Opinión

¿Qué cambia para Chile con la derrota de Trump?

La derrota de Trump abre un nuevo escenario para el comercio, la inversión y la estabilidad financiera. Chile puede encontrar oportunidades, pero aprovecharlas dependerá de sus propias decisiones económicas.

Por Bernardo Javalquinto .- La contundente derrota del Partido Republicano en las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre de 2026 representa un cambio en el equilibrio político de Washington, cuyas consecuencias se extenderán más allá de las fronteras de Estados Unidos. Para Chile, una economía pequeña, abierta y estrechamente vinculada a los mercados internacionales, sus efectos pueden resultar significativos.

Los demócratas consiguieron recuperar el control de la Cámara de Representantes y del Senado, estableciendo un contrapeso político a la administración del presidente Donald Trump. La magnitud del resultado refleja el descontento de una parte importante del electorado estadounidense frente al costo de la vida, las políticas comerciales, el conflicto con Irán y la conducción económica del gobierno.

Conviene precisar que Trump no perdió la Presidencia. Su mandato continúa hasta enero de 2029. Lo que ha perdido es el respaldo mayoritario del Congreso, una circunstancia que limitará su capacidad legislativa y aumentará el control parlamentario sobre sus decisiones.

Desde una perspectiva económica, considero que este resultado abre oportunidades para Chile, aunque sería un error interpretar la victoria demócrata como una garantía de estabilidad financiera o de recuperación comercial inmediata.

  1. El comercio exterior: una oportunidad para reducir las tensiones arancelarias

Estados Unidos constituye uno de los principales socios comerciales de Chile. Según la Oficina del Representante Comercial estadounidense, el intercambio bilateral de bienes y servicios alcanzó aproximadamente US$49.500 millones en 2025.

Esta relación comprende exportaciones chilenas de cobre, productos agrícolas, salmón, madera y otros bienes, además de importaciones de tecnología, maquinaria, combustibles y servicios.

Las políticas proteccionistas de Trump han introducido costos adicionales para determinados productos chilenos. Durante 2026, Estados Unidos estableció una sobretasa arancelaria del 12,5 % sobre diversas importaciones procedentes de Chile, mediante medidas comerciales vinculadas a la Sección 301 de su legislación.

El nuevo equilibrio del Congreso podría favorecer un debate más riguroso sobre estas restricciones y fortalecer las posiciones que defienden el comercio internacional basado en reglas.

Sin embargo, existe una limitación institucional: el Congreso no puede eliminar automáticamente todos los aranceles establecidos por el Ejecutivo. Una parte considerable de la política comercial estadounidense depende de atribuciones presidenciales y de procedimientos administrativos.

Por tanto, Chile debería aprovechar esta nueva correlación política para intensificar las negociaciones comerciales, defender el Tratado de Libre Comercio vigente desde 2004 y solicitar la revisión de las medidas que perjudican a sus exportadores.

El beneficio para los chilenos sería concreto si las negociaciones permiten recuperar competitividad, proteger empleos exportadores y reducir la incertidumbre de las empresas.

  1. El dólar y el peso chileno: ¿qué puede ocurrir?

Uno de los efectos que merece mayor atención es el comportamiento del dólar.

El peso chileno es especialmente sensible a las variaciones de la moneda estadounidense, las tasas de interés internacionales y los precios del cobre.

Una reducción de las tensiones comerciales podría mejorar las expectativas de crecimiento mundial y favorecer a las monedas de economías emergentes, incluido el peso chileno.

No obstante, la relación no es automática. Si el enfrentamiento entre Trump y el Congreso provoca bloqueos presupuestarios, conflictos fiscales o incertidumbre institucional, los inversionistas podrían buscar refugio en activos denominados en dólares.

Por consiguiente, existen dos escenarios.

En un escenario favorable, el fortalecimiento institucional y una mayor previsibilidad económica permitirían reducir las primas de riesgo, estimular inversiones y favorecer la estabilidad cambiaria.

En un escenario desfavorable, la confrontación política podría elevar la volatilidad financiera y presionar nuevamente al peso chileno.

Para las familias chilenas, estas fluctuaciones tienen consecuencias directas. Un dólar más bajo puede contribuir a abaratar productos importados, combustibles y ciertos insumos industriales. También puede aliviar presiones inflacionarias, aunque su transmisión a los precios finales depende de otros factores.

La estabilidad cambiaria importa tanto como el nivel del tipo de cambio. Las empresas necesitan previsibilidad para invertir, contratar trabajadores y planificar sus operaciones.

