Categorías: Mundo Académico

Delincuencia e inseguridad: ¿quién podrá defendernos?

Por Luis Jiménez Cepeda.- En política hay declaraciones que envejecen mal. Sólo habría que revisar aquellas realizadas en el contexto del estallido social, por las actuales autoridades de gobierno, en contra del actuar de Carabineros. Efectivamente, a partir de octubre de 2019 las opiniones fueron tomando más dureza llegando al punto de proponer la desaparición de este cuerpo de seguridad y, por cierto, su trasformación. En esos días de locura se dijo de todo. Después vino la pandemia y producto al temor de contagiarse el rol del control policial se revalorizó.

Sin embargo, algo se incubaba en medio de esos dos procesos: el aumento de la delincuencia y de la percepción de inseguridad mientras miles de personas se colaban por nuestra frontera norte, hacían que el precario equilibrio postpandemia pendiera de un hilo. La migración descontrolada y el aumento de la pobreza trajo un nuevo fenómeno: sicariato, secuestros y asaltos cada vez más violentos, comenzaron a aterrar a la población y ante la famosa pregunta: ¿Y ahora quien podrá defendernos? La respuesta se dirige nuevamente a las policías (Carabineros y PDI) e incluso los militares.

Su efectividad depende de más recursos: financieros, técnicos y de personal, pero también de nuevas atribuciones: mayores grados de represión requieren de nuevas facultades para que dicho personal no termine procesado por abusos de poder o violaciones a los derechos humanos y quienes atenten contra ellas purguen penas más altas.

En este contexto tanto la derecha como parte de la izquierda se disputan paradojalmente el apoyo. Lo tiempos cambian, tanto es así que con los cuerpos legales, discutidos con premura en el congreso, se logrará una transformación institucional no menor que por cierto no es la invocada en el contexto del estadillo social, veamos:

La Ley Naín -Retamal, que recibe los apellidos de personal fallecido en cumplimientos de servicio y que aumentará las penas por delitos cometidos en contra de dichos efectivos, exige la entrega de herramientas para su protección; y les otorga un mecanismo de “legítima defensa privilegiada”. Este último punto ampliamente debatido en el Congreso, implica que en el caso de crímenes contra Carabineros habrá una pena accesoria cuando el condenado sea extranjero. Acá se aplicará la expulsión del territorio nacional con prohibición absoluta perpetua de retorno.

Así las cosas, a tres años del estallido social, las policías se transforman y el resultado de la aplicación de estas normas sólo lo dirá el incierto futuro.

Luis Jiménez Cepeda es académico de la escuela de Gobierno y Comunicaciones de la UCEN

Alvaro Medina

Entradas recientes

Corrupción: ¿Cuándo nos fuimos al carajo?

Miguel Mendoza revisa los principales casos de corrupción recientes que revelan cómo la crisis institucional…

2 días hace

Chile en el espejo: democracia y sociedad en crisis

Hugo Cox analiza cómo la polarización, la fragilidad institucional y la descomposición del tejido social…

2 días hace

Ética, autenticidad y empatía: el desafío del marketing digital

La era del escepticismo digital redefine la comunicación: la autenticidad, la ética y la lectura…

3 días hace

¿Se puede superar la cultura del «pituto»?

El pituto, práctica arraigada en la cultura chilena, tensiona la meritocracia y la transparencia en…

3 días hace

El pesebre ante la sombra de la intolerancia salvaje

Una ola de tensiones simbólicas recorre Europa: entre la hospitalidad que define su tradición y…

1 semana hace

Boric vs. Kast: la campaña que se tragó a Jara

Una campaña atrapada entre la ortodoxia del PC, la sombra de Boric y un país…

1 semana hace