
Señor director:
El proyecto de ley de 40 horas en lo esencial se traduce en una modificación del Código del Trabajo que reduce la jornada de trabajo 45 a 40 horas, considerando cierta gradualidad anual. Sin embargo, parece no considerar que existen funcionarios públicos que se regulan por dicho cuerpo legal por remisión de normas estatutarias, a los cuales se les debería aplicar esta reducción de jornada.
Según DIPRES, en el gobierno central hay cerca de 35.000 funcionarios en esta situación (8%) y en el mundo municipal, si bien son menos (cerca de 1.600), el tema se complica por cantidad de trabajadores de las corporaciones de salud y educación.
Lo cuestionable es que en áreas sensibles como salud y educación, la administración central municipal de esos servicios tendrá una jornada distinta (40 horas) a la que tengan docentes, asistentes de la educación o profesionales de la salud (44 horas), sin que dicha diferencia de jornada tenga algún sustento que impida calificarla como arbitraria e incluso, inconstitucional.
Christopher Gotschlich
Abogado y académico UCEN
Un análisis que conecta giros conservadores y retóricas de emergencia con tradiciones autoritarias y los…
El filósofo Rogelio Rodríguez reflexiona sobre el legado intelectual de Edgar Morin y su llamado…
A pocos días de un cambio ministerial que parecía dejar al gobierno contra las cuerdas,…
Edgar Morin revolucionó la filosofía contemporánea al proponer el pensamiento complejo como una alternativa al…
La historia de la inauguración del Mundial de 1962 estuvo marcada por un insólito incidente:…
Dos noticias aparentemente inconexas —los ataques contra Carolina Tohá en redes sociales y una violenta…