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Curiosidades de la historia: la Plaza de Armas de Santiago a principios de 1600

Por Juan Medina Torres.- Cuando Pedro de Valdivia fundó la ciudad de Santiago el 12 de febrero de 1541, lo hizo de acuerdo con las ordenanzas de la Nueva Recopilación y Leyes de India, como lo indica Benjamín Vicuña Mackenna, en su obra “Historia Crítica y Social”.

Conforme a lo establecido, “el suelo fue dividido en cuadras de 150 varas por lado, y cada una de éstas, en seguida, en cuatro solares de igual tamaño, que se repartieron entre los conquistadores. El cuadro central se reservó para la plaza, y dos de los costados de ésta a la casa del Gobernador y a la Iglesia Mayor, como también lo ordenaban las precavidas y minuciosas leyes. Estas disponían que la plaza debía ser proporcionada al número de vecinos, y que era menester tomar en consideración el aumento futuro de la población. Entraban en los menores detalles, estipulaban los pies de ancho y de largo que debía medir, como también las calles que nacieran de sus costados, sin olvidar los soportales para comodidad de los tratantes”.

A principios de 1600, la Plaza de Armas de Santiago, en un día común y corriente, era un lugar de mucho comercio. En ella se ubicaba el tiánguez, una especie de mercado donde los habitantes de la naciente ciudad compraban alimentos y artículos de uso corriente.

En los edificios circundantes y calles cercanas se encontraban las tiendas de zapateros, carpinteros, plateros, herreros, sastres, comerciantes y otros oficios, según el padre Alonso Ovalle. Al anochecer aparecían los vendedores ambulantes a los cuales el cabildo les tenía prohibido el permiso. Las tiendas más importantes se ubicaban en la calle de los Mercaderes, hoy Estado.

El padre Alonso Ovalle escribe que hacia 1641 que tanto en el costado sur de la plaza como el oriental, no había arcos ni soportales. En el costado norte de la plaza se podían observar la construcción de corredores y portales con arcos de ladrillo debajo de los cuales se ubicaban los escribanos y secretarias de la Audiencia y el Cabildo. En la parte superior estaban las salas del Cabildo y Regimiento. En medio se ubicaban las salas de la Real Audiencia y finalmente las casas reales donde vivían los ministros del Rey.

En la parte occidental de la plaza se encontraba la catedral de Santiago, que se transformó en catedral cuando el Papa Pío IV, por bula del 27 de junio de 1561 designó a Santiago como sede de un obispado. La entrada a la catedral era por la calle del mismo nombre. Se había construido con esa orientación por orden del rey Felipe Segundo. Junto a las paredes del costado de la catedral que daban hacia la Plaza de Armas, había un cementerio con sus respectivas lápidas y cruces. Muchos entraban a la catedral por ese lugar. A través de la puerta del perdón se accedía a la iglesia. En unas gradas existentes en dicho camino, las autoridades solían colocar exponer los cadáveres que aparecían por las calles de la ciudad, para que los conocidos o parientes los identificaran.

Así, el cementerio y esta especie de morgue pública daban cuenta de la precariedad de la vida en la naciente ciudad, cuya calificación como tal concedió el rey de España, junto a un escudo de armas, el 5 de Abril de 1552.