Mientras crece la densidad urbana en su entorno, especialistas advierten sobre el deterioro del Parque Almagro y la postergación de proyectos ya diseñados para su recuperación. Su revitalización aparece como una oportunidad estratégica para fortalecer la calidad de vida, la integración urbana y el desarrollo sostenible en pleno corazón de Santiago.
Por Juan Medina Torres.- El Parque Almagro, inaugurado oficialmente en 1985, es un parque urbano de 12 hectáreas ubicado en el centro de Santiago de Chile. Constituye un verdadero pulmón verde en medio de la ciudad, rodeado de hitos patrimoniales como la Iglesia de los Sacramentinos y el Palacio Cousiño. Hoy representa un punto de encuentro de alto valor simbólico, cívico y recreativo para la comuna de Santiago.
Los antecedentes señalados, sumados al crecimiento poblacional registrado en su entorno, hacen necesario trabajar en un plan de recuperación para esta importante área verde de la capital, según señaló Uwe Rohwedder, decano de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura del Paisaje de la Universidad Central de Chile, en el programa Parques para Todos de la Radio Universidad Central.
Rohwedder agregó: “Ha habido muchísimos proyectos en los cuales hemos participado, repensando el parque desde distintas dimensiones. Sin embargo, lo más urgente hoy es revisar el estado del arbolado, el sistema de riego y, posteriormente, avanzar en materia de equipamiento.
No hemos logrado establecer un trabajo coordinado con los equipos de arquitectura del municipio. Además, hemos observado que, cuando se producen alternancias políticas en la administración municipal, el Parque Almagro suele aparecer como una prioridad discursiva: recuperarlo, entregarle un mejor espacio a los vecinos y convertirlo en un lugar de integración.
Sin embargo, resulta extraño que, existiendo ya dos o tres proyectos —uno incluso aprobado y con recursos asignados—, finalmente las autoridades decidan no avanzar. Desde mi punto de vista, existe un vacío legal que permite postergar la inversión y trasladar la responsabilidad a la siguiente administración”.
La voluntad de la Universidad Central, señaló el decano Rohwedder, ha sido siempre aportar al desarrollo de estas iniciativas.
“Aquí confluyen múltiples factores, pero la recuperación del Parque Almagro constituye una oportunidad que no estamos dimensionando adecuadamente. El desafío pasa por la gestión pública y por un cambio cultural respecto de la importancia estratégica que tiene este parque para Santiago.
El crecimiento poblacional del sector justifica plenamente trabajar en su mejoramiento. La universidad cuenta con especialistas altamente capacitados para contribuir en estos proyectos, pero ha sido difícil concretar una participación efectiva”.
Cabe considerar que el Parque Almagro ofrece grandes oportunidades para impulsar cambios positivos y fortalecer el desarrollo sostenible de la capital.
Diversas investigaciones han demostrado que los espacios públicos accesibles para caminar, desplazarse en bicicleta, jugar y realizar actividades al aire libre generan beneficios directos en la salud pública, mejorando la calidad de vida de la población circundante.
Desde esta perspectiva, la Municipalidad de Santiago debiera adoptar un enfoque integral que incorpore la salud y el bienestar ciudadano como ejes centrales en la planificación urbana.
Una política de recuperación efectiva del Parque Almagro no solo permitiría revitalizar un espacio emblemático de la ciudad, sino también multiplicar beneficios sociales, ambientales y comunitarios para miles de habitantes.
Juan Medina Torres es presidente de la Fundación Cerro San Cristóbal

