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Lectura: Un nuevo ciclo político: desafíos y riesgos tras la victoria de Kast
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Opinión

Un nuevo ciclo político: desafíos y riesgos tras la victoria de Kast

Última actualización: 21 de diciembre de 2025 8:29 pm
7 minutos de lectura
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El contundente triunfo de Kast abre un escenario político inédito desde 1990. Este análisis examina las causas del resultado, las tensiones democráticas que emergen y los retos que enfrentan los sectores no iliberales para sostener la convivencia democrática en Chile.

Por Hugo Cox.- El triunfo de José Antonio Kast en la reciente segunda vuelta presidencial del 14 de diciembre de 2025, donde obtuvo el 58,16% de los votos frente a Jeannette Jara, y la derrota de la coalición de gobierno encabezada por Gabriel Boric no son eventos aislados.
Responden a variables históricas y sociales que se han venido gestando durante la última década.

Factores que ayudan a explicar este cambio político en Chile

  1. El péndulo entre Orden y Cambio

Chile ha oscilado entre el deseo de transformaciones sociales profundas y la necesidad de estabilidad.

  • Agotamiento del ciclo transformador: Tras la crisis de 2019, la agenda nacional estuvo dominada por demandas de igualdad y cambio constitucional. Sin embargo, el fracaso del primer proceso constituyente y el desgaste del gobierno generaron un giro hacia la derecha conservadora, que prometió restablecer el “orden perdido”.
  1. La “fatiga constitucional”

El país vivió años de incertidumbre política tras dos procesos constituyentes fallidos, lo que erosionó la confianza ciudadana.

  1. Capitalización del cansancio social

Kast se presentó como una figura de autoridad capaz de cerrar el ciclo de inestabilidad.

  1. Crisis de inseguridad y migración

Esta ha sido, quizás, la variable de mayor peso en la derrota del oficialismo.

  • Percepción de inseguridad: El aumento de la violencia y la aparición de delitos antes poco comunes en Chile —como crimen organizado o sicariato— golpearon duramente la gestión del gobierno. Kast centró su campaña en la “mano dura”, conectando con el miedo ciudadano.
  • Crisis migratoria en el norte: La gestión del flujo migratorio irregular fue vista como insuficiente por gran parte de la población. La promesa de expulsiones masivas y mayor control fronterizo movilizó a votantes de regiones que históricamente se sentían abandonadas por el centro político.

Desempeño económico y voto de castigo

El gobierno enfrentó un escenario económico complejo post‑pandemia.

  1. Costo de la vida

La inflación y el bajo crecimiento económico minaron la aprobación del gobierno. En Chile, históricamente, el electorado castiga a la coalición de turno si la economía no muestra resultados tangibles en el bolsillo de las familias.

  1. Voto obligatorio

Por primera vez en décadas, Chile volvió al voto obligatorio con inscripción automática, incorporando a millones de votantes no ideologizados que tienden a preferir opciones percibidas como más pragmáticas o que ofrecen soluciones inmediatas a problemas complejos.

  1. “Efecto Parisi” y transversalidad

Un factor determinante fue la capacidad de Kast para atraer al votante del Partido de la Gente (Franco Parisi) y otros sectores independientes. Mientras el oficialismo no logró retener su base de apoyo de 2021, Kast obtuvo una victoria transversal, ganando en todas las regiones del país, incluidas zonas rurales y sectores populares donde el discurso de la seguridad resonó con fuerza.

Un hito político inédito

El contundente triunfo de la derecha marca un hecho inédito desde el retorno a la democracia: por primera vez, un candidato de extrema derecha alcanza La Moneda con un mandato claro de las urnas. La victoria no solo dibuja un giro conservador en la política chilena, sino que pone a prueba la madurez cívica de una sociedad acostumbrada a alternancias entre centroizquierda y centroderecha.

El diario El País señaló:

“Reconocer la magnitud de este resultado no debe confundirse con resignación. La democracia chilena ha sido capaz de procesar con normalidad esta transición de poder, incluso entre visiones ideológicas profundamente distintas. El escrutinio electoral transparente, la rápida aceptación de los resultados y el respeto a las normas constitucionales son signos de fortaleza cívica que merecen ser destacados”.

Desafíos para la democracia chilena

El desafío es doble:

  1. Vigilancia institucional: La sociedad chilena y sus actores institucionales deben asegurar que las políticas impulsadas respeten el marco de derechos y contrapesos que ha sostenido al país por más de tres décadas.
  2. Resistencia a tentaciones iliberales: Un giro hacia agendas punitivas, excluyentes o autoritarias, aunque se amparen en el voto popular, pondría en riesgo libertades que costó mucho consolidar.

Chile tiene la oportunidad de demostrar que la democracia no se agota con el cambio de ciclo, sino que se fortalece cuando resiste presiones iliberales.

Desconexión de la izquierda y desafíos futuros

Lo que también quedó en evidencia fue la desconexión de sectores de la izquierda para responder con eficacia a preocupaciones concretas de la ciudadanía: migración, seguridad y costo de la vida.

Ya no basta con la defensa de ideas si no se traducen en efectos concretos para las personas y familias. Las agendas de nicho no sirven; históricamente, la izquierda desarrolló relatos que abarcaban a toda la sociedad, algo que no ocurrió en este ciclo político.

El resultado electoral obliga a todos los sectores democráticos —no iliberales— a defender la convivencia democrática, construir acuerdos amplios y responder con eficacia a los desafíos reales de la población.

La democracia chilena no se mide solo por la alternancia en el poder, sino por su capacidad de mantenerse como un espacio donde conviven distintas visiones de país sin renunciar a la razón ni al respeto mutuo. Esa será la obligación de todos los sectores democráticos en este nuevo ciclo político.

ETIQUETADO:Kastpolítica
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