
Sr. Director
Aparte de limitar el anatocismo, la ley aprobada que regula a los «asesores previsionales» debido al impacto en el patrimonio de sus asesorados, protege a quienes confíen sus ahorros a eventuales charlatanes financieros, peor todavía si de ello depende su jubilación. Para ello, al asesor le obliga a empadronarse y llevar registro de sus avisos, a capacitar a sus dependientes, a indemnizar los perjuicios ocasionados ─respondiendo hasta sus socios, accionistas y administradores─, a ser fiscalizados por la
Superintendencia de Pensiones, a celebrar un contrato de prestación de servicios ─valiéndole encima la Ley del Consumidor─ y prohibiéndole el beneficio directo o indirecto, ya sea propio o de terceros relacionados, de los efectos de mercado derivados de sus sugerencias, así como recibir pagos irregulares desde las AFP o compañías de seguros de vida. Es decir, se allana el mercado para quienes quieran ejercer la asesoría previsional de forma honesta, responsable y transparente, defendiéndonos de los que no, aunque lloren como loro.
Cordialmente
Luis León Cárdenas Graide
Ingeniero Civil en Computación, Universidad de Chile
Un análisis que conecta giros conservadores y retóricas de emergencia con tradiciones autoritarias y los…
El filósofo Rogelio Rodríguez reflexiona sobre el legado intelectual de Edgar Morin y su llamado…
A pocos días de un cambio ministerial que parecía dejar al gobierno contra las cuerdas,…
Edgar Morin revolucionó la filosofía contemporánea al proponer el pensamiento complejo como una alternativa al…
La historia de la inauguración del Mundial de 1962 estuvo marcada por un insólito incidente:…
Dos noticias aparentemente inconexas —los ataques contra Carolina Tohá en redes sociales y una violenta…