Mundo Académico

Inseguridad social: la batalla de la percepción

“Nuestra sociedad se encuentra dañada”, dice el académico Samuel Erices, analizando la percepción de inseguridad que afecta a Chile, en su nivel más alto en más de 10 años.

Por Samuel Erices.- Nos encontramos en una crisis de violencia e inseguridad pública. La Encuesta Nacional Urbana de Seguridad, elaborada por el INE en 2021, muestra que la victimización de los hogares urbanos en el país es de un 16,9%, cifra que presenta una caída en relación al 28% del año 2017.

Mientras, la percepción de inseguridad es de un 86,9% -el máximo desde 2012, que fue de un 70.6%-y la percepción de exposición frente al delito es de 41,5% y la sensación de inseguridad al caminar solo/a por la calle cuando ya está oscuro es de 62,5%.

Ver también:

Los datos evidencian de forma importante el aumento de la percepción de inseguridad.

Los delitos no han presentado un aumento considerable, pero sí lo ha hecho la violencia con la que estos se efectúan, lo que contribuye a generar la impresión aumentada del problema social asociado a desconfianza y desprotección frente a la violencia que experimentan los ciudadanos a nivel país.

Estos porcentajes no los podemos comprender de forma aislada y asociando solamente a la delincuencia común y el crimen organizado, cada vez más presente.

Debemos contemplar también otras situaciones que aportan a la sensación de inseguridad personal y social, como la corrupción (a nivel macro). Esta es una crisis de larga data que disminuye la confianza y legitimidad de la institucionalidad.

Y a nivel micro hay violencias que se producen en contextos personales como son lo cultural, medioambiental, político, digital, laboral, intrafamiliar y de género, entre otros.

Desde un enfoque sistémico tienen relación directa con la seguridad humana, por ende, el análisis y las posibles respuestas necesitan de una mayor profundidad que considere los múltiples factores, las variadas dimensiones y responsabilidades que influyen en la sensación de inseguridad pública.

Hemos normalizado la violencia, que se presenta como la solución a las desigualdades del sistema. Esto ha hecho mella importante en nuestra salud mental. Este es un punto álgido en un país en donde la trayectoria ha sido la visibilización discursiva pero no de acciones reales en pro a la mejora o atenciones en este ámbito.

Nuestra sociedad se encuentra dañada. Urge provisionar de insumos, apoyos e instancias de aprendizajes que generen alianzas sociales que permitan hacer frente al día a día, a través del diálogo, la gestión colaborativa de conflictos, el apoyo social y el desarrollo humano con la para potenciar la sensación de bienestar.

Samuel Erices es académico de la carrera de Trabajo Social en la U. Central

Alvaro Medina

Entradas recientes

Comunicación de las ideologías

Las ideologías no surgen en el vacío: se construyen y se sostienen a través de…

2 días hace

Inversión pública ante las proyecciones 2026 en materia social

La inversión en el presupuesto público refleja las prioridades de un país: más allá de…

2 días hace

¿Hablamos inglés? ¿O solo creemos que lo hablamos?

El uso cotidiano de anglicismos nos da la ilusión de dominar el inglés, pero la…

2 días hace

El tiempo: un recurso desigual

El tiempo no es solo un recurso individual: su distribución desigual impacta directamente en la…

2 días hace

Democracia “perdida”, petróleo en disputa: el doble estándar del PC

La sinceridad de Camila Vallejo expuso la contradicción del PC: mientras reconoce el colapso democrático…

4 días hace

Distopía organizacional: la administración informal del poder

El Pituto, lejos de ser una anomalía cultural, funciona como un dispositivo de distopía que…

4 días hace