La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito educativo exige redefinir la integridad académica: más que prohibir su uso, se trata de establecer lineamientos claros, rediseñar evaluaciones auténticas y formar éticamente a estudiantes y docentes para fortalecer juicio, creatividad y pensamiento crítico.
Señor Director:
La inteligencia artificial (IA) ya es parte del entorno educativo y su uso cotidiano plantea un desafío urgente para la integridad académica. Mantener evaluaciones tradicionales sin ajustes equivale a desconocer esta realidad. Ni las advertencias genéricas ni los detectores poco fiables resuelven el problema, y prohibir lo que ya está instalado tampoco es una solución.
Se necesita avanzar hacia un nuevo estándar que redefina el trabajo académico original, enfocándose en el proceso, el razonamiento y la responsabilidad intelectual. Hoy, muchas evaluaciones se centran solo en la entrega final, sin trazabilidad del aprendizaje, facilitando la simulación más que el plagio.
Urge actuar en tres ejes
Primero: se requieren lineamientos nacionales claros sobre el uso de inteligencia artificial. Cada institución debe exigir la declaración explícita del uso de IA en los trabajos evaluados y sancionar su uso no informado, no con un enfoque punitivo, sino como una forma de resguardar la honestidad académica. Contar con normas claras reduce ambigüedades y fortalece la confianza entre docentes y estudiantes.
Segundo: rediseñar las evaluaciones hacia formatos auténticos que valoren el razonamiento, el proceso y la defensa de ideas. Evaluaciones orales, presentaciones y debates dificultan la externalización del aprendizaje y exigen comprensión real. Si se permite el uso de IA, no debe reemplazar el pensamiento del estudiante.
Tercero: formar éticamente a estudiantes y docentes para usar IA con responsabilidad y sentido crítico. Esto requiere más que dominar herramientas: implica saber cuándo y cómo aplicarlas, sin reemplazar el aprendizaje. El reto no es resistir la tecnología, sino fortalecer aquellas capacidades esenciales del ser humano como son el juicio, la creatividad y el pensamiento crítico.
Nassib Segovia
Vicedecano de la Facultad de Economía, Gobierno y Comunicaciones
Universidad Central

