
Por Bernardo Javalquinto.- Para entender qué afecta más hoy a Chile, no podemos separar los factores externos de la estructura interna del IEC. La “crisis del precio” es el detonante, pero la “estructura del impuesto” es el amplificador.
La escalada de tensiones en Medio Oriente, particularmente la amenaza al Estrecho de Ormuz —por donde pasa aproximadamente el 20% del petróleo mundial— genera una volatilidad inmediata y al alza en los precios internacionales del crudo.
Chile es un importador neto de combustibles, por lo que este shock externo se traslada directamente a los precios internos. Este es, sin duda, el principal generador de la crisis actual: es la variable que enciende la mecha.
Aquí es donde el IEC juega un rol crucial. Dado que el impuesto es un monto fijo por unidad (expresado en UTM), su peso relativo en el precio final disminuye cuando el precio base sube.
Sin embargo, el problema actual proviene de la interacción de tres elementos:
La combinación de estos factores ha llevado los precios a niveles históricos.
El factor externo es la causa principal del alza, pero el factor interno —la existencia y estructura del IEC— explica por qué el Estado recauda tanto en períodos de precios altos, lo que alimenta el debate sobre si debe bajarse el impuesto para aliviar a la ciudadanía.
¿Cuál de los dos afecta más hoy?
Si hay que priorizar, la crisis de precios internacionales y el tipo de cambio alto son el problema inmediato y más agudo. El IEC, aunque significativo, es una variable de política pública que podría modificarse para mitigar el impacto (como ocurrió con el MEPCO o con la devolución del impuesto al diésel).
Hoy el escenario afecta de manera diferenciada:
¿Cómo afecta este escenario a Chile hoy?
Presión inflacionaria generalizada: El alza de los combustibles tiene un efecto dominó: sube el costo del transporte público, del flete de mercancías (alimentos, materiales de construcción) y, por lo tanto, la inflación general.
Aumento del gasto en subsidios: El gobierno se ve presionado a aumentar el gasto en mecanismos como el MEPCO o en la devolución del impuesto al diésel, reduciendo el espacio fiscal para otras áreas.
Gasolina vs. diésel: El impacto es mayor en el diésel, motor de la economía productiva (transporte de carga, agricultura, minería, transporte público).
Aunque el impuesto al diésel es menor, el volumen de consumo es altísimo, por lo que el alza se transmite casi instantáneamente a toda la cadena productiva.
Transportistas: Son el gremio más sensible. Aunque reciben devolución del IEC, el desfase entre pago y reembolso, sumado al alza del precio base, puede generar problemas de caja graves.
Medidas necesarias
Para los ciudadanos
Para pequeños empresarios (transporte, reparto, logística)
Revisión de contratos: Incluir cláusulas de reajuste por variación del precio de combustibles.
Gestión de flota:
Finanzas y caja:
Conclusión
El gran afectado hoy es el bolsillo de los chilenos, pero el impacto sistémico más profundo proviene del diésel, que encarece toda la cadena productiva. Las precauciones deben orientarse a la eficiencia y la planificación, tanto en hogares como en empresas, asumiendo que la volatilidad es la nueva normalidad y que el IEC, por ahora, sigue siendo un componente estructural del sistema tributario chileno.
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