacer clavos, mataron caballos para fabricar odres, hicieron cuerdas con crines y cosieron camisas para improvisar velas.

El 22 de septiembre de 1528, cinco balsas partieron hacia México. El agua se pudrió, algunos murieron de sed y, cuando todo parecía perdido, avistaron el delta del río Mississippi. Allí consiguieron agua y pescado, pero fueron atacados durante la noche y debieron huir. Tres embarcaciones se extraviaron; dos se reencontraron días después. Narváez decidió separarse definitivamente de Cabeza de Vaca.

La separación

El 6 de noviembre de 1528, la balsa de Cabeza de Vaca naufragó en una isla cerca de la actual Galveston, Texas, llamada por los españoles Isla del Mal Hado. Los hombres estaban tan débiles que apenas podían moverse; muchos estaban desnudos tras semanas de navegación.

Los primeros años: esclavitud entre los karankawas

De los sobrevivientes, solo unos pocos resistieron el primer invierno. Cabeza de Vaca reporta episodios de canibalismo, lo que horrorizó a los indígenas karankawas, quienes dispersaron a los españoles y los sometieron a esclavitud.

Cabeza de Vaca fue obligado a recolectar leña, raíces y agua. Describe este periodo con notable detalle etnográfico: las costumbres, la lengua y el modo de vida de los karankawas, cazadores-recolectores nómadas adaptados a la costa de Texas.

La transformación en curandero

Durante su cautiverio, Cabeza de Vaca descubrió que podía sobrevivir como comerciante itinerante, intercambiando conchas, pieles y pedernal entre distintas bandas indígenas. Esto le dio movilidad y cierto estatus.

Gradualmente desarrolló una reputación como curandero, combinando medicina europea rudimentaria con rituales indígenas: soplar sobre el paciente, hacer la señal de la cruz, rezar el Padre Nuestro. Algunos mejoraban y su fama creció.

El reencuentro con los otros supervivientes (1532–1533)

Cabeza de Vaca logró reunirse con tres supervivientes: Alonso del Castillo Maldonado, Andrés Dorantes de Carranza y Estebanico, un esclavo norteafricano. En 1533 escaparon y comenzaron una travesía de tres años.

En 1534, los avavares y otras tribus lo recibieron como sanador. Su fama creció hasta ser considerado “Hijo del Sol”.

El conquistador que caminó 11.000 kilómetros

La ruta exacta es difícil de reconstruir, pero se sabe que viajaron hacia el oeste y suroeste por lo que hoy es Texas, Nuevo México y Arizona. Cruzaron desiertos, montañas y ríos, viviendo de lo que los indígenas les ofrecían.

El 10 de julio de 1536, cuatro hombres harapientos emergieron en Culiacán, México, seguidos por cientos de indígenas. Eran los supervivientes de la expedición de Narváez.

Habían caminado más de 11.000 kilómetros, sobrevivido como comerciantes y curanderos, y su historia parecía imposible.

En 1537 regresaron a España. En 1542 Cabeza de Vaca publicó Naufragios, una de las crónicas más extraordinarias de la era de las conquistas, donde relata la adaptación cultural y la transformación humana.

Durante sus aventuras recorrió Mississippi, Florida, Luisiana, Arizona, Texas, el Golfo de California y Nuevo México, ampliando el territorio del Imperio. Pero no ocupó un lugar entre los grandes conquistadores y murió arruinado entre 1559 y 1564, olvidado por la historia.

 

ETIQUETADO:historiaodisea
Comparte este artículo
Facebook Whatsapp Whatsapp LinkedIn Reddit Telegram Threads Correo electrónico Copiar link
Compartir
Artículo anterior metro incendio Incendio y asbesto en el Metro: crónica de una confianza perdida

JUAN CARLOS PAREDES: «Las radios comunales son magnéticas, llegan a lo más profundo del ser humano»

https://www.youtube.com/watch?v=QfaQfINSef4

También podría gustarte

Cultura(s)Opinión

La Convención en busca de autor

16 minutos de lectura
Cultura(s)Opinión

El día del Payador

10 minutos de lectura
profesor
Cultura(s)Destacados

La necesidad de más profesores en el mundo

2 minutos de lectura
Cultura(s)

Curiosidades de la historia: un boticario ejemplar

5 minutos de lectura
El Pensador
© El pensador io. Todos los derechos reservados, sitio web desarrollado por: Omninexo.
Welcome Back!

Sign in to your account

Username or Email Address
Password

¿Perdiste tu contraseña?