Filosofía

El Autómata del Prompt

La inteligencia artificial promete simplificar nuestras vidas, pero su uso indiscriminado también plantea interrogantes sobre la creatividad, la autonomía y nuestra capacidad de reflexión. En una sociedad obsesionada con la inmediatez, donde cada problema parece resolverse mediante un prompt, surge una inquietante pregunta: ¿estamos utilizando la tecnología para pensar mejor o estamos renunciando progresivamente a pensar por nosotros mismos?

Por Ignacio Valdés.- La conversación parte: «Tengo este prompt para…», «Una maravilla la versión pagada de Claude», «Le estoy enseñando a mi… a hacer…», «Este prompt hace…», «La última versión de… está basada…».

Al final del día, todos odian la fotito hecha con IA, lamentan que los correos hayan sido hechos por ChatGPT y dudan hasta de sus pensamientos para saber si fueron producto de la IA o no.

La pornografía del instruccionalismo

Es un hecho que no hay posibilidad de espera en la actualidad. Todo se quiere ahora y ya. Veo gente discutir o tener ansiedad con su teléfono porque le dio una instrucción a su IA y esta se demoró unos segundos más de lo esperado.

Veo gente discutir con su teléfono o computador porque tuvo que rehacer su instrucción más de tres veces hasta que hizo lo que él o ella esperaba que hiciera.

Veo gente enojarse con personas porque la instrucción que recibió le daba espacio para que él o ella tuviera que resolver.

Veo gente mostrar sus prompts de IA en almuerzos o reuniones como si fueran una obra de arte y hablar de estos como si fueran la cura para el cáncer.

Veo gente destinar horas a hacer presentaciones «horribles» con IA. Todas iguales; todas con la misma frialdad, sin identidad, sin emoción, sin guata ni menos corazón.

Veo gente redactar textos con IA. Eso no es redactar, ni menos escribir.

Veo gente que, antes de mirar a la cara, ve su teléfono, escribe un prompt y deja vaciar sus pensamientos antes de responder un «hola».

El placer de la inmediatez más que de la experiencia.

Sin emociones, sin reflexión, sin reposo

Nos estamos encaminando a una versión autómata «humana»: sin emociones, sin reflexión y menos reposo para la maduración de nuestras ideas, afectos y pensamientos. He aquí un dilema no menor, porque los defensores acérrimos de esta nueva generación de inteligencia artificial pregonan: «Es para ayudarte». La verdad es que las personas, llamémonos old school, vemos con temor cómo estas nuevas herramientas carcomen identidad, reflexión, tolerancia, pensamientos, emociones, afectos y liderazgo personal.

Disfracen como quieran estas nuevas dinámicas sociales; sin embargo, en la calle se ven efectos inmediatos de cómo las personas no son capaces de hilar ideas, de generar espacios de conversación espontáneos, de evitar confrontaciones propias de los discursos y, lo más lamentable, el disminuido uso de reflexiones propias.

«Es que le pregunté a ChatGPT» o «Dime cuántas…». La respuesta inmediata para no afrontar la espera. Es increíble ver cómo se adolece de un estado de reposo para que las palabras pasen por uno, se «maceren» y estas puedan seguir su curso hacia pensamientos más acabados. Nos estamos transformando en verdaderos autómatas del prompt.

Nos estamos volviendo nuestra propia fantasía del humanoide sin compasión.

La duda, la certeza, la incomodidad

Cada imagen, video, texto, publicación o cualquier medio disponible está sujeto a dudas sobre su procedencia. Para las personas que llevamos algunos años escribiendo y enfrentándonos de manera cotidiana a esa batalla con «la hoja en blanco», es posible, con algún grado de dificultad, identificar cuándo algo está hecho sin conexión. Se yerra bastante; sin embargo, siempre hay un pequeño balbuceo que nos desconecta.

Aquí hay varios elementos que son interesantes de analizar, sobre todo el que se conecta con la creatividad. Algunas personas consideran que hacer una PPT con IA es ser creativo. Varios opinamos lo contrario. Está lejos de ser creativo y es poco honesto. Quizás funcional, expedito, distante y una forma de salir del tropiezo de empezar algo: la incomodidad.

El partir algo desde cero, inclusive ese informe para el profesor, nos lleva a enfrentarnos a nosotros mismos. Nuestros miedos, fantasías y quizás conectarnos con nuestras experiencias pasadas de frustración. Tener la certeza de que algo va a ir bien cuando no sabemos lo que va a pasar es parte de la experiencia humana y, aparentemente, estamos siendo entrenados para no lidiar con estas experiencias.

Nadie sabe lo que va a pasar en un futuro cercano. Lo que sí sabemos es que, en el aquí y ahora, si dejamos que el instruccionalismo carcoma nuestra capacidad de pensar, sentir y estar, lo más probable es que en unos años tengamos un botón de on/off.

 

Alvaro Medina

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