Categorías: Opinión

Retorno a clases presenciales: construir desde la experiencia docente

Por María Victoria Peralta.- Desde fines de febrero fuimos testigos de un nutrido debate entre las autoridades del MINEDUC y diversos sectores del mundo educacional, entre ellos el Colegio de Profesores, sobre la conveniencia y posibilidad de retornar a clases presenciales. Todo tipo de argumentos se esgrimieron de ambos lados, los que como en toda situación tenían siempre algo de razón. Sin embargo, el MINEDUC fue insistente en que tenían que iniciarse las clases de todos modos, fundamentando ello en el aporte de lo presencial, lo que nadie discute.

Así empezaron a funcionar jardines infantiles, escuelas y liceos, los que no siempre estaban del todo preparados ya que el personal y docentes tenían sus vacaciones en febrero y se reencontraron el primer dia de marzo. Los datos sobre cuántos establecimientos iniciaron difieren y no todos se han hecho públicos, en especial, en educación parvularia.

Pero en toda esta discusión parece increíble que no se haya tenido más en cuenta lo que era obvio y que, desde el sector de Salud y con las experiencias de Europa, sumado a los casos de enfermedades asociadas al Covid como el PIMS en menores de edad, no hayan sido considerados. Esta semana, casi 14 millones de chilenos estarán en cuarentena por el rebrote postvacacional. Por tanto, nuevamente se cierra la mayoría de aquellos establecimientos que lograron abrir por algunos días y siguen casi todos en clases remotas, en especial, en las comunas de más escasos recursos que son siempre los más desfavorecidos.

Sin duda que para aquellos niños, niñas y jóvenes que pudieron reencontrarse fue positiva la experiencia, en especial, emocionalmente, pero lo cierto es que sabíamos que el primer semestre escolar iba a desarrollarse en un cuadro de incertidumbre y riesgos. De esta manera vuelven las educadoras y profesores a preparar rápida y esforzadamente sus clases remotas, cuando quizás desde diciembre podría haberse preparado mejor el inicio de este año por parte de equipos de trabajo con experiencia, elaborando materiales educativos de calidad, que los que puede contar un docente con sus limitados recursos. Lo mismo es válido para JUNAEB y sus prestaciones.

Esperamos que las políticas y medidas educacionales sean realmente co-construidas con la experiencia y visión de todos, pensando en lo mejor para nuestros niños y niñas, y no se constituyan en un campo de debate perdido donde se gastan esfuerzos y tiempo en hacer lo que es realmente necesario.

María Victoria Peralta es educadora de párvulos, doctora en Educación y Premio Nacional de Educación.

 

Alvaro Medina

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