La crisis financiera del MINVU amenaza con paralizar proyectos habitacionales clave en Chile. Más allá del déficit, el problema revela fallas estructurales en la correlación presupuestaria, la gestión de subsidios y la permisología que frena la ejecución en terreno.

Por Uwe Rohwedder.- La crisis financiera del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) representa una pésima señal, especialmente considerando el gran déficit habitacional acumulado, que continúa en aumento. Es urgente esclarecer el origen de esta falta de recursos, ya que la opacidad actual da pie a múltiples especulaciones.

Lo más complejo de esta situación es la imposibilidad de pagar a las constructoras, lo que podría traducirse en la no entrega de viviendas con subsidios habitacionales ya otorgados. En definitiva, esto implicaría la paralización de proyectos en ejecución, afectando directamente a miles de familias.

El problema responde a una cadena de factores: el alto costo de adquisición de terrenos, el aumento sostenido en el precio de los materiales de construcción y de la mano de obra. Todo esto no debería representar un obstáculo si los presupuestos aprobados y las licitaciones tuvieran una correlación realista. De no ser así, es posible cumplir con metas en términos de cantidad, pero dejando déficits financieros imposibles de cubrir.

Este desajuste se refleja en que, al mes de agosto, se habían terminado 214.588 viviendas, una cifra destacable en comparación con otros períodos, considerando que a fines de 2022 se estimaba una necesidad de 650 mil viviendas a nivel nacional.

El plan habitacional no solo apuntaba a la cantidad, sino que había mejorado significativamente la calidad de las viviendas. Esto no solo en términos materiales, sino también en calidad de vida, incorporando criterios como equipamiento urbano, conectividad y áreas verdes. Se entendía que los nuevos conjuntos habitacionales no debían ser una sumatoria infinita de departamentos, sino que debían responder a un concepto más amplio: el de “ancho de barrio”.

Esta política fue celebrada por quienes conciben el núcleo habitacional como el corazón de la vida comunitaria: un motor para generar calidad de vida, estimular los sentidos, fomentar la seguridad y promover una existencia más saludable y cohesionada.

Uwe Rohwedder es Decano de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura, U.Central

Alvaro Medina

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