Categorías: Opinión

Yo critico, tú criticas, él critica…

Por Juan Medina Torres.- … Nosotros criticamos. Si atendemos que la crítica es un conjunto de opiniones o juicios que responden a un análisis y que pueden resultar positivos o negativos, se puede decir que los chilenos vivimos permanentemente criticando a los otros.

Es increíble el tiempo que usamos y las energías que gastamos en criticar a los otros. Y no hablo de la crítica filosófica, de la crítica política o de la crítica sociológica sino de la simple y pura crítica que usamos diariamente.

Probablemente usted criticará esta columna, porque la crítica es parte del código social del ser humano en términos de poder-saber porque el que cree que sabe critica al otro que no sabe, y así surge la crítica positiva que tiene por fin ayudar a mejorar y crecer, dicen los entendidos, aun cuando creo que más bien tiende a disciplinar. Necesitamos que el otro se convierta en lo que nosotros necesitamos que sea para nosotros.

Pero también existe la crítica destructiva, aquella  que no tiene otro fin que disminuir al otro,  y esta, al parecer, es la que más usamos desde los tiempos bíblicos. Gálatas 5:15, dice: «Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros».

Cabe preguntarse, entonces, si cuando criticamos  negativamente: ¿no estaremos buscando la supresión del otro?

El criticar a otros,  a menudo abarca la necesidad de la autocrítica, que también se encuentra en la Biblia. Mateo 7:1-5: «No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os serás medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano«.

Sabias palabras, por cierto, pero resulta que en la sociedad exitista en que vivimos es  muy  difícil  autocriticarnos, reconocer nuestra ignorancia, nuestras falencias, nuestros errores, nuestras  equivocaciones como seres humanos porque en ello va nuestro prestigio.

Sin embargo, continuamos criticando, es nuestra razón de ser y la esperamos, porque ella encierra nuestro reconocimiento, nuestra existencia. Y ante la crítica negativa, siempre tengo presente la frase: “Si los perros ladran,  Sancho, es señal que cabalgamos” que muchos, equivocadamente, atribuyen, al Quijote.

Alvaro Medina

Entradas recientes

La OTAN y la Guerra de Ucrania: cronología de un desastre

El académico Fernando Estenssoro explica el origen y perspectivas de la guerra en Ucrania y…

9 horas hace

¿Un 10% más de exportaciones a EEUU? El lado oscuro del «éxito» económico chileno

El economista Bernardo Javalquinto entrega un clarísimo análisis respecto de los riesgos de depender tanto…

10 horas hace

El desorden en la derecha y los problemas de acción colectiva

Este desorden en la derecha complica el proyecto presidencial de Evelyn Matthei, quien ha intentado…

2 días hace

Curiosidades de la Historia: una fiesta que paralizó Chile por más de veinte días

La historia de Chile nos recuerda una ocasión en que se festejó sin reparar en…

2 días hace

La miopía política en Chile

La "miopía política" en Chile se ve en la tendencia de algunos actores políticos a…

2 días hace

La moral de la visibilidad frente a la Inclusión

“La visibilidad sin derechos ni oportunidades es insuficiente” para una verdadera inclusión, afirma la doctora…

2 días hace