Opinión

El libertario Ítalo Omegna y la banalización del mal

La filtración del video del nacional libertario Ítalo Omegna expone una cultura política que trivializa el abuso infantil y contradice su propio discurso provida. La protección de los niños exige coherencia, respeto y límites inquebrantables.

Por Miguel Mendoza.- La banalización de la violencia jamás debe disfrazarse de libertad de expresión. La reciente filtración de un video en el que Ítalo Omegna —asesor del Partido Nacional Libertario y panelista de Sin Filtros— participa en una conversación burlesca que vincula la pedofilia con niños autistas no es un mero traspié privado: es una muestra repugnante de sadismo y una alerta roja sobre la descomposición ética con la que se aborda la vulnerabilidad infantil a espaldas de la ciudadanía. Como padre de un niño autista, exijo un límite inquebrantable.

Que este tipo de comentarios salga a la luz en las filas del sector que impulsó el proyecto “Escucha su Corazón” revela una hipocresía inaceptable. ¿De qué “defensa de la vida” nos hablan? Exigir latidos en un ecógrafo mientras, en la intimidad de un estudio o detrás de cámaras, se ríen del abuso y la indefensión de nuestros hijos no es ser provida; es utilizar la existencia humana como una consigna electoral y un show perversamente selectivo.

Reducir la condición autista al chiste fácil de que “son los que no hablan” no solo demuestra una ignorancia supina, sino que activa una señal de peligro real. La literatura científica confirma que hasta un 27,3 % de los niños en el espectro autista ha sido víctima de abuso o agresiones sexualizadas —un riesgo exponencialmente mayor al de la población general. Deshumanizar y ridiculizar a quienes enfrentan esta realidad no es humor negro: es una muestra de miseria humana que expone a los más vulnerables.

Hago un llamado de alerta a la sociedad y a la clase política: la vida se defiende completa o no se defiende. La protección de la infancia no se agota en el vientre materno; se demuestra en el respeto, en la inclusión real y en la condena implacable contra quienes convierten el dolor infantil en motivo de burla.

Si el Partido Nacional Libertario no desvincula y condena tajantemente la conducta de su asesor tras esta filtración, su discurso protector quedará al descubierto como una cáscara vacía. Mi hijo y miles de niños autistas no son el festín de humor perverso de ningún grupo político. Tienen derecho a una vida segura, plena y respetada. Su dignidad vale antes y después de nacer, y como padre no voy a permitir que nadie la pisotee.

Miguel Mendoza Jorquera Tecnólogo Médico, MBA y padre de un niño con Autismo.

 

Alvaro Medina

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