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Derecho al teletrabajo para la presencia y la lactancia materna

La académica Andrea Noria marca la necesidad de aprobar la ley del teletrabajo para asegurar una mayor presencia de padres y madres junto a sus hijos, y para apoyar la lactancia de menores de un año.

Por Andrea Noria.- Más allá de aspectos normativos, el ejercicio pleno de la maternidad no está garantizado.

Nada impide que seamos madres… y padres, pero su ejercicio, a propósito de la votación del pasado miércoles 23 de agosto, sobre el proyecto de ley en materia de conciliación de la vida personal, familiar y laboral (más conocida como ley del teletrabajo), atenta contra los derechos de las niñas, niños y adolescentes en cuanto a la imposibilidad de una crianza con la presencia constante de las personas significativas, sin que ello resulte en el menoscabo de las condiciones materiales y laborales de uno de los cuidadores; además de que aumenta la brecha de género.

La maternidad se convierte, en este sentido, en un problema. Una de sus consecuencias la vemos, por ejemplo, en la caída de la Tasa Global de Fecundidad (TGF) a su mínimo histórico (en promedio 1,3 hijos por mujer), según el Anuario de Estadística Vitales 2020 realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Dentro de las problemáticas asociadas a la incompatibilidad de la vida laboral con la maternidad es especialmente preocupante cuando pensamos en la alimentación de los más pequeños.

teletrabajo

Lactancia y teletrabajo

Entre el 1 y 7 de agosto se celebró la Semana de la Lactancia Materna, sin duda uno de los aspectos más complejos de este viaje de ser mamá y de la maternidad como problema. Es una de las dimensiones que se ve más afectada por el retorno presencial a las labores remuneradas de quienes por decisión decidimos amamantar.

Mantener la Lactancia Materna Exclusiva (LME) el primer año de vida cuando las licencias maternales duran hasta que el bebé tiene cinco meses y medio, ya es toda una odisea. Y pensemos que en Chile el permiso posnatal parental aumentó de 12 a 24 semana recién en 2011 con la Ley 20.545.

Recordemos que la recomendación de la OMS en esta materia es que hasta los seis meses de vida del bebé sea exclusiva la lactancia materna y/o fórmula infantil, que hasta el año sea la comida principal, pero ya acompañado de la introducción de alimentos sólidos y/o en papilla.

Y si pensamos en la lactancia después del año es toda una hazaña. Por supuesto que la exclusividad de amamantar o no pasa por muchos factores. Los beneficios en salud y económicos en lograr un proceso de amamantamiento o de lactancia en diferido son altos y conocidos. En todo caso, el factor crucial y determinante de esto es que siempre tiene que ser una decisión de la madre y eso está bien, sea cual sea esta.

La necesidad de generar espacios que permitan garantizar la alimentación infantil a partir de la lactancia materna y/o fórmula, y de además proteger el vínculo en el día a día que se da entre madre/padre y bebé no es un elemento de estos tiempos nada más.

Sin necesidad de hacer un énfasis en toda la historia de la maternidad y la lactancia, podemos remontarnos desde la iniciativa privada conocida como Gota de Leche que se inauguró en San Bernardo para 1911 en el caso de Chile, hasta las políticas públicas que, a partir de 1990, comenzaron a implementar diversos programas regulares que tienen entre sus objetivos el fomento de la lactancia materna: “Hospital amigo del niño y de la madre” y el más conocido programa de protección de la infancia “Chile Crece Contigo” (Ley 20.379).

A pesar de ello, se necesitan esfuerzos integrales y transversales entre todos los sectores de la sociedad para que podamos garantizar no solo la mantención en el tiempo -si así se quiere- de la lactancia materna, sino el sostenimiento de una niñez con la presencia de las y los cuidadores y personas significativas.

Especialmente el sector laboral requiere de reformas estructurales que permitan conciliar todos estos elementos.

Por ello se hace necesario que se dé la aprobación del proyecto de ley que permite el teletrabajo, que este sea sin “letras chicas”, y que el ejercicio de la maternidad/paternidad pueda desempeñarse por las y los cuidadores de manera adecuada, respetuosa y PRESENTE.

Andrea Noria Peña (@mama_investigadora) es académica e investigadora del Observatorio de Políticas Públicas (OPP-UA) de la Universidad Autónoma de Chile