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Balance incierto deja visita de Bachelet a Venezuela

ElPensador.io.- La liberación de dos presos políticos habría sido el resultado de la visita de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, a Venezuela, donde se reunió con personeros del régimen de Nicolás Maduro y dirigentes opositores, incluido el presidente encargado y líder de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó.

Se trata de Miguelangel Delgado, quien se encontraba en manos del régimen de Maduro desde el 10 de marzo, quien fue liberado mientras la ex presidente de Chile estaba aún en suelo venezolano. Dos días antes de su llegada fue liberado el diputado Gilber Caro, quien había sido encarcelado por 53 días por la policía política, el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), aparentemente como gesto a Bachelet.

Pendiente queda uno de los casos más emblemáticos de prisión política y que ha clamado constantemente a la Alta Comisionada: el del periodista chileno-venezolano Braulio Jatar, quien ya va para los tres años recluido tras haber publicado en su medio ReporteConfidencial.info un video donde una poblada acorrala a Maduro en la localidad de Villa Rosa, viéndose obligado a huir humillado.

Ver también:
Braulio Jatar: “Estoy convencido que Bachelet jugará un papel importante en el futuro de Venezuela”

Bachelet, en sus tres días en Venezuela, no vio este caso, a pesar de que hay un dictamen de la ONU que pide expresamente la libertad de Jatar y ninguna persona de su delegación siquiera lo contactó. Diversos personeros del mundo de las comunicaciones y los derechos humanos en Venezuela llamaron la atención sobre este hecho.

En el intertanto, Bachelet cerró su visita a Venezuela con un llamado a “las autoridades a liberar a todos quienes estén detenidos por ejercer sus derechos políticos” y sólo celebró la liberación del diputado Caro.

Empática y equilibrada

Asimismo, fue cauta en las declaraciones al tratar de equiparar las violaciones a los derechos humanos del régimen de Maduro con las presuntas víctimas de la violencia política (supuestamente del madurismo) durante las protestas callejeras, señalando el testimonio de un «joven que fue quemado vivo durante las protestas de 2017 y que pasó 15 días agonizando»

El resultado de su visita fue el anuncio de que pedirá a la Asamblea General, el próximo 5 de julio, la instalación de una delegación permanente en Venezuela, pese a que ya la Oficina de Derechos Humanos ha emitido dos informes sobre la crítica situación del país.

Sin duda manifestó empatía con todos aquellos con los que se reunió. Pero ¿va a cambiar algo en Venezuela tras su visita?

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