
Por Renato Quiroz.- Abordar la minería como un sector meramente extractivista quedó atrás. Hoy, con procesos cada vez más automatizados y remotos, la operación se está consolidando hacia una gestión inteligente, hiperconectada, sustentable y, por sobre todo, más eficiente, productiva y segura. Impulsada por los datos, en Chile se está avanzando en una minería autónoma gracias a la adopción de tecnologías, plataformas integradas, Internet de las Cosas, herramientas de simulación, centros integrados de operación, trabajadores conectados y una paulatina preocupación por la seguridad digital.
En este escenario actual, donde las tecnologías IIoT/OT y los activos autónomos toman un rol protagonista en la industria, se hace cada vez más relevante contar con estándares mínimos para una operación cibersegura,; así como también con los canales idóneos para compartir la información relevante, que permita lograr alertas tempranas y respuestas más ágiles para hacer frente a estos nuevos tipos de delitos virtuales. Y, como el desafío vislumbra, es clave avanzar en las confianzas y generar las instancias necesarias de colaboración.
Para ello, es fundamental que la ciberseguridad rija desde la base de cada gestión que se realice. En ese sentido, existen riesgos que se deben abordar con mayor celeridad y así evitar o mitigar los riesgos mayores.
Operacionales. La extendida paralización de actividades económicas producto de la pandemia significó un desafío inédito y complejo. Hoy tenemos una oportunidad única para avanzar con proyectos que permitan eficientar aún más la operación y los centros integrados se posicionan rápidamente. Esto implica una mayor exposición global en términos de conectividad e información circulante, lo que conlleva riesgos que podrían causar mermas operacionales, así como riesgos a la seguridad de las personas y activos físicos.
Medioambientales. Si hay consecuencias directas en la faena minera, esas recaen en los distintos ecosistemas que lo rodean. Sin embargo, cuando ocurre una vulnerabilidad, cualquiera sea, más allá de las multas, se compromete la imagen corporativa. En ese sentido, es importante minimizar, reducir y mitigar los riesgos de ataque ya que las consecuencias podrían traspasar la faena.
Lejos de ser relevante sólo en escenarios de ataques, la ciberseguridad será cada vez más relevante en todas las industrias. Y la minería no será la excepción ya que pese a que según el Índice de Aceleración Digital (DAI) de Boston Consulting Group (BCG) la industria se ubica entre un 30% y un 40% por debajo en madurez digital que otras industrias comparables, se está avanzando en la ambiciosa modernización de roadmap que se harán cargo de proteger todos los activos y redes.
Renato Quiroz es Gerente Comercial Minería e Industria en CoasinLogicalis.
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