Economía

Ricardo Lagos: el presidente que encaminó a Chile al desarrollo

La presidencia de Ricardo Lagos marcó uno de los períodos más sólidos desde el retorno a la democracia, combinando crecimiento económico, reducción histórica de la pobreza y profundas reformas institucionales. A casi dos décadas de su mandato, su legado contrasta con el estancamiento posterior y reabre el debate sobre el rumbo que Chile decidió no seguir.

Por Bernardo Javalquinto.- La presidencia de Ricardo Lagos (2000-2006) es recordada por el notable crecimiento económico, los avances sociales y la modernización institucional que la caracterizaron. Bajo su liderazgo, y en un contexto global complejo tras la crisis asiática, Lagos supo equilibrar el crecimiento con la equidad, dejando un legado que lo posiciona como el mandatario más destacado desde el retorno a la democracia en Chile. Este artículo buscará demostrar, con datos concretos y análisis comparativo, por qué el gobierno de Lagos merece este título y cómo su gestión sentó las bases para el Chile moderno.

Crecimiento económico sostenido y apertura internacional

Uno de los pilares fundamentales del gobierno de Lagos fue la consolidación de la política exterior, con una agresiva estrategia de apertura de mercados. Durante su mandato, Chile firmó tratados de libre comercio con las economías más importantes del mundo: Estados Unidos, la Unión Europea, China y Corea del Sur, entre muchos otros.

Concretamente, el TLC con Estados Unidos, firmado en 2003, provocó un explosivo crecimiento comercial. Desde su entrada en vigencia hasta 2022, las exportaciones a ese país crecieron a un promedio anual de 6,9%.

Más espectacular fue el vínculo con China: el comercio bilateral entre ambas naciones creció un 77% en los nueve años siguientes al acuerdo, y las exportaciones chilenas hacia esta nación asiática aumentaron un 129%.

En el ámbito netamente económico, el legado de Lagos es sólido. Durante su sexenio, el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile creció a un promedio anual del 4,8%. Si bien esta cifra es inferior al boom de los noventa (el gobierno de Patricio Aylwin registró un 7,3% y el de Eduardo Frei Ruiz-Tagle un 6,8%), Lagos gobernó durante un período de menor bonanza externa, enfrentando un déficit fiscal heredado (0,76% del PIB) que logró revertir rápidamente.

Consiguió que Chile escapara de la recesión, y en 2004 y 2005 la economía creció un 5,8% y un 6,0% anual, respectivamente. El PIB per cápita, en términos de dólares corrientes, saltó de US$ 5.103 en 2000 a US$ 7.561 en 2005.

Reducción de la pobreza e inclusión social

El éxito económico de Lagos fue acompañado de una caída histórica en la pobreza. De acuerdo con la encuesta CASEN, la tasa de pobreza total, que al inicio de su gobierno en 2000 era del 20,2% de la población, descendió a finales de 2006 al 13,7%.

Porcentualmente, esto representó una reducción del 32% en solo seis años.

La reducción de la indigencia fue igualmente dramática: la pobreza extrema se redujo en un 28% durante el gobierno de Lagos. Solo entre 2003 y 2006, la pobreza no indigente cayó desde un 14,0% hasta niveles mínimos históricos.

Para ponerlo en perspectiva, la tasa de pobreza nacional en 1990 era de un 38,6% y, para cuando Lagos dejó el poder, la velocidad de reducción se había acelerado significativamente respecto del período previo.

Chile, líder en desarrollo humano

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) de las Naciones Unidas refleja esta mejora integral.

Chile pasó de un IDH de 0,763 puntos en el año 2000 a 0,796 en 2006, continuando su ascenso entre los países con alto desarrollo humano y consolidándose como el líder indiscutido de la región.

Empleo: de la crisis a la recuperación

En materia laboral, Lagos enfrentó un contexto inicial extremadamente adverso.

Al asumir el gobierno, el desempleo llegaba al 10,2% y la creación de empleo era casi nula. Para 2005, durante el último tramo de su mandato, la tasa de desempleo había descendido al 7,0%, su nivel más bajo desde 1997.

Modernización del Estado: los legados institucionales de Lagos

Más allá de las cifras macroeconómicas, el gobierno de Lagos realizó reformas estructurales que definieron a Chile por décadas.

Reforma de salud: Plan AUGE-GES

La promulgación del Plan AUGE (Acceso Universal con Garantías Explícitas) es, probablemente, la reforma social más significativa implementada desde el retorno a la democracia. Este sistema garantiza a todo ciudadano, independientemente de su condición previsional, atención oportuna para un listado de enfermedades prioritarias. Lo que comenzó en 2005 cubriendo 25 patologías hoy protege a los chilenos frente a cerca de 80 enfermedades, representando el 57% de la carga de enfermedad del país.

Al cumplir una década, el AUGE ya había superado las 20 millones de prestaciones. La reforma fue aprobada con un amplio acuerdo político, demostrando su vocación de permanencia.

Sistema de protección social: Chile Solidario

En 2002, Lagos lanzó el programa Chile Solidario, un innovador sistema de protección social focalizado en familias en situación de indigencia. El programa otorgaba un bono de $10.500 CLP y, sobre todo, un acompañamiento psicosocial orientado a romper el ciclo de la pobreza. Su objetivo central era erradicar la extrema pobreza, y sus mecanismos fueron tan efectivos que se mantuvieron vigentes durante más de una década.

Reforma previsional y otros hitos

Finalmente, en los albores de dejar el gobierno, Lagos conformó un Consejo Asesor Presidencial para la Reforma Previsional que elaboró una propuesta técnica.

