
Sr. Director
Aparte de limitar el anatocismo, la ley aprobada que regula a los «asesores previsionales» debido al impacto en el patrimonio de sus asesorados, protege a quienes confíen sus ahorros a eventuales charlatanes financieros, peor todavía si de ello depende su jubilación. Para ello, al asesor le obliga a empadronarse y llevar registro de sus avisos, a capacitar a sus dependientes, a indemnizar los perjuicios ocasionados ─respondiendo hasta sus socios, accionistas y administradores─, a ser fiscalizados por la
Superintendencia de Pensiones, a celebrar un contrato de prestación de servicios ─valiéndole encima la Ley del Consumidor─ y prohibiéndole el beneficio directo o indirecto, ya sea propio o de terceros relacionados, de los efectos de mercado derivados de sus sugerencias, así como recibir pagos irregulares desde las AFP o compañías de seguros de vida. Es decir, se allana el mercado para quienes quieran ejercer la asesoría previsional de forma honesta, responsable y transparente, defendiéndonos de los que no, aunque lloren como loro.
Cordialmente
Luis León Cárdenas Graide
Ingeniero Civil en Computación, Universidad de Chile
Cinco décadas de dictadura, transición, alternancias políticas y estallido social han moldeado un país que…
La educación chilena opera bajo una lógica administrativa que aplasta la soberanía semántica, confunde estandarización…
La fuga de dos reos de alta peligrosidad desde la ex Penitenciaría reabrió el debate…
La muerte de Eric Dane, víctima de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), reabrió la conversación global…
En un mundo marcado por la complejidad y el cambio constante, el líder deja de…
La disputa por el cable submarino entre Chile, China y Estados Unidos desató un conflicto…