Opinión

¡Elegir los mejores para la política!

“¿Por qué, existiendo tantos partidos políticos con filosofía definida y con suficientes militantes, postulan a los cargos de elección popular a los peores? Candidatos parlanchines, mediocres, algunos hasta con pasado delictual, que producen vergüenza o miedo, pero ningún respeto ni credibilidad”, dice Rubén Solano.

Por Rubén Solano.- Siguiendo la analogía del comportamiento de la clase política en su lucha por el poder y el de los deportistas por alcanzar la gloria en los Juegos Panamericanos -que tenemos la fortuna de presenciar y disfrutar en Santiago 2023– me llama la atención la claridad y la aceptación, sin discusión, que tienen los deportistas de las reglas que se siguen en cada disciplina deportiva.

Son competidores de 41 países que saben lo que tienen que hacer, lo que les espera, conocen a fondo a los demás competidores y su propio potencial.

Es increíble, pero ninguno ve a sus rivales como a sus enemigos, sino como el desafío que deben enfrentar.

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Todos son amigos y, curiosamente, muchos entrenan juntos. Es genial, porque nadie siente enojo con los ganadores: ellos compiten contra sus propias marcas.

Muchos saben que las medallas no les llegarán. Sólo saben que deberán superarse a sí mismo, sus propias marcas y ese es el rostro de felicidad que vemos en la mayoría de ellos al terminar cada prueba.

La tristeza es por el accidente, por lo inesperado, por el momento de desconcentración. En el público no hay barras bravas, todos reconocen el trabajo y el esfuerzo de cada uno. El público es solidario, los entiende y los anima para que se den otra oportunidad. ¡Es una Gran Fiesta!…

¿Por qué es diferente en la clase política cuando se trata de gobernar y conducir los destinos de todo un país?

¿Por qué, existiendo tantos partidos políticos con filosofía definida y con suficientes militantes, postulan a los cargos de elección popular a los peores? Candidatos parlanchines, mediocres, algunos hasta con pasado delictual, que producen vergüenza o miedo, pero ningún respeto ni credibilidad.

¿Por qué no hay escuelas de formación de líderes para gobernar, de donde salgan los mejores para alegría y orgullo de la ciudadanía al momento de ir a las urnas de votación?

¡Tanto trabajo y esfuerzo que hacen los deportistas para subir a un podio por un minuto de gloria y tan descuidados e irresponsables que son los partidos políticos al momento de encomendar el destino del país a sus candidatos!

Debemos elegir entre los mejores y no seguir escogiendo el menos malo.

Alvaro Medina

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