
Sr. Director
Este fin de semana nos enfrentamos a una elección trascendental en la historia republicana chilena. Una oportunidad histórica para dibujar el país que queremos. Sin embargo, no todos son convocados a marcar su voto, a pesar de tener el derecho (y deber) de hacerlo.
Actualmente, hay más de 10 mil personas privadas de libertad, que se encuentran en prisión preventiva o cumplen penas de menos de tres años y un día, que legalmente debiesen poder votar; pero la falta de voluntad de la autoridad les ha impedido hacerlo. El sufragio es fundamental en una democracia y su exclusión por razones de hecho, como no contar con mesas de escrutinio, constituye un acto arbitrario e ilegal, siendo inconstitucional.
La ONG Asociación de Pensamiento Penal ha promovido diversos recursos de protección para revertir esta situación, pero la lenta respuesta judicial hace ver que falta mucho por recorrer. Es importante que todas las personas puedan participar en la construcción de un Chile más inclusivo y justo, hasta aquellas privadas de libertad. ¿No era esta la oportunidad para que todos escribiéramos una constitución que nos representara?
Dr. Jörg Stippel
Abogado y académico UCEN
La sinceridad de Camila Vallejo expuso la contradicción del PC: mientras reconoce el colapso democrático…
El Pituto, lejos de ser una anomalía cultural, funciona como un dispositivo de distopía que…
Miguel Mendoza revisa los principales casos de corrupción recientes que revelan cómo la crisis institucional…
Hugo Cox analiza cómo la polarización, la fragilidad institucional y la descomposición del tejido social…
La era del escepticismo digital redefine la comunicación: la autenticidad, la ética y la lectura…
El pituto, práctica arraigada en la cultura chilena, tensiona la meritocracia y la transparencia en…