Categorías: Mundo Académico

Una crisis habitacional sin fin

Por Uwe Rohwedder.- Una historia de nunca acabar. Primero, hay que precisar que la crisis habitacional no se refleja simplemente por el aumento de campamentos o personas en situación de calle, es el síntoma de una enfermedad que se llama la falta de acceso a la vivienda. Repensar, transformar o regenerar aparecen en propuestas, todas interesantes, pero no se siente aún ese ansiado inicio de algo que sea permanente y genere certeza sobre una necesidad esencial.

En la urgencia es necesario lograr una vinculación pública-privada que permita en forma constante colocar viviendas en el mercado. Si el tema es de recursos o liquidez, que es un factor, será necesario un acuerdo transversal para generar los fondos para ello.

Independiente de la política a implementar, no debe estar ausente el concepto de bienestar en el diseño. Se trata de un proceso activo a través del cual las personas toman conciencia y decisiones hacia una experiencia más exitosa. Aquello se puede ver desde múltiples perspectivas, como factores ambientales, intelectuales, espirituales y físicos.

El bienestar es más que estar libre de enfermedades o dolencias: es un proceso dinámico de cambio y crecimiento, lo que debe estar traducido en un diseño habitacional entendiendo que para cambiar las dinámicas actuales debemos volver a lo colectivo, al compartir, a la escala de barrio y no al diseño de unidades sustentadas por algún indicador numérico. Esto último es primordial, el lograr asociaciones duraderas fundadas en planificaciones que urbanicen en forma adecuada y que no podrían permanecer sin un modelo de gestión que asegure su subsistencia en el mediano plazo.

Una mejor calidad de vida en un mundo debidamente urbanizado significa descentralizar servicios, aumentar la cobertura de un buen sistema de transporte público que por cierto incluye los trenes urbanos, él desarrollo sostenido de una red de ciclovías, la incorporación equilibrada de áreas e infraestructuras verdes y con un núcleo clave, una educación que enseñe ‘el valor de habitar bien y con calidad de vida’ como asignatura obligatoria. Es una nueva cultura consciente la que nos puede dar luces para generar un suceso humano que trascienda y produzca cambios.

Uwe Rohwedder es arquitecto y académico UCEN

Alvaro Medina

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