
Croquis y texto de Patricio Hales.- Los 17 millones de pesos de sueldo de Marcela Cubillos evidencian el enorme abismo social y económico que divide a la sociedad chilena, provocan reacciones sociales comparativas desmoralizadoras, desánimo, desesperanza y amargan a esa gran mayoría que siente que no le pagan lo que se merece, sumado a la comprensible desconfianza nacional de arreglines para posibles financiamientos de la actividad política, tal como ha ocurrido con funcionarios de gobierno, parlamentarios y candidatos de izquierda y derecha.
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La política podría transformar el escándalo en oportunidad de país. Sin embargo, la política está perdiéndose ese debate por mezquindad electoral de sectores de izquierda y derecha.
Algunos voceros de derecha se focalizan defendiendo a su candidata a alcalde o desmarcándose de ella para proteger sus partidos. Otros líderes de izquierda, en vez de enriquecer la discusión autocríticamente por los altos sueldos de gobierno, prefieren atacar el flanco electoral que se le abrió a la derecha.
Si la política no hace este debate para buscar acuerdos de control y transparencia en un debate sereno, su intento de sacar ventajas electorales inmediatas puede resultar en un tiro por la culata en las elecciones pues aumentará la reacción ciudadana hacia la abstención, hacia la votación por posturas extremas, al negativismo y la polarización pendular.
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