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Estrategia global de EEUU: ¿un historial de convertir aliados naturales en enemigos?

Reflexiones sobre qué países deberían ser aliados naturales de EEUU pero que, de alguna manera, se convirtieron en enemigos acérrimas: Irán, Cuba y Vietnam.

Por Stephan Richter and Uwe Bott.- Remontémonos a la década de 1950 y reexaminemos las áreas de potencial influencia estadounidense de la época. Y preguntémonos —incluso sin la perspectiva que nos da el paso del tiempo— qué errores políticos de Estados Unidos en aquel periodo siguen teniendo repercusiones significativas hasta bien entrado 2026.

Repensando las decisiones de Estados Unidos en la década de 1950

Estos errores se manifiestan en dos dimensiones:

  1. El impacto en la seguridad global actual.
  2. La capacidad de Estados Unidos para forjar alianzas sólidas en regiones clave.

Tres países y tres decisiones vienen inmediatamente a la mente:

  1. El golpe militar apoyado por Estados Unidos y liderado por Fulgencio Batista en Cuba, que derrocó al presidente electo Carlos Prío Socarrás en 1952.
  2. El derrocamiento, financiado y orquestado por Estados Unidos y el Reino Unido, del primer ministro democráticamente electo de Irán, Mohammad Mossadegh, en 1953.
  3. El fracaso estadounidense en negociar —y firmar— un acuerdo mejor que los Acuerdos de Ginebra de 1954, que pusieron fin a la guerra colonial francesa en Vietnam y formalizaron la división del país en el paralelo 17.

Estos tres incidentes configuraron tres esferas distintas pero decisivas de influencia estadounidense, con repercusiones directas en 2026.

  1. Cuba: el mejor amigo natural de Estados Unidos en América Latina

A lo largo del siglo XX, los gobiernos estadounidenses —de diversas tendencias— buscaron frenar el comunismo apoyando a dictaduras militares en Centro y Sudamérica. Sin embargo, esos regímenes carecían de atributos que sí caracterizaban a Estados Unidos: apertura, flexibilidad, pragmatismo e incluso avances en igualdad de género.

Cuba era distinta.
Fidel Castro tenía razones de sobra para rebelarse contra la camarilla corrupta de la mafia estadounidense y los terratenientes cubanos que dominaban el país bajo Batista.

¿Por qué Castro simpatizaba inicialmente con Estados Unidos?

Su inclinación natural fue recurrir a la primera nación del continente que había logrado liberarse de una potencia extranjera: Estados Unidos.
Solo cuando fue completamente ignorado, Castro se volcó hacia la Unión Soviética, como aliado sustituto. Las consecuencias son ampliamente conocidas.

El lado oscuro del poder estadounidense —agencias de inteligencia, redes criminales y empresarios turbios— impidió que Washington adoptara una estrategia sensata.

  1. Irán: el aliado natural de Estados Unidos en el mundo musulmán

A pesar de las relaciones comerciales con Arabia Saudita, el país musulmán cuya población más se asemeja a la estadounidense —en educación, aspiraciones y composición social— es Irán, no Arabia Saudita, Irak o Afganistán.

El error original fue el golpe contra Mossadegh en 1953, seguido por el apoyo incondicional a la brutal dictadura del Shah Reza Pahlavi.
Cuando todas las alternativas democráticas fueron eliminadas, muchos iraníes se vieron empujados hacia la única oposición viable: la teocracia.

Una larga tradición de brutalización

Paradójicamente, los mulás replicaron —y superaron— la opresión del Shah.
Estados Unidos, al no reconocer la brutalidad del régimen que apoyaba, perdió la oportunidad de construir una relación madura con una de las culturas más antiguas y sofisticadas de la región.

Irán, además, posee una población joven, educada y cívicamente activa, especialmente entre las mujeres. Los iraníes laicos comparten valores y prácticas sorprendentemente cercanas a las estadounidenses.

¿Qué diferente habría sido la región?

El “pecado” de Mossadegh fue exigir que Irán recibiera su parte justa de los ingresos petroleros. Era, en esencia, un Motín del Té de Boston iraní. No sorprende que la población reaccionara negativamente cuando creyó haber alcanzado la autodeterminación en 1979.

La tragedia es que el régimen de los mulás ha sido despótico durante décadas.

  1. Vietnam: el aliado natural de Estados Unidos en Asia

¿Qué nación asiática se parece más a Estados Unidos en dinamismo, espíritu emprendedor y amabilidad? Vietnam.

Quien viaja hoy al país queda cautivado por su vitalidad. Además, Vietnam tiene una larga historia de resistencia a la dominación extranjera.

Ho Chi Minh y los Padres Fundadores

Incluso Ho Chi Minh se inspiró profundamente en los Padres Fundadores de Estados Unidos, tanto como en Marx. Intentó forjar lazos con Washington durante y después de la Segunda Guerra Mundial, pero la Guerra Fría lo impidió.

El fracaso estadounidense en mejorar los Acuerdos de Ginebra llevó a:

  • Kennedy a enviar “asesores militares”.
  • Johnson a formalizar la presencia militar.
  • Nixon a escalar la guerra hasta la casi rendición en los Acuerdos de Paz de París de 1973.

El camino a seguir

Forjar alianzas exige reconocer diferencias y abandonar la idea estadounidense de “construcción de naciones”, probablemente el error de juicio más grave en su búsqueda de influencia global.

Las alianzas con Cuba, Irán y Vietnam son cruciales para Estados Unidos desde una perspectiva geopolítica.

¿Invadir Cuba?

Lo preferible sería la no intervención.
Sin embargo, dada la tradición intervencionista de Washington, una invasión no es descartable.

Si la administración Trump optara por derrocar al régimen cubano, sería un error reemplazarlo con los descendientes de los opresores que originaron el ascenso de Castro.

¿Y qué hay de Irán y Vietnam?

En Irán, ya existe una intervención militar de gran escala con resultado incierto.
Si Estados Unidos lograra derrocar al régimen islámico, sería un error restaurar a los herederos del Shah. Irán necesita reconciliación, no restauración monárquica.

En Vietnam, el camino es más simple: aceptarlo como socio comercial en igualdad de condiciones, eliminar barreras arancelarias y fomentar inversión directa.

Conclusión

Si la historia sirve de guía, y si observamos las acciones recientes de la administración estadounidense, es probable que el presidente Trump haga exactamente lo contrario de lo que sería prudente.

Esto significaría otro largo periodo sin aliados naturales en regiones clave.
La historia, a veces, se repite.

 

Alvaro Medina

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