
Sr. Director
El arzobispo de Santiago, Monseñor Celestino Aós, ofreció sus «más sinceras disculpas» tras confesar el haber realizado una misa en el Hogar San José de Lo Barnechea superando el aforo máximo permitido en lugares cerrados de 10 personas en fase 2, convocando 25 adultos mayores a quienes, esperemos, no les haya llevado nada más que la simple eucaristía y el pretendido consuelo; manifestándose abierto a la corrección fraterna. ¿Estará abierto, también, a la multa dispuesta por el Código Sanitario? ¿O fraterniza con el llamado del obispo de Punta Arenas, Bernardo Bastres, a «desobedecer la ley»?
Luis León Cárdenas Graide
Ingeniero Civil en Computación, Universidad de Chile
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