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Precariedad en los procesos educativos: los resultados esperados

Carla Saldívar.- Recientemente el Ministerio de Educación (Mineduc) publicó los resultados del Diagnóstico Integral de Aprendizaje, desarrollado por la Agencia de Calidad de la Educación. Los malos resultados han sido catalogados como un “terremoto educativo” por el ministro Figueroa, quien hizo un llamado a recuperar las clases presenciales a la brevedad.

Este diagnóstico, realizado entre marzo y abril de este año a siete mil colegios de todo el país, señala que entre sexto básico y cuarto medio, los estudiantes no alcanzaron el 60% de los contenidos necesarios en lenguaje, mientras que en matemática no superaron el 47%, sumado a otras complejas cifras. Estos reultados son completamente esperados y responden a la precariedad de los procesos educativos que se están ejecutando. En esta línea, si bien todos están haciendo su mayor esfuerzo hay que cautelar la calidad, que es el insumo más poderoso, porque en estos momentos no estamos cuidando cómo está llegando el aprendizaje a nuestros estudiantes.

La brecha existente en la Educación del país es un problema ampliamente tratado, que se agudizó incluso en el contexto de priorización de contenidos que los colegios han implementado durante la pandemia. La priorización curricular tiene como finalidad poder abarcar lo esencial, pero la falta de cobertura de esos objetivos, de acuerdo a este informe, hace mucho más difícil poder nivelar para posteriormente alcanzar el curriculum completo.

Los estudiantes más perjudicados son los niños que están en los años iniciales y los cercanos al egreso, ya que esta falta de aprendizaje va a repercutir en cómo esos estudiantes transiten en el resto de su enseñanza y en el caso de los que están saliendo, en cómo van a afrontar sus procesos de estudios superiores.

Más allá de los resultados, lo que hay que analizar es cómo, en el contexto que estamos viviendo, podemos asegurar los procesos de aprendizaje. De aquí surgen cuestionamientos como, ¿si retomamos las clases presenciales, estas cifras van a mejorar? Pero si no están las condiciones, ¿qué vamos a hacer para asegurar el aprendizaje de nuestros estudiantes manteniendo las clases online?. Todavía es posible ver en las redes sociales a colegios y/o profesores solicitando dispositivos para la conexión de sus estudiantes, lo que demuestra que no se ha logrado tener una constante en los procesos de aprendizaje.

Los colegios y apoderados han hecho grandes esfuerzos, sin embargo falta que el Ministerio de Educación se pronuncie respectó a cómo puede aportar para que estudiantes que no tienen acceso a una conexión estable a internet y a un dispositivo puedan acceder a las clases online y tengan las mismas oportunidades que el resto.

Con respecto al Simce, en vez de generar una nueva muestra que volverá a arrojar lo que ya sabemos, sería bueno poner esa inversión a disposición del aseguramiento de la conectividad, para velar y cautelar que todos los estudiantes puedan acceder a las clases online, sobre todo porque es difícil establecer cuándo se podrá volver a clases, tomando en consideración que los casos de Covid han subido y que se viene lo más crudo del invierno.

Carla Saldívar es profesora básica mención en matemáticas. asesora pedagógica en proyectos educativos y Magister (c) en Desarrollo Curricular y Proyectos Educativos 

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