Opinión

Repetir las elecciones en Venezuela equivale a repetir una violación

La acción coherente de los gobiernos que ya han admitido la calidad de dictadura del régimen de Venezuela y que ya han calificado el fraude del proceso eleccionario es admitir sin más dilación la victoria de Edmundo González.

Por Alvaro Medina J.– Recientemente, no sólo el presidente Boric, sino la mayor parte del continente y del mundo ha reconocido que el régimen de Nicolás Maduro realizó fraude electoral y manipuló los comicios para mantenerse en el poder en Venezuela.

Las evidencias de ello no se limitan al manejo de las elecciones, sino también al antes (bloqueando la candidatura de María Corina Machado, por ejemplo) y al después (evitar con descaro y desparpajo alevoso entregar las actas). Pero, en general, a la evidencia abrumadora que justifica el calificativo que los demócratas de todo el planeta han espetado al chavismo: dictadura.

Ver también:
10 claves para entender a una tiranía

¿Por qué costó tanto admitir que la separación de poderes que todos conocían era una estafa para simular una democracia inexistente? ¿Por qué ha costado tanto reconocer que se violan los derechos humanos, que se encarcela sin proceso, que hay una Fiscalía dedicada a inventar cargos (digno de Ray Bradbury) para acallar a la oposición?

Por ello, parece contradictoria e incluso vejatoria la contradictoria propuesta de que se repitan las elecciones… ¡a cargo del mismo régimen que las manipuló!

Equivale a un caso en que, tras haberse comprobado una violación, se pida la repetición del acto maldito antes de enviar al culpable a la cárcel para estar seguros de que merece la sentencia.

Si las evidencias de los observadores electorales que el mismo régimen de Maduro permitió en el proceso indican el fraude de la dictadura; si las violaciones a los derechos humanos gritan que un pueblo entero ha sido vejado por una tiranía; si más de ocho millones de venezolanos han escapado de la pobreza saltando al vacío, a la degradación y a las humillaciones; entonces la evidencia es suficiente y no se necesitan nuevas elecciones.

Repetir las elecciones es una revictimización a los venezolanos abusados y vejados cuya opción mayoritaria fue absolutamente clara.

La acción coherente de los gobiernos que ya han admitido la calidad de dictadura del régimen venezolano y que ya han calificado el fraude del proceso eleccionario es admitir sin más dilación la victoria de Edmundo González y reconocerlo como el verdadero Presidente electo.

Alvaro Medina

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