
Texto y croquis de Patricio Hales.- Dibujo en la luz roja lo principal, y completo el resto en mi casa.
La esquina de Mac Iver toma vida de paraguas. La ciudad se lava y brilla. Viendo el agua iluminando las hojas rojiamarillas de mi jardín, gozo con sentimiento de culpa mientras en este Santiago segregado donde otros se inundan, pasan frío, sufren anegamientos.
Los abusos empresariales que transforman los cortes de luz en inevitables, como si los inviernos fuesen un imprevisto de su negocio, son un sufrimiento que, por un rato borra, las desigualdades, porque no hay suministro eléctrico ni aquí ni allá por varias horas.
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