
Por Osvaldo Segovia.- En las últimas décadas, el envejecimiento poblacional ha dejado de ser un fenómeno exclusivo de países desarrollados. Chile, al igual que gran parte de América Latina, enfrenta un acelerado proceso de transición demográfica: más adultos mayores, mayor esperanza de vida y nuevas demandas sociales y económicas. Este escenario abre paso a lo que se ha denominado “economía plateada”, un concepto que reconoce el potencial productivo, innovador y de consumo de las personas de la tercera edad.
Lejos de ser únicamente beneficiarios de políticas sociales, los adultos mayores se están transformando en actores activos del emprendimiento. Con experiencia acumulada, redes de contacto y un conocimiento profundo de las necesidades de su entorno, muchos deciden iniciar proyectos propios, desde microemprendimientos locales hasta iniciativas tecnológicas orientadas a mejorar la calidad de vida de sus pares.
El valor de la experiencia como capital emprendedor
La economía tradicional suele asociar la innovación con la juventud. Sin embargo, la experiencia es un recurso estratégico. Adultos mayores que han trabajado en sectores como comercio, servicios o manufactura poseen un conocimiento práctico invaluable. Al emprender, logran combinar esa sabiduría con nuevas herramientas digitales, generando propuestas más sólidas y sostenibles.
Cifras que respaldan la oportunidad
Estas cifras evidencian que el envejecimiento no es solo un desafío social, sino también una ventana de oportunidad económica.
Desafíos estructurales
No obstante, el camino no está exento de obstáculos. Entre los principales desafíos se encuentran:
Superar estas limitaciones requiere políticas públicas inclusivas, programas de capacitación adaptados y un cambio cultural que valore la diversidad etaria como motor de desarrollo.
Oportunidades para Chile
La economía plateada no solo implica emprendimientos liderados por adultos mayores, sino también la creación de productos y servicios destinados a ellos: turismo accesible, salud preventiva, tecnologías de asistencia, vivienda adaptada y actividades recreativas. Este mercado, en expansión global, representa una oportunidad estratégica para Chile. Integrar a los adultos mayores como emprendedores y consumidores fortalece la cohesión social y dinamiza la economía.
Hacia una visión integradora
El emprendimiento en la tercera edad no debe verse como un fenómeno marginal, sino como parte de una estrategia nacional de desarrollo sostenible. Reconocer el aporte de los adultos mayores es apostar por una sociedad más justa, innovadora y resiliente. La economía plateada nos invita a repensar el envejecimiento no como un problema, sino como un espacio fértil de oportunidades.
Osvaldo Segovia Zúñiga es PhD y profesor en la Facultad Economía, Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central de Chile
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