Pulsa «Intro» para saltar al contenido

Dengue en Chile: la necesidad de prevenir para evitar una nueva crisis sanitaria

Los brotes de dengue en Perú podrían tener repercusiones en el norte de Chile, dicen los académicos Andrea Noria y Diego Durán, por lo que llaman a acciones preventivas que alejen la posibilidad de una crisis sanitaria.

Por Andrea Noria Peña[1] y Diego Durán Toledo[2].- Hace más de un mes el Ministerio de Salud decretó una alerta sanitaria entre las ciudades de Arica y Santiago, debido a un posible brote de la enfermedad transmitida por el mosquito del dengue.

Lo anterior no responde a elementos azarosos, sino que se debe fundamentalmente a la situación que está afectando al vecino país del Perú, en el cual se está registrando una de las peores crisis de esta enfermedad en la última década, ya que en lo que va de 2023 hay más de 141 mil contagios y 232 decesos[3].

Si bien esta situación podría ser vista como algo lejano para la cotidianidad nacional,[4] lo anterior podría afectar también a Chile, en especial a la zona norte del país, como ya ha sucedido antes, toda vez que los actuales brotes de la enfermedad se producen en zonas más australes a las que comúnmente estamos acostumbrados, producto entre otros elementos y tal como indica María Moyano, académica de la Universidad de Tumbes, a “brotes epidemiológicos relacionados con cambios climáticos y eventos naturales”[5].

Ver también:
Próspero nuevo contagio

En este sentido, y si bien el decreto de alerta sanitaria faculta al Estado y sus entidades de salud a disponer de una serie de recursos extraordinarios para enfrentar las posibles consecuencias de esta enfermedad, no se aprecia a nivel general en las distintas comunidades de las zonas afectadas un trabajo territorial preventivo con las personas.

dengue
Imagen de Mohamed Nuzrath en Pixabay

Cabe señalar que el mosquito del dengue se reproduce fundamentalmente en zonas donde existen dificultades para eliminar desechos sólidos o en zonas donde se acumulan aguas a la intemperie o derechamente aposadas en la tierra, ambas características que son comunes en asentamientos humanos que lamentablemente proliferan en muchas ciudades de nuestro país, como son los campamentos, los cuales carecen de sistemas de alcantarillados y/o cañerías de distribución de agua potable, ante lo cual sus habitantes deben recurrir a la eliminación de sus desechos en fosas sépticas, espacios de microbasurales que se intentan eliminar a través de, no siempre eficiente, quema de desperdicios y a la acumulación de agua en estanques que muchas veces carecen de óptimas condiciones de almacenaje.

Cabe señalar que esta condición, sumada a un posible brote epidémico, pudiera conllevar en estos espacios que agrupan a miles de personas en contextos vulnerables (como es el caso de “La Chimba” en Antofagasta, solo por citar un caso emblemático) a la detonación de un verdadero desastre, insistiendo que estos nunca son naturales y que, precisamente, son esas condiciones materiales las determinantes en el posible fatal desenlace.

Es por lo anterior que es deber del Estado de Chile y sus autoridades a nivel nacional, regional y local no solamente actuar reactivamente a través de una mayor disposición de recursos para responder a la posible emergencia que se pudiera ocasionar, sino también generar un trabajo descentralizado y en terreno con las comunidades, especialmente de campamentos, para poder educar, apoyar y en lo posible dotar de mayores herramientas, conocimientos y condiciones materiales para prevenir la posible ocurrencia de contagios del virus del mosquito del dengue.

En este sentido, la política pública sobre esta materia debe estar orientada no en la reparación del daño, sino en anticiparse a las condiciones que pudiesen ocasionar una nueva crisis sanitaria de una enfermedad en la que en general no existe un aprendizaje por parte de la comunidad y de sus instituciones sobre el cómo responder.

Por lo cual ante este escenario se hace urgente e imperioso desde un punto de vista de salud pública, que las autoridades en la materia y sus respectivos equipos puedan desarrollar este trabajo territorial, donde se haga énfasis en las condiciones materiales de existencia, en la educación ambiental y en la difusión de la relación histórica de Chile con este tipo de enfermedades.

La Gestión de Riesgo de Desastre debería atender no la amenaza, sino el contexto vulnerable con tal de evitar una posible tragedia.

Notas

[1] Antropóloga de la Universidad Central de Venezuela, Doctora en Historia de la Universidad de Sevilla y Académica de la Universidad Autónoma de Chile.

[2] Administrador Público y Magíster en Gobierno y Gerencia Pública de la Universidad de Chile, Académico de la Universidad Autónoma de Chile.

[3] Datos al 12 de junio de la Sala Situacional de Dengue del Ministerio de Salud de la República del Perú.

[4] Se tienen datos de brotes para 1912 en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta y la implementación de los primeros programas para el control de los vectores, los cuales serían reforzados a partir de la década de 1940.

[5] Sierra, Y. (14 de junio de 2023). Dengue en Perú: más de 140 mil casos y 232 fallecidos se han registrado durante el brote de esta enfermedad. Medio digital Mongabay