
Por María Victoria Peralta.- Esta semana el Ministro de Educación, junto a otras autoridades, dieron a conocer la cuenta pública 2022, que más bien correspondió a presentar los lineamientos y programas que se pretenden llevar a cabo en el presente gobierno.
Junto al análisis inicial de los procesos sociales, pandémicos y educacionales que han tenido lugar los últimos años, se menciona que el enfoque político existente significó “que en Chile se edificara un modelo de mercado educacional, en donde el acceso a la educación dependiera del tamaño del bolsillo de madres, padres y apoderados”.
Para avanzar en estos problemas, se propone “asegurar el derecho a la educación y no dejarlas al arbitrio del mercado, necesitan de más colaboración y no de competencia, necesitan de aprendizaje integral y no de estandarización, necesitan de apoyo y confianza en las comunidades y no de presión, y, sobre todo, necesitan de fortalecer la profesión docente y no perseguirla y limitarla, pues son ellos y su autonomía profesional quienes han mantenido a flote el sistema a falta de presencialidad”.
Estos desafiantes planteamientos nos dan esperanza a todos los que pensamos que la educación es mas que una preparación academicista, sino una formación humana, donde los valores, afectos, confianzas, flexibilidades deben tener lugar por las diversidades de los contextos, comunidades educativas y por supuesto, de los estudiantes. Sus características, intereses, tienen que ser parte importante del desarrollo curricular en función a los grandes fines de una sociedad que pretende la equidad, el bienestar, el desarrollo y la realización de todos.
A partir de este cambio de paradigma educativo, se plantean medidas para todo el sistema educativo y los diversos niveles, que son coherentes con la propuesta general.
Este conjunto de políticas no es fácil de llevar a cabo; se requiere verdaderamente de la participación de todos y convertirnos en una sociedad educativa para que nuestro país, vuelva a retomar los esenciales de una buena educación, acorde a los tiempos, requerimientos y conocimientos actuales.
La Dra. María Victoria Peralta
es académica de la Universidad Central y Premio Nacional de la Educación 2019
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