  1. El cobre: una variable decisiva para la economía nacional

Chile continúa dependiendo considerablemente de la minería del cobre como fuente de divisas, inversión y recursos fiscales.

Una política comercial estadounidense menos confrontacional podría favorecer las perspectivas de crecimiento internacional, especialmente si disminuyen las tensiones entre Washington y sus principales socios comerciales.

Sin embargo, el precio del cobre depende principalmente de la oferta y la demanda mundiales, de la actividad industrial china, de la transición energética y de las condiciones financieras internacionales.

La derrota republicana, por sí sola, no garantiza un aumento de su cotización.

Existe, además, una dimensión estratégica. Estados Unidos considera determinados minerales críticos esenciales para sus industrias tecnológicas, energéticas y de defensa.

Chile dispone de una posición relevante como productor de cobre y litio. Esta condición debería permitirle negociar relaciones de largo plazo que incorporen inversión, transferencia tecnológica, procesamiento industrial y desarrollo de capacidades nacionales.

La oportunidad no consiste únicamente en vender más minerales, sino en aumentar el valor agregado de nuestra producción.

Para los trabajadores chilenos, una estrategia de esta naturaleza podría traducirse en empleos de mayor productividad y mejores remuneraciones, siempre que se acompañe de formación técnica, inversión e innovación.

  1. Inversiones estadounidenses: entre la oportunidad y la incertidumbre

Los inversionistas internacionales valoran principalmente la estabilidad institucional, la seguridad jurídica, la rentabilidad esperada y la previsibilidad de las políticas económicas.

Un Congreso estadounidense controlado por los demócratas podría actuar como contrapeso frente a decisiones unilaterales de la administración Trump. Esto podría reducir algunos riesgos políticos, aunque también generar dificultades para aprobar presupuestos y otras iniciativas económicas.

Chile podría beneficiarse de una recuperación de la confianza internacional, particularmente en minería, energías renovables, infraestructura, tecnología y servicios.

Pero no debemos confundir las condiciones externas con nuestra responsabilidad interna.

Ningún resultado electoral en Estados Unidos sustituye la necesidad de mejorar la productividad chilena, simplificar los procedimientos de inversión, fortalecer la certeza regulatoria y elevar la calidad del capital humano.

Nuestro principal problema económico sigue siendo la insuficiente capacidad para generar crecimiento sostenido, empleos formales y aumentos reales de productividad.

La derrota de Trump podría mejorar parcialmente el entorno internacional. Aprovechar ese cambio dependerá de nuestras propias decisiones.

  1. Los chilenos residentes en Estados Unidos

Existe otra dimensión que afecta directamente a las familias chilenas: la situación migratoria.

Las políticas de Trump han mantenido una orientación restrictiva respecto de la inmigración, el control fronterizo y determinados procedimientos administrativos.

Un Congreso demócrata podría aumentar la fiscalización de estas políticas, revisar asignaciones presupuestarias y promover iniciativas legislativas orientadas a establecer mayores garantías procesales.

Sin embargo, sería incorrecto anticipar una modificación inmediata de las normas migratorias.

La legislación estadounidense requiere acuerdos institucionales, y el presidente conserva facultades relevantes para dirigir la política migratoria y aplicar las leyes vigentes.

Para los ciudadanos chilenos que estudian, trabajan o residen en Estados Unidos, la principal expectativa debería ser una mayor previsibilidad jurídica.

También resulta necesario preservar y fortalecer los mecanismos de movilidad legítima, cooperación universitaria, intercambio científico y vinculación empresarial entre ambos países.

  1. El impacto sobre las familias chilenas

Las elecciones estadounidenses pueden parecer lejanas para una familia de Santiago, Valparaíso, Concepción o Antofagasta. Sin embargo, sus consecuencias económicas terminan manifestándose en aspectos cotidianos.

El precio de los combustibles, el valor de los bienes importados, la inflación, las tasas de interés y las oportunidades laborales están vinculados, en diferentes grados, a las condiciones internacionales.

Si la nueva composición del Congreso contribuye a moderar la confrontación comercial y favorece la estabilidad financiera, Chile podría experimentar efectos positivos sobre los costos de importación y las expectativas empresariales.

En cambio, si se intensifican la confrontación institucional, las dificultades fiscales estadounidenses o las tensiones geopolíticas, podría producirse el efecto contrario.