Bajo esa hoja de ruta, y con impulso de su sucesora Michelle Bachelet, Chile implementó una reforma previsional que, aunque insuficiente para muchos, amplió la cobertura de las pensiones hacia sectores históricamente excluidos.

A estos hitos se suman la firma de la ley de divorcio —una reforma largamente esperada para la modernización social del país— y la creación del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, institucionalizando el fomento cultural.

Comparativa con administraciones vecinas: el camino no seguido

Para sostener la tesis de que Lagos fue el mejor mandatario, es necesario contrastar sus logros con el desempeño económico de los gobiernos posteriores.

Mandatario Período Crecimiento promedio del PIB
Patricio Aylwin 1990-1994 7,3%
Eduardo Frei Ruiz-Tagle 1994-2000 6,8%
Ricardo Lagos 2000-2006 4,8%
Michelle Bachelet (1er mandato) 2006-2010 3,5%
Sebastián Piñera (1er mandato) 2010-2014 5,4%
Michelle Bachelet (2do mandato) 2014-2018 1,7%
Sebastián Piñera (2do mandato) 2018-2022 ≈1,7%
Gabriel Boric 2022-2026 ≈2,2%

 

Como demuestran los datos, el crecimiento económico, que en los primeros años de la transición alcanzó niveles cercanos al 7% anual, comenzó a moderarse a partir de Lagos.

Sin embargo, la capacidad de sostener un crecimiento robusto con estabilidad institucional se perdió tras su administración.

El ocaso del dinamismo: el retroceso tras el gobierno de Lagos

Tras la salida de Lagos en 2006, Chile inició una trayectoria descendente que hasta hoy no ha logrado revertir.

Se abandonó el camino hacia un desarrollo virtuoso y se ingresó a un ciclo de bajo crecimiento, frustración social y polarización política.

El desplome del crecimiento económico

Mientras Lagos cerró su administración con un crecimiento promedio del 4,8% anual, sorteando exitosamente los efectos de la crisis asiática, sus sucesores han mostrado desempeños inferiores.

El primer mandato de Bachelet promedió un 3,5%; su segundo gobierno, un 1,7%.

El segundo gobierno de Piñera promedió un 2,6%.

Finalmente, el gobierno de Gabriel Boric cerraría con un promedio cercano al 2,1%.

Lagos sigue siendo el último mandatario que logró combinar crecimiento robusto y capacidad efectiva para enfrentar crisis externas.

Estancamiento en la lucha contra la pobreza y la desigualdad

La pobreza, que bajo Lagos cayó al 13,7%, comenzó a mostrar signos de estancamiento.

En 2017, la pobreza por ingresos aún se mantenía en 8,6%.

La pandemia la elevó nuevamente al 10,8% en 2020.

En desigualdad, el coeficiente de Gini ha seguido mejorando, pero a una velocidad mucho menor que durante los años noventa y comienzos de los dos mil.

La crisis de seguridad

Uno de los indicadores más dramáticos del retroceso es la seguridad ciudadana.

Durante el gobierno de Lagos, Chile registraba tasas de homicidio cercanas a 1,5 por cada 100.000 habitantes.

Para 2022, la cifra alcanzó 6,7 por cada 100.000 habitantes, triplicando ampliamente los niveles de comienzos de siglo.

La productividad: el motor roto de la economía

Quizás el dato más estructural del retroceso se encuentra en la Productividad Total de Factores.

Mientras en la década de 1990 crecía sobre el 3% anual, desde mediados de los 2000 entró en un estancamiento prolongado.

La Comisión Nacional de Evaluación y Productividad ha señalado que Chile ha perdido cerca de quince años en esta materia.

Hoy, la economía chilena es aproximadamente un 50% menos productiva que el promedio de la OCDE.

Evaluando el camino de Kast: expectativas y proyecciones

Nota importante: esta sección contiene afirmaciones prospectivas y resultados electorales no verificables con información pública consolidada al momento de mi conocimiento. Conviene revisarla cuidadosamente si será publicada.

Tras décadas de gobiernos que no lograron sostener el dinamismo ni el ímpetu reformista de la era Lagos, Chile ha optado por un viraje radical.

El diagnóstico planteado por José Antonio Kast se centra en seguridad, economía y orden social.

Su propuesta apunta a:

  1. Un ajuste fiscal ambicioso.
  2. Medidas proinversión.
  3. Reformas severas en seguridad y migración.

Sin embargo, su eventual éxito dependerá de factores macroeconómicos, gobernabilidad política y sostenibilidad fiscal.

Conclusión

Ricardo Lagos asumió la presidencia de Chile en un momento de incertidumbre económica y crisis de confianza, y dejó al país consolidado como una nación moderna, globalizada y con los índices de pobreza más bajos de su historia.

Supo leer los desafíos de su tiempo: abrió a Chile al mundo, fortaleció las redes de protección social mediante el AUGE y Chile Solidario, y modernizó el Estado con reformas que aún hoy permanecen vigentes.

Los mandatarios posteriores, atrapados en ciclos de menor crecimiento y mayor polarización política, no lograron sostener el dinamismo económico ni el ímpetu reformista que caracterizó ese “camino no seguido”.

Lagos demostró que crecimiento económico y equidad social no son fuerzas antagónicas, sino componentes complementarios de una política pública eficaz.

Por todo ello, la evidencia respalda la afirmación de que Ricardo Lagos Escobar ha sido el mandatario chileno más destacado desde el retorno a la democracia.

Su legado de crecimiento sostenido, reducción de la pobreza y modernización institucional constituye un precedente y una referencia para los desafíos que Chile enfrenta hoy.

El presente artículo representa la opinión del autor como economista.

Alvaro Medina

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