Por eso, considero indispensable evitar interpretaciones partidistas simplificadas.

Una victoria demócrata no implica necesariamente prosperidad para Chile, del mismo modo que una administración republicana no determina inevitablemente un deterioro económico.

Lo que realmente importa es la orientación de las políticas, su coherencia y sus consecuencias medibles.

  1. La relación política entre Chile y Estados Unidos

Durante décadas, Chile y Estados Unidos han construido una relación bilateral basada en el comercio, la inversión, la cooperación académica y diversos mecanismos de colaboración institucional.

Esa relación debe mantenerse independientemente del partido que gobierne en Washington o Santiago.

La nueva composición del Congreso puede abrir espacios de interlocución con legisladores demócratas interesados en el comercio internacional, los derechos humanos, la protección ambiental y la cooperación regional.

Al mismo tiempo, Chile debe conservar canales de comunicación con la administración Trump y con los representantes republicanos.

Nuestra política exterior no debería transformarse en una extensión de las disputas partidistas estadounidenses.

Chile necesita una diplomacia pragmática, capaz de defender sus intereses económicos y políticos sin comprometer innecesariamente su autonomía.

Esto resulta especialmente relevante frente a la creciente competencia entre Estados Unidos y China, nuestros dos principales referentes comerciales internacionales.

El desafío consiste en preservar relaciones constructivas con ambas potencias, evitando quedar atrapados en una confrontación que podría afectar nuestras exportaciones y decisiones de inversión.

  1. ¿Qué debería hacer Chile ante este nuevo escenario?

Desde una perspectiva de política económica internacional, considero prioritarias cuatro acciones.

Primero, fortalecer la diplomacia económica. Chile debería intensificar sus contactos con el Congreso estadounidense y las autoridades comerciales para revisar las restricciones arancelarias que afectan sus exportaciones.

Segundo, diversificar nuestra estructura productiva. El país debe reducir su dependencia de las materias primas y aumentar su participación en actividades industriales, tecnológicas y de servicios de mayor valor agregado.

Tercero, atraer inversión productiva. Para ello, necesitamos reglas claras, instituciones confiables, procedimientos eficientes y políticas que permitan desarrollar proyectos financieramente sostenibles.

Cuarto, proteger la estabilidad macroeconómica. Una economía abierta como la chilena debe mantener disciplina fiscal, autonomía monetaria y mecanismos que permitan enfrentar perturbaciones externas.

Estas medidas no dependen del resultado electoral estadounidense. Constituyen responsabilidades permanentes del Estado chileno.

  1. Una oportunidad que exige prudencia

La derrota del Partido Republicano constituye un revés político significativo para Donald Trump y modifica las condiciones bajo las cuales deberá gobernar durante los próximos dos años.

La recuperación del Congreso por los demócratas puede fortalecer los mecanismos de supervisión institucional y abrir espacios para revisar algunas decisiones comerciales y presupuestarias de la actual administración.

Pero el presidente mantiene facultades ejecutivas considerables, especialmente en política exterior, seguridad nacional y determinadas materias comerciales.

Tampoco debemos ignorar que la oposición demócrata podría mantener posiciones proteccionistas cuando considere que están comprometidos el empleo industrial o los intereses estratégicos estadounidenses.

Desde Chile, conviene observar estos cambios con atención, pero sin expectativas desproporcionadas.

La economía chilena puede beneficiarse de una menor incertidumbre internacional, de mejores condiciones comerciales y de una recuperación de la inversión. Ninguno de esos resultados está garantizado.

La principal conclusión económica es que Chile debe prepararse para aprovechar las oportunidades internacionales sin depender de ellas para resolver sus problemas estructurales.

Nuestro crecimiento, nuestra productividad y nuestro bienestar social no pueden quedar subordinados a quién controle el Congreso estadounidense.

La derrota de Trump puede modificar el escenario político mundial. Lo que ocurra con los ingresos, el empleo y la calidad de vida de los chilenos dependerá también, y en gran medida, de nuestra capacidad para adoptar decisiones económicas responsables.

Chile necesita mirar los acontecimientos internacionales con criterio propio, comprender sus efectos y actuar oportunamente. Esa es la diferencia entre un país que simplemente recibe las consecuencias de la economía mundial y otro que desarrolla las capacidades para enfrentarla.

Dr. Bernardo Javalquinto Lagos, PhD en Economía, University of Southern California, PhD en Economía Política, SMC University, Suiza

Alvaro Medina